Sanciones de Trump llegaron al líder iraní

AFP
El ayatolá Alí Jamenei y su equipo pierden “el acceso a recursos financieros esenciales”. El Mandatario de EEUU lo amenazó con la “destrucción” si busca la guerra
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UN  NUEVO y decisivo paso en su estrategia para “aislar” al régimen iraní y aumentar así la presión para que este se siente a negociar sobre su actividad nuclear dio ayer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al imponer drásticas sanciones al líder supremo, el ayatolá Alí Jamenei, y la cúpula militar de la República Islámica.

Más de dos años después (mayo 2017) de que Trump llamara a cerrar puertas a Irán, señalando que “de Líbano a Irak, pasando por Yemen, Irán financia, arma y entrena a terroristas, milicias y otros grupos terroristas que propagan la destrucción y el caos en la región” y que decidiera, en mayo de 2018, tanto retirar a Estados Unidos del acuerdo nuclear como restablecer las sanciones económicas a dicho país, el Mandatario norteamericano radicalizó sus medidas alcanzando a Jamenei y su entorno.

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El presidente Donald Trump firmó las nuevas determinaciones económicas en el Despacho Oval, medidas que tildó de “fuerte y proporcionada respuesta a las acciones provocadoras de Irán”.

Añadió que la respuesta de Irán determinará si las sanciones terminan mañana o se prolongan durante “años”. “Irán no puede tener jamás el arma nuclear”, repitió.

El Tesoro estadounidense anunció por su lado el bloqueo de “miles de millones” más de activos iraníes, así como la incorporación esta semana a su lista negra del ministro de Exteriores, Mohamed Javad Zarif. Un lista a la que Washington también añadió a ocho comandantes de los Guardianes de la Revolución, el ejército ideológico del régimen iraní.

En momentos en que el Consejo de Seguridad se reunía a puertas cerradas a pedido de Estados Unidos para abordar la crisis, el embajador iraní ante la ONU, Majid Takht Ravanchi, dijo a la prensa que “para atenuar las tensiones” Washington debe detener “su guerra económica contra el pueblo iraní”.

Más temprano, Hesamodin Ashna, asesor del presidente iraní Hasan Rohani, había dicho que “las afirmaciones de Estados Unidos de que están listos para una negociación incondicional no son aceptables con la continuación de las amenazas y las sanciones”.

La tensión entre Washington y Teherán, sin relaciones diplomáticas desde 1980, se intensificó el jueves tras la destrucción de un avión no tripulado estadounidense por un misil iraní en el Golfo. 

En medio de este clima de tensión, Estados Unidos, Reino Unido, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos exhortaron a “soluciones diplomáticas” para reducir la espiral con Irán.

Aliado de Teherán, Rusia calificó de “ilegales” las sanciones prometidas por Trump.

Mensajes ambiguos

Trump ha sido criticado en Estados Unidos por sus mensajes ambiguos a Irán. El Presidente, sin embargo, sostiene que tiene una estrategia clara que rompe con la política estadounidense del pasado en Oriente Medio. 

En un par de tuits, Trump insistió en sus condiciones a Irán: “¡No armas nucleares, no más apoyo al terrorismo!” Un día antes, en una entrevista con la cadena NBC, amenazó con la “destrucción” de Irán si busca la guerra.

Teherán firmó en 2015 un pacto con las potencias en el que se comprometió a usar la energía nuclear para aplicaciones civiles. Pero Trump se retiró unilateralmente el año pasado del acuerdo, al que calificó de “pésimo”.

Irán dice que no tiene en marcha ningún programa de armas nucleares.

A pesar de la escalada, Trump insiste en que no busca una guerra y regularmente envía mensajes para entablar negociaciones con Teherán.

Asimismo, asegura que Washington es más libre que en el pasado porque su producción de energía lo libera de la dependencia del petróleo de Oriente Medio.  

Esto significa que Estados Unidos ya no debe ser visto como el garante de las rutas marítimas del Golfo, donde en el último mes y medio varios barcos cisterna, ninguno de ellos estadounidense, han sufrido ataques de los que Washington culpa a Teherán.

Trump apeló a los países importadores de petróleo a proteger sus intereses en el derecho de Ormuz y les lanzó un dardo al afirmar no entender por qué Estados Unidos tiene que velar por la seguridad de ese punto “por cero compensación”.

Tras el anuncio de las sanciones, Zarif tuiteó que Trump “tiene razón en un 100% en el hecho de que el ejército estadounidense no tiene nada que hacer en el Golfo Pérsico”.

Hasta ahora, la táctica del garrote y la zanahoria usada por Trump contra Irán no parece dar resultado.

Diplomacia internacional

La disputa surge de una compleja red de rivalidades regionales, con aliados de Estados Unidos, como Arabia Saudita e Israel, presionando desde hace tiempo para que Washington actúe con dureza contra Irán.  

El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, advirtió que haría "todo" para evitar que Irán obtenga un arsenal nuclear. Se cree que Israel posee armas nucleares no declaradas.

Trump envió a su secretario de Estado, Mike Pompeo, a Arabia Saudita, el principal enemigo regional de Irán, para construir lo que llamó una “coalición global” contra la República Islámica.

El sultanato de Omán aseguró que los informes sobre que había servido como canal entre Estados Unidos e Irán tras el derribo del avión no tripulado “no eran ciertas”, en tanto llamó a ambos países a “mostrar autocontrol y resolver los problemas pendientes a través del diálogo”.

Por su lado, el canciller cubano Bruno Rodríguez expresó en Twitter su “solidaridad” con Irán ante “la escalada agresiva de EEUU” y llamó “al diálogo y la cooperación” como “la única vía para resolver las diferencias y preservar la paz”. 

Aunque Trump dijo haber cancelado in extremis ataques de represalia por el derribo de la nave no tripulada, medios estadounidenses informaron que Estados Unidos lanzó un ataque cibernético contra los sistemas de control de misiles y una red de espionaje iraníes.

El ministro iraní de Telecomunicaciones, Mohamad Javad Azari Jahromi, afirmó que su país no sufrió ningún daño tras estos supuestos “ciberataques”.

Con la decisión de ayer, Trump completa una gama de medidas afectando el corazón de la economía iraní. Empezaron con las restricciones a la importación de alfombras y productos alimenticios, se extendieron a los sectores del hierro, del acero, del aluminio, del cobre, del carbón y del grafito, prosiguieron con la prohibición al Banco Central de ese país a la compra de dólares y la presión para cerrar el grifo del petróleo bruto y los condensados (petróleo ligero), para llegar, ahora a medidas directas contra los Guardianes de la Revolución y el líder supremo, a quien considera “el último responsable de la actitud hostil de Irán”.