ORLANDO CANO VALLEJO | El Nuevo Siglo
Martes, 3 de Junio de 2014

MIRADOR

Embrujo

A  12 días de cita democrática en Colombia, los árboles siguen tapando el bosque. A las gentes buenas, que son la mayoría, no les están facilitando las cosas para establecer diferencias y tomar partido. Ellas no están interesadas ni entienden bulla de guerra y paz. Para el grueso de población, empezando por nuestras amas de casa, tenderos, labriegos, informales y desempleados, la paz es su trabajo, su vivienda, su salud, educación y seguridad cotidiana.

Mientras