Off the record

Foto Anadolu

¿Tres décadas?

 

En medio del repudio mundial por las maniobras de su gobierno para impedir la reelección de Juan Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional y, a la vez, su continuidad como presidente de la República interino y reconocido por más de 50 naciones, el líder del régimen dictatorial venezolano, Nicolás Maduro, dijo ayer que la “revolución bolivariana” entró en su tercera década y, en su acostumbrado tono que desconoce la gravedad de la crisis en que está sumido el país, dio a entender que seguirá en el poder por varios años más. “Iniciamos la tercera década de la revolución bolivariana de pie, avanzando victoriosos hacia nuevas escalas de desarrollo y de vida para el pueblo. Alcanzaremos nuevas victorias, perseverando y luchando por la paz y la estabilidad de la patria ¡Juntos cambiaremos a Venezuela!”, dijo Maduro, en momentos en que quedó en evidencia que falló su estrategia paras quitarle a la oposición su dominio sobre la Asamblea Nacional.

 

Réplica chavista

 

Al tiempo que rechazaba las advertencias de la comunidad internacional, con Estados Unidos a la cabeza, en torno a que no se aceptará ninguna acción que afecte la legitimidad de Guiaidó como presidente de la Asamblea y mandatario interino, Maduro fustigó la forma en que este último tuvo que abrirse paso entre la Fuerza Pública para poder entrar a la sede del Legislativo, el pasado martes, y juramentarse en el cargo, desconociendo que el domingo el chavismo impuso a Luis Parra. “Los revolucionarios tenemos un liderazgo constructivo que propone y oye al país, muy distinto al show de la oposición que hunde al Poder Legislativo con divisiones y peleas diarias. Nosotros seguiremos con nuestro trabajo, preparándonos para las próximas elecciones legislativas”, precisó Maduro sin mencionar directamente a Guaidó ni a Parra.

 

Plan de huida

 

Ayer varios voceros de la oposición venezolana temían que la dictadura volviera a intentar una nueva maniobra contra Guaidó, razón por la cual la opción de que este, ante un posible operativo de captura, pueda dirigirse rápidamente a alguna embajada, especialmente del Grupo de Lima, aunque a decir verdad ya son pocas las que están abiertas y funcionando en Caracas. El propio Guaidó dijo el martes, al juramentarse en medio de la agitada sesión de la Asamblea, cuando ya los chavistas, Parra y otros parlamentarios de la oposición que se ‘voltearon’, que “la dictadura tratará de responder y debemos levantarnos. Avanzaremos ejerciendo la Presidencia encargada y también la presión interna”. De inmediato invitó a los venezolanos a que ayer, hoy y mañana salieran a las calles para respaldar a la Asamblea Nacional. En cuanto a la Fuerza Pública que intentó impedir su ingreso al recinto legislativo, Guaidó dijo que “de la Fuerza Armada lo único que esperamos es lo mismo que hicieron hoy (martes) en la Asamblea Nacional: dejar de intentar sostener una puerta que no aguantó el empuje de la gente. Sépanlo, no hay puerta que aguante este pueblo ni bota debajo de la que quepa este pueblo. Venceremos”.

 

¿Sede en Bogotá?

 

Lo cierto es que la suerte de Guaidó esta semana tiene en vilo al gobierno colombiano. De un lado, porque -como ya se dijo- sigue latente la posibilidad de que al Presidente de la Asamblea le toque en determinado momento huir por la frontera de nuestro país. También está sobre el tapete la necesidad de que la oposición tenga que ubicar una especie de “gobierno en el exilio” y Bogotá aparece como la sede más natural de una movida en ese sentido. A ello se suma que no se descarta que en próximas semanas el delegado especial de la Casa Blanca para la crisis venezolana visite Colombia.