UNA VIEJA PRÁCTICA QUE DEBE RETORNAR
Descubra y disfrute el poder de leer en voz alta

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EXPANDIR nuestros conocimientos y vocabulario, pero sobre todo fortalecer las relaciones con nuestra audiencia, que inclusive podemos ser nosotros mismos, son tan solo algunos de los poderes que trae consigo la lectura en voz alta.

¿Quién pensaría que hay tanto poder en la lectura, y aún más, cuando nos sumergimos en ella y permitimos a nuestros oídos escucharla?

Según Meghan Cox Gurdon, autora de “La magia de la lectura en voz alta”, leerles a los niños, incluso mucho más allá de la adolescencia, es una experiencia enriquecedora que les servirá a lo largo de toda su vida.

Científicamente está demostrado que leer en voz alta fortalece los lazos de relación entre quien lee y quien escucha; ayuda al desarrollo cerebral de los niños, potencializa su imaginación, expande su vocabulario, lo ayuda a apropiarse de su lengua y mejora la confianza, entre otros grandes beneficios.

Y en esa línea también se identifica y pronuncia Yolanda Reyes, autora de “La casa imaginaria” quien sostiene que “Leer en voz alta es abrazar al otro con palabras”.

Este poder de compartir las palabras se ha ido perdiendo con el paso del tiempo ya que la tecnología ha hecho que los seres humanos estemos “conectados” a pantallas y aparatos electrónicos que, muchas veces, nos roban tiempo, descanso y atención tanto a niños como a adultos. Y si bien todo el tiempo estamos leyendo, estamos perdiendo la valiosa oportunidad de hacerlo con otros, compartiendo buenas lecturas.

Para Cox es preocupante la forma en la que la tecnología nos absorbe y enceguece, principalmente porque esto genera que perdamos la conexión con los demás y con nosotros mismos. Y es por ello que afirma que “la lectura en voz alta nos devuelve lo que las maquinas nos quitaron”.



La lectura y el lenguaje

Existe el vocabulario expresivo, el que usamos; y el vocabulario receptivo, el que recibimos. La experiencia de la lectura en voz alta es excelente para expandir el vocabulario receptivo y parte de ese, puede convertirse en nuestro expresivo. Es una gran herramienta, pues entre más grande sea nuestro vocabulario, podremos entender mejor el mundo y expresar lo que sentimos y vemos, de una manera más precisa.

Y, erróneamente se cree que la lectura en voz alta es solo para niños. Se ha comprobado que el proceso de adquisición del lenguaje continua aún en la etapa adulta, así que, de manera práctica, es perfecta para expandir el vocabulario.

Por otro lado, leer en voz alta es una manera de pasar tiempo con otra persona sin tener que conversar, máxime cuando no hay cosas en común, no hay tema para dialogar o incluso cuando el momento y la situación no son apropiado para el mismo. Es el mejor puente para retroalimentarnos.

ens“Un libro nos alivia de la necesidad de pensar cosas nuevas para decir y nos da una historia que podemos disfrutar juntos, una historia que es sacada de la página por el lector y ofrecida como una especie de regalo al oyente. Leer juntos es una experiencia de unión que construye la relación en formas que son químicas, emocionales, generacionales y culturales. Leerle a alguien es darle un regalo intangible, cargado de beneficios”, explica Cox.

La autora habla de las formas en que los niños se sienten borrados y negados, como si no fueran nada: “cuando sus padres se apartan de ellos para prestar atención a las máquinas, su rostro se queda en blanco y se afloja, nuestros rostros hacen eso, cuando estamos absortos en nuestras pequeñas pantallas; esto resulta angustiante para los niños”. 

Sin embargo, es una sensación que no se limita solo a la etapa de la niñez, pues aún en la etapa adulta, cuando estamos manteniendo una conversación con otra persona y de repente coge su teléfono, sentimos la falta de atención. “Esta es una de las razones por las que digo que leer en voz alta nos devuelve algo de lo que la tecnología nos está quitando”, explica. Incluso, hay estudios que demuestran que cuando una persona está leyendo en voz alta y otra persona está poniendo atención, sus cerebros se sincronizan.

¿Cómo empezar?

Inicialmente, leer en voz alta puede sentirse incómodo, tanto para el lector como para el receptor ya que es una nueva forma de relacionarse. Pero es absolutamente normal. Así que el consejo de Meghan es: llevar la lectura a un momento del día en donde la familia esté reunida, sabiendo que al principio puede tornarse raro, pero con el tiempo se convertirá en algo muy preciado.

Leer en voz alta entonces, se convierte en una alternativa poderosa para descansar y pasar tiempo no solo con los niños, sino también en pareja, amigos y conocidos. Se vuelve un momento especial, lleno de magia, imaginación, aprendizaje y experiencias sensoriales que enriquecen nuestro cuerpo y cerebro. Un momento mágico que vale la pena vivir sin importar la edad.

Consejos

La Organización Reading is Fundamental, ofrece los siguientes consejos para hacer que los inicios en la lectura en voz alta sean más amenos:

  • Antes de comenzar con la lectura, se debe crear un ambiente propicio para ella. Buscar un lugar sin ruidos y cómodo.
  • Presentar el libro que leerán, su título, su autor. Es bueno preguntar si lo conocen o se imaginan de qué se trata, para iniciar una familiarización con el mismo.
  • Si el libro tiene ilustraciones, lo recomendable es permitir que las otras personas que estarán acompañando la lectura, puedan verlas a medida que usted lee.
  • Lea pausadamente, con voz clara y utilizando diferentes tonos de voz. Adicionalmente, puede utilizar diferentes voces para representar a los distintos personajes del cuento. Esto creará una experiencia sensorial en los receptores.
  • Si en el libro se presenta la oportunidad, reproduzca los sonidos de animales y de elementos del ambiente (truenos, pasos, música, etc.), a fin de crear una experiencia completa.
  • Si las demás personas lo desean y están en condiciones, organice turnos para leer en voz alta. Por ejemplo, cada uno puede leer una página o un capítulo del libro.
  • Si alguno de los participantes (lector o receptor) no comprende alguna palabra o frase, deténgase para explicarla con sus propias palabras o buscar el significado. Antes de hacerlo, pueden intentar descifrar que significa.
  • Luego de leer, conversen sobre lo leído para conocer las interpretaciones de los demás.
  • No les formule preguntas que los hagan sentir evaluados.
  • Luego, de leer, relacione el libro que está leyendo con otro libro que hayan leído en el pasado, conversando sobre las similitudes y diferencias.