La policía del covid en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

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Alejandro Munévar

Enviado Especial EL NUEVO SIGLO

 

Tokio, Japón. El último lugar en el que se quiere estar durante estos juegos es en la clínica destinada para los casos positivos de covid. Los deportistas le huyen a la situación, los directivos también y ni hablar de los periodistas que quizás somos los más expuestos al virus.

Si bien la cultura japonesa se caracteriza por el orden, las reglas y las normativas, durante los Olímpicos ha sido un poco difícil controlar algunas situaciones que claramente se han salido de las manos.

En primera instancia, el Gobierno japonés le había pedido al COI que se hiciera una burbuja anticovid, en donde estarían los deportistas, los dirigentes y los periodistas. Lo ideal era que nadie saliera y nadie entrará en dicha burbuja, pero el desorden ha sido mayúsculo.

Para no ir muy lejos, ayer se conoció que 50 policías que cuidan la Villa Olímpica se encuentran en aislamiento preventivo, 12 de ellos dieron positivo por covid-19, lo que hace pensar que ni siquiera en sus fuerzas de defensa lograron controlar la expansión del virus.

Pero eso es harina de otro costal, volvamos a la “burbuja” que sobre el papel parecía perfecta, los medios de comunicación obligados a quedarse en hoteles oficiales estarían monitoreados constantemente para evitar que fueran transmisores del virus. La prohibición de contacto con el mundo exterior afectó a todos, de hecho varios dirigentes de diferentes países prefirieron no viajar porque les iba a tocar quedarse en la Villa Olímpica o en el hotel y no iban a poder salir.

El tema es que la perfección de la burbuja nunca se dio. Desde el primer día oficial de los juegos los organizadores aprobaron que hubiese público externo en la inauguración. Segundo, los periodistas que viven en Japón podían ingresar y salir fácilmente de la burbuja sin ningún tipo de restricción o cuidado, lo que puso en riesgo a muchísimas personas y luego se da el caso de los policías que cuidan a los deportistas y bueno, para ser sinceros, es casi un milagro que el número de contagiados oficial no supere la centena.

El caso es que en los últimos días ha estado rondando por los diferentes escenarios deportivos una patrulla con cinco integrantes que revisan con aparatos en mano la salud de cada periodista, toman la temperatura, revisan lo que dice y cuando el caso es complejo se llevan a la persona.

Sí tal cual lo leen, como la Gestapo que salía a buscar detractores del tiránico gobierno Nazi, salen a buscar los miembros de la Policía del covid a los probables casos positivos.

Claro, hay que guardar proporciones. Sin embargo, no deja de asustar ver cómo cinco o seis personas van vestidas de pies a cabeza como si fueran cazadores, se van apoderando de la naturaleza y los médicos que lo recogen a uno no es que lo vayan a desaparecer, pero el procedimiento es como si fuera a suceder.

Por ejemplo, ayer mientras esperaba que diera la hora para acompañar a Mariana Pajón en el BMX, un grupo de seis policías covid ingresó a escasas 3 sillas de donde me encontraba para llevarse a un periodista que no estaba haciendo mayor cosa. Se acercan con cautela y le piden que los acompañen mientras lo agarran de los hombros, para aparentemente no volver.

Hasta el momento no tengo conocidos que hayan superado o hayan vuelto después de que la policía los llevó; lo único cierto es que es el único lugar en todo Tokio en donde nadie quiere estar.



Gran victoria

Entre tanto, la púgil colombiana Ingrit Valencia, medallista de bronce en Río 2016, se estrenó en los juegos derrotando a Mary Kom, un ícono del deporte de India que soñaba con alcanzar su ansiado oro olímpico a los 38 años.

Valencia se encuentra a un triunfo de asegurar una nueva medalla para el boxeo de Colombia, que vio caer al peso super pesado (+91 kg) Cristian Salcedo ante el cubano Dainier Peró.

En un vibrante combate, Valencia se impuso a Kom por decisión dividida (3-2) en los octavos de final del peso mosca (48-51 kg) en la arena Kokugikan.

Cuando el árbitro anunció como ganadora del combate a Valencia, Kom levantó también la mano en un gesto de emoción en su despedida olímpica.

Valencia abrazó a la boxeadora india y le alzó el brazo en reconocimiento a una trayectoria de dos décadas en la que suma un récord de seis títulos del Campeonato Mundial amateur y un bronce olímpico de Londres 2012.

“Fue un gran logro para mí esta noche. Competí contra una campeona mundial, una rival muy fuerte, pero gracias a Dios la victoria fue para mí”, dijo Valencia en la zona mixta.

La ‘Magnífica Mary’, cuya vida fue llevada al cine en Bollywood, vendió muy cara su derrota ante una rival ansiosa por boxear de nuevo en unos juegos tras su inesperado bronce de 2016.

Al sonar la primera campana, ambas púgiles salieron corriendo a una batalla en la que la colombiana supo mantener a raya la derecha de Kom y adelantarse en el marcador con el jab.

Las dos boxeadoras se repartieron los primeros asaltos pero Valencia conservó su ligera ventaja en un emocionante último capítulo en el que Kom peleó hasta el último golpe.

“Tenía que ser muy inteligente, aquí no hay que dejarle dudas a los árbitros y traté de que ella no me marcara”, dijo la colombiana, que tomó revancha de dos derrotas anteriores ante Kom.

Valencia, de 32 años, puede asegurar al menos un bronce de Tokio-2020 si se impone en los cuartos del domingo a la japonesa Tsukimi Namiki, quinta clasificada en el pasado Mundial de 2019.

De su lado, la gran estrella del BMX, Mariana Pajón, se enlistó para las semifinales de esta especialidad ganando sus tres series, en una jornada en la que Colombia hizo pleno al clasificar a todos sus participantes.

Pajón, que busca en Tokio un histórico triplete de medallas de oro, tras las logradas en Londres 2012 y Río 2016, no dio opciones a sus cinco compañeras del ‘Heat 1’, imponiéndose en las tres carreras clasificatorias de los cuartos de final.

Si bien Pajón es la principal baza de medalla para Colombia en el BMX, los otros dos pedalistas, Carlos Alberto Ramírez Yepes y Vincent Pelluard, también lograron el pase, aunque con más dificultades.