LA BARCA DE CALDERÓN | El Nuevo Siglo
Sábado, 29 de Diciembre de 2012

Por William Calderón

 

Café oscuro. No sirvieron marchas, artículos, debates, ni entrevistas para que el país entendiera que 563.000 familias colombianas que derivan su sustento del café están arruinadas y con ellas otro tanto van rumbo al despeñadero, sumiendo el país rural y provincial en una crisis de la que difícilmente podrá levantarse. Un campesino  dijo en Marsella: “A los cafeteros los arruinaron la roya, la broca, el invierno y el patojo”. El querido gremio se hunde en un agujero negro que ojalá no se trague al país entero.

 

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Café amargo. Ante una realidad reconocida de dientes para fuera por el gobierno y los amos del Café, denunciada por La Barca, La Hora de la Verdad y La Barbería (ahora por Telepacífico, los viernes a las 7:30 pm), solo queda esperar que el Ejecutivo y la Federación escuchen las recomendaciones que analistas y expertos han formulado para superar esta problemática:

Créditos blandos, a largo plazo, para renovar los cafetales.

Subsidio de un millón de pesos por hectárea de café, por las pérdidas generadas a los productores por la revaluación del peso.

Campañas masivas de fumigación efectuadas por el Ica y la Federación con el hongo Beauveria Basiana.

Apoyo real a la exportación y comercialización de cafés especiales, pergamino, verde y tostado.

Refinanciación de deudas de los cafeteros.

Precio de sustentación a $70.000 y no por debajo de los precios de producción.

No más importación de cafés de Perú, Vietnam y Ecuador.

 

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Café negro. El binomio Gobierno-Federación presenta estos programas como una alternativa para darle valor agregado a la rubiácea, pero la verdad es que $2.000 que los compradores bonifican por cada arroba de café pergamino que los campesinos producen como café especial, de poco o nada le sirven para atenuar la pérdida de $20.000 por cada arroba que producen.

 

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Café insípido. Así ocurrió con el subsidio de $6.000 por arroba de café para compensar la pérdida de $20.000 que significa producirla, subsidio que el Gobierno anunció para atajar el paro nacional cafetero, cuando ya la cosecha había pasado y estaba en poder de los exportadores, y que los poquitos que pueden acceder a él tienen que someterse a las trabas burocráticas de la Federación. Los cafetales no tendrán abono, ni limpias ni controles de plagas y enfermedades, porque no hay créditos ni refinanciación y los auxilios son burocratizados y en especie, todo lo contrario a la apremiante realidad de créditos vencidos y despensas sin comida. Ni los bancos, ni los tenderos reciben abono para pagar sus cuentas.

 

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¿Quién responde?Entretenidos en cuidar sus sueldos y mantener en sus puestos a quienes ellos apoyan, desconociendo el querer de la base (caso departamento de Risaralda) los burócratas de la Federación y de los comités departamentales abandonaron la misión que les fue encomendada: velar por los cafeteros de Colombia y la caficultura nacional, y ahora tenemos este resultado: los cafeteros están arruinados y su  industria en vía de desaparición por inviable.