¿Por qué resultados de censos generan debate? | El Nuevo Siglo
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Sábado, 11 de Mayo de 2019
Redacción Nacional
Una enseñanza, dicen algunos, es que estos ejercicios no se deben realizar en años de elecciones

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Esta semana el director del DANE, Daniel Oviedo, hizo en el Congreso reparos a los resultados del Censo Poblacional de 2018 y el Censo Agropecuario de 2014.

Este hecho no es nuevo porque todos los ejercicios de empadronamiento realizados en Colombia no han estado ajenos a las críticas. No obstante, algunos exdirectores de este organismo coinciden en que independientemente de cosas que hay por corregir, los resultados que han entregado reflejan en buena medida la realidad del país.

El director del DANE sostuvo en días pasados, tras un debate de control político en la Comisión Tercera del Senado, que habría una potencial sobreestimación en cifras del Censo Nacional Agropecuario de 2014. “Las diferencias en cifras son importantes. Hay una potencial sobrestimación en el censo del área sembrada de tubérculos”.

Oviedo manifestó que este Censo y el de Población y Vivienda estuvieron “asociados con el ciclo político del país en el que tuvieron unas dificultades de planeación presupuestal y operativa”.

Sin embargo, dijo que “todas las herramientas tecnológicas y estadísticas nos permiten garantizarle al país que vamos a recuperar la calidad de esta información estadística”.

Añadió que “gracias a nuestras encuestas nacionales agropecuarias y el uso de herramientas tecnológicas como drones e imágenes satelitales vamos a poder hacer ajustes de calidad de la información Censo Agropecuario de 2014”.

De igual forma, Oviedo anunció que el próximo 26 de junio serán presentadas las cifras definitivas del Censo Nacional de Población y Vivienda.

Hablan exdirectores

EL NUEVO SIGLO les preguntó a varios exdirectores del DANE por qué son tan controvertidos los censos en Colombia, a pesar de que en la práctica se trata de un proceso eminentemente técnico en materia estadística, en el caso poblacional para saber cuántos somos y en qué condiciones vivimos.

Jorge Bustamante, quien dirigió el DANE entre noviembre de 2010 y septiembre de 2013, dijo que hay que tener en cuenta que “el operativo censal es grande, un operativo de gerencia complejo, es visitar más de 1.100 municipios en todo el país, cuando es un censo de población, y visitar no solamente la parte urbana sino también la parte rural. Entonces eso técnicamente es complejo”.

Añadió Bustamante que “el debate que ha habido ahorita es el siguiente: es que el problema fue que por orden del gobierno del presidente Santos se llevaron a cabo los censos durante la época electoral. El Censo Agropecuario se hizo en el 2014 cuando hubo elecciones de Senado y Cámara, elecciones de primera vuelta, segunda vuelta y consulta”.

Agregó que en estas condiciones para el operativo censal “se contrataron 25.000 encuestadores y una parte importante de ese censo se hizo durante el periodo electoral. Entonces hay una tendencia muy fuerte a que los encuestadores sean contratados para aceitar la maquinaria. Eso crea también un problema muy grave desde el punto de vista de seguimiento y demás porque el político termina diciendo al encuestador que vaya a donde doña ‘Rosita’ le lleve los plegables o las camisetas, o no sé qué cosas”.

Adicional a ello, planteó Bustamante, adicional al Censo Poblacional hubo Mundial de Fútbol, “entonces es muy complejo controlar encuestadores durante 40 y pico de días que dura el Mundial en un partido Colombia-Brasil”.

Señaló también que otro problema con estos censos es que se hizo una triangulación para la contratación del personal necesario. “El DANE tiene la obligación de llevar a cabo los censos de población y las encuestas, aquí lo que se hizo fue que se contrató con Fonade y luego se subcontrató, en el caso del Censo Agropecuario con seis entidades, en el caso del Censo de Población con ocho entidades privadas”.

Bustamante juzgó que ello “hace más compleja la coordinación porque se tiene que hacer que el DANE tenga un seguimiento sobre unos entes externos que fueron contratados por Fonade”.

El experto concluyó que esta experiencia indica que “los censos no se pueden dejar contaminar de las coyunturas políticas, o sea un censo no se debe hacer durante una época electoral”.

Por su parte César Caballero, quien fue director del DANE entre octubre de 2002 y septiembre de 2004, cree “que los censos colombianos cumplen un estándar razonable dentro del concierto internacional. Los censos siempre tienen una cosa que se llama margen de no cobertura, y el estándar internacional es que se mueva alrededor del 8%, y los censos que ha hecho Colombia han mantenido más o menos ese estándar”.

Agregó que es una operación difícil en la cual “se movilizan muchos recursos”, pero consideró que en lo que se ha pecado es en no hacerlos cada 10 años. “Se hizo el del 1993, luego el del 2005 y ahora el del 2018”. Acotó que “la verdad la gente los critica mucho sin conocer, pero realmente quien conoce la operación de los censos sabe que es tal vez la operación estadística más importante para un país como Colombia sobre la cual se fundan luego las demás estadísticas del país”.

De otra parte Caballero consideró que hay que hacer notar “es que hay un cambio en el tono y el contenido de las declaraciones del Director del DANE. Él ya no está hablando de errores sino de ajustes, él ya no está descalificando los censos sino que dice que hay posibilidades de mejora y que se están haciendo”.

 

Otros ejercicios

El exdirector del DANE (2007-2010), Héctor Maldonado Gómez, indicó en un artículo que publicó este Diario que “en Colombia la mayoría de los censos del último medio siglo han sido recibidos con similar inquietud”.

Señaló que en 1973, se presentaron problemas como un paro de maestros (responsables de la recolección) y demoras en la publicación de los resultados. Tuvo una muestra de avance en 1978 y el resultado final en 1981.

En 1985, se introdujo la combinación de un cuestionario censal reducido y uno ampliado para una muestra del 10% de las viviendas en cada municipio; el tamaño de la muestra impidió tener información confiable para los municipios pequeños; a mitad de camino en su etapa de diseño se presentó un cambio de administración que hizo variaciones en la metodología.

En 1993 “se contrató con empresas privadas la digitación de la información y – probablemente relacionado con las condiciones de esos contratos– el resultado fue una duplicación de una cantidad importante de los datos con una sobreestimación de la población”, explicó Maldonado.

El censo de 2005, fue el que más variaciones simultaneas introdujo: una encuesta cocensal, un dispositivo móvil de captura (DMC) que evita el uso de papel en la recolección y la posterior digitación de los datos, un período de recolección de varios meses, un módulo para unidades económicas anexas a las viviendas y cartografía de precisión. “Estos cambios se empezaron a diseñar apenas seis meses antes del inicio del censo, lo que ocasionó muchas inquietudes por parte de los principales técnicos y académicos usuarios de la información y dudas de la opinión pública sobre la validez de los resultados”.