¿Escalará guerra en Ucrania con los Leopard y Abrams?

Foto archivo AFP

UN preocupante punto de inflexión por su tendencia a escalar la guerra es la decisión de Alemania y la mayoría de los países de la coalición occidental de entregar artillería pesada a Ucrania, reforzando de paso su rol de actores bélicos indirectos, el que asumieron a pocos meses de iniciado el conflicto.

Leopard de España, Suecia, Finlandia, Polonia, Países Bajos y Noruega -entre otros-, la segunda generación de estos blindados de largo alcance de Alemania, Challenger 2 del Reino Unido, Abrams y Bradley de Estados Unidos están en el listado de los blindados de largo alcance y modernos carros de combate que la coalición occidental enviará a Kiev, presupuestando no sólo un cambio de fase en la guerra, que pasaría de la actual batalla aérea a la avanzada de la infantería.

En respuesta e independientemente de que el Kremlin pueda acusar a sus rivales occidentales de ‘cobeligerantes’, podría desplegar sobre el terreno su tanque T-14, una nueva generación de potente armamento que no ha sido utilizada en combate.

Y aunque la reticente Alemania ha insistido a través de su prudente canciller Olaf Scholz que confía en que la entrega de la tan reclamada ayuda militar pesada no lleve a una escalada en el conflicto porque “todo lo que hacemos es lo necesario y posible para apoyar a Ucrania… Al mismo tiempo, debemos impedir que escale a una guerra entre Rusia y la Otan", la reacción rusa, el tono triunfalista ucraniano (el presidente Zelenski dijo que es un paso decisivo para la victoria ucraniana) y la declaración de la Otan que “los tanques pueden ayudar a Ucrania a ganar y prevalecer como nación independiente", presagian todo lo contrario.

La llegada a suelo ucraniano de los 14 Leopard alemanes, como el mismo número que dará Polonia, no será inmediata, se calculan tres meses. Y con su anuncio dio “luz verde” a que otros países de la alianza atlántica decidieran mandar esos carros de combate sobre los que Berlín, por ser sus fabricantes, tiene derecho a vetar su exportación.

En esa línea, las autoridades de Suecia, Noruega y Finlandia comenzaron a diseñar sus planes de entrega, aunque sin determinar cantidad ni fechas, al igual que el gobierno español que además se ofreció a entrenar a los soldados ucranianos para maximizar el manejo de esos vehículos pesados. Sin embargo, la entrega de los mismos (tiene 327) será demorada ya que el gobierno socialista admitió que la gran mayoría “necesitan una puesta a punto”.

Ello se suma a los 14 tanques Challenger 2 que la semana pasada aprobó, dentro de un paquete de armamento pesado para Kiev, el primer ministro de Reino Unido, Rishi Sunak, y los 31 Abrams que ayer anunció el presidente demócrata estadounidense, Joe Biden.

Esos dos mandatarios, al igual que el secretario de la Otan, Jens Stoltenberg, destacaron que “Alemania ha estado a la altura. Ha tomado la decisión correcta y el canciller (Scholz) ha defendido la unidad (occidental) en todo momento".

Biden aseguró que esta ayuda militar “no es una amenaza ofensiva a Ucrania” y que el envío de su país irá acompañado de otras medidas como la formación de las tropas ucranianas, con el objetivo de "mejorar su maniobra en campo abierto" y sus capacidades militares a largo plazo.

Ante la conquista rusa de las regiones del Donbás, donde también tuvo reveses, asegurando la franja clave que comunica con la anexionada Crimea, Ucrania reclamaba desde diciembre el envío, como mínimo, de 300 tanques occidentales para lanzar contraofensivas que rompan las líneas de defensa enemigas para reconquistar esa estratégica zona que tiene dos salidas al mar (Negro y Azov).

El experto ucraniano Mykola Bielieskov sostiene que tanques no son una solución milagro pero que pueden ser decisivos si son empleados “de forma concertada con una infantería mecanizada, el uso de artillería, la defensa aérea y los misiles”.

La decisión de la coalición occidental más allá de la entrega de un ‘activo militar’ y un paso ‘simbólico’ de apoyo a Ucrania es salto gigantesco en la política exterior de varios países que amén de poner fin a décadas de neutralidad y pacifismo (Alemania, Suecia, Finlandia, entre otros) están involucrándose cada vez más, aunque indirectamente, en la guerra que desde febrero pasado se registra en el corazón de Europa y que ha tenido un fuerte impacto en la economía global.


