Mapa| No lloren por mí, Amazonía | El Nuevo Siglo
Foto Greenpeace
Miércoles, 21 de Agosto de 2019
Redacción Web con AFP
En dos semanas, las llamas han creado una capa de humo casi tan grande como Colombia, como se ve en imágenes satelitales. Algunos expertos estiman que puede ser uno de los peores incendios de la historia. En Sao Paulo cayó lluvia negra. Crisis ambiental

LA LLUVIA que cayó sobre Sao Paulo demuestra la dimensión del gigantesco incendio en la Amazonía. Como si hubiese llovido petróleo, agua negra condensada con cenizas regó la capital económica de ese país, luego de casi dos semanas de gigantescos incendios en al menos dos estados, a los que se han sumado cerca de 500.000 hectáreas devastadas en la parte amazónica de Bolivia y Paraguay.

La Amazonía arde, en quizá el peor incendio de toda su historia. Las cifras del bosque quemado todavía se desconocen, tanto por la magnitud de las llamas, como por el poco interés del gobierno de Jair Bolsonaro, quien ha culpado por el desastre natural a ONG que reciben recursos de países interesados en la región, como Alemania y Noruega, que han decidido cortar su financiamiento.

“Puede estar habiendo, sí, puede, no lo estoy afirmando, una acción criminal de esos 'oenegeros' para llamar la atención contra mi persona, contra el gobierno de Brasil. Esa es la guerra que estamos enfrentando”, afirmó Bolsonaro a periodistas a la salida de su residencia oficial en Brasilia.

 

Vea aquí el mapa interactivo de cómo están focalizados los incendios en esta región, considerada como el 'pulmón' del mundo.

 

 

Razones de las llamas

A diferencia del Presidente de Brasil, diferentes organismos han explicado que los focos de los incendios se están presentando en dos estados de la región amazónica: Rondonia y Matro Grosso, a los que se suman incendios forestales en la zona del Pantanal del Alto Paraguay y en la frontera boliviana.

MetSul Meteorología, una organización de monitoreo meteorológico, ha informado una nube gigante proveniente de Bolivia y Paraguay que ha golpeado principalmente la región de Sao Paulo y Paraná. A esta se le suma el corredor de humo que viene de los estados brasileños. Parece a primera vista, aunque nadie se ha atrevido a estimar su tamaño, es casi como Colombia.

Esto puedo verificarse accediendo a las imágenes de dos satélites, el NOAA-20, de la Nasa, y el Sistema Copérnico de la Estación Espacial Europea, que muestran numerosos puntos rojos ubicados en la parte céntrica de Suramérica.

Para Carlos Nobre, investigador retirado del Instituto de Nacional de Investigación Espacial (INPE), en diálogo con la revista Piauí, “existe una especie de corredor natural entre la región amazónica y el sur del país, que contribuye al humo de la quema en el bosque hasta el punto de cruzar estados enteros”.

El corredor de humo explicado por Nobre no ha encontrado ningún escenario que bloquee su propagación, dadas las condiciones geográficas de la vasta región que no tiene sierras para frenar el humo, al mismo tiempo que este crece por el clima seco.

Extendido por esta región, conocida como el Gran Paraná, donde se encuentran geográficamente y culturalmente paraguayos, bolivianos y brasileños, existe un punto crítico donde desde hace 10 días se vienen presentando incendios. Se trata de Rondonia, un estado cuya capital es Londrina.

En esta zona, el Instituto Ambiental de Paraná (IAP) y el Instituto Agronómico de Paraná (Iapar) han reportado que el humo está tan concentrado que “incluso se confundieron con la niebla” y se tenía “un enrojecimiento en el cielo”. Este fenómeno natural también se ha visto en Maringa, otra zona del gigantesco estado de Rondonia.

 

 

 

Deforestación

En reportaje de la edición dominical, EL NUEVO SIGLO publicó que el gobierno de Jair Bolsonaro, según fuentes consultadas, ha tenido una posición poco activa en la defensa de la Amazonía, lo que ha conllevado a un aumento considerable, y peligroso, de la deforestación.

La principal autoridad ambiental de Brasil, Imazon, a la que el Presidente de Brasil ha calificado de “mentirosa”, lanzó recientemente un informe en el que calcula que la deforestación en la región amazónica de este país ha aumentado 66% con relación al año anterior. Esto ha conllevado a que se talen 2.254,8 Km2 en julio, casi el cuádruple del mismo mes de 2018, según el INPE.

La falta de control frente a la deforestación se ha constituido como la principal causa de los incendios, según los expertos. Este nexo causal es simple: a mayor deforestación, mayores incendios.

Como lo han denunciado numerosas organizaciones y países, la deforestación se da a través de diferentes procesos. Uno de ellos es la quema para convertir el boscoso terreno en una planicie para la explotación de recursos naturales o la ganadería extensiva. Esta práctica es especialmente peligrosa durante momentos de sequía en la Amazonía, exponiendo a la región a mayores incendios.

En solo este año, ya uno de los peores de la historia en Brasil, se han registrado 72.843 focos de incendios forestales, un 83% más que en el mismo período del año pasado, según el INPE.

Para contener las llamar, el ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, anunció el envío de “brigadistas” a las zonas afectadas, dos semanas después del registro de los primeros incendios. “Tiempo seco, viento y calor hicieron que los incendios aumentasen mucho en todo el país”, escribió en su cuenta de Twitter.

Bolivia, en un comunicado, dijo que ha comenzado los trámites para alquilar un avión cisterna “Super Tanker”, capaz de trasportar 15.000 litros. “Esperemos que el avión esté mañana en el aeropuerto de Viru Viru”, que sirve a Santa Cruz, donde radican los incendios, dijo el vicepresidente Álvaro García.

En medio de la crítica situación en la Amazonía, Brasil celebró la Semana del Clima de América Latina y el Caribe, en Salvador, Bahía, una cumbre previa a la conferencia sobre el clima, COP 25, que se hará en Santiago de Chile, en diciembre.

En ella, el alcalde local, Carlo Magalhes, dejó claro la posición de varios sectores en Brasil: la lucha contra el cambio climático se seguirá liderando “pese al discurso del Presidente brasileño”. Devastada, el problema es que la Amazonía pide acciones inmediatas, no discursos.