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En Berlín el ambiente político se calentó con la decisión del gobierno socialista en pro de Ucrania, al punto que principales voceros de la oposición, como Tino Chrupalla de la Alternativa para Alemania dijo que fue “irresponsable y peligrosa”, porque “Alemania está en peligro de verse arrastrada a la guerra”.

Y es que como lo recordó Bruno Lete, del centro de estudio German Marshall Fund, con sede en Washington, "de la entrega de 5.000 cascos pesados (de combate) al envío del Leopard a Ucrania: en menos de un año Alemania desmontó siete décadas de política pacifista. Puede que haya sido con reticencia, pero se trata de un importante punto de inflexión".

Pero vale recordar que el involucramiento occidental en la guerra ucraniana es de vieja data, e inició semanas después de que el presidente ruso, Vladimir Putin, ordenara la ‘ofensiva militar especial’ al país vecino el pasado 24 de febrero. De la inicial entrega de uniformes, cascos y armamento de corto alcance se pasó, en muy corto tiempo, a obuses y lanzacohetes, lo que se complementó recientemente con los sistemas de misiles tierra aire de medio alcance Patriot, considerados como uno de los mejores dispositivos de defensa antiaérea de los ejércitos occidentales.

Con los Leopard y los Abrams en el horizonte, la presidencia ucraniana quiere más. “Se ha dado el primer paso. El siguiente es una coalición de tanques…Necesitamos muchos”, dijo el vocero presidencial ucraniano Andriy Yermak.

Varios voceros occidentales descartaron un ‘alto impacto’ en el conflicto con la entrega de artillería pesada al igual que se conviertan en “una herramienta de escalada” porque “su uso debe limitarse al territorio ucraniano, no más allá”.  

Pero en la contraparte, la consideración es contraria. El Kremlin, tanto a través de su canciller como de su portavoz y más recientemente su embajador en Alemania, Serguéi Nechaev, calificaron la decisión occidental como "extremadamente peligrosa" porque "llevará el conflicto a un nuevo nivel de confrontación". Adicionalmente, dejará una ‘marca indeleble’ en las futuras relaciones de Moscú con los países participantes en esta nueva ayuda militar terrestre.

AFP

 

¿Por qué los Leopard 2?

Este tanque alemán es un arma de renombre mundial susceptible de tener un impacto "significativo" en el campo.  Diseñado por el fabricante alemán Krauss-Maffei y construido en serie a partir de finales de la década de 1970 para sustituir al carro de combate estadounidense M48 Patton y posteriormente al Leopard 1, combina potencia de fuego, movilidad y protección.

Pesa sesenta toneladas, está equipado con un cañón de 120 mm y puede disparar mientras se desplaza. Su velocidad máxima es de 70 km/h gracias a sus 1.500 caballos de potencia.

Según el fabricante, también está equipado con "protección pasiva integral" contra minas y lanzacohetes. Su tripulación de cuatro personas también se beneficia de herramientas tecnológicas para localizar y apuntar al enemigo a larga distancia.

Se produjeron unos 3.500.

Otra gran ventaja es que el Leopard está muy extendido en Europa, lo que facilita el acceso a municiones y piezas de repuesto y simplifica el mantenimiento, clave para este tipo de equipos.

Los cuatro últimos modelos siguen en uso. Es el caso del 2A4, del que Polonia propone entregar 14 a Kiev, y del 2A7, del que Alemania no quiere desprenderse porque prefiere conservarlo para asegurar su propia defensa.

El modelo que Alemania enviará a Kiev es el Leopard 2, que está equipado con un cañón 1,32 metros más largo que las versiones anteriores, cuenta con protección reforzada antiminas y puede disparar munición más potente y con mayor precisión.

Armin Papperger, director del grupo armamentístico Rheinemetall, que suministra el cañón y los sistemas electrónicos del tanque y posee varias docenas de modelos antiguos, asegura que un ejército equipado con Leopard 2, "puede romper las líneas enemigas y poner fin a un largo período de guerra de trincheras. Así los soldados pueden avanzar varias decenas de kilómetros a la vez”.

Aunque es prematuro señalar si realmente este ‘alud’ de tanques cambiará el devenir de la guerra, si ha escalado al máximo la tensión política entre los aliados de Ucrania y Rusia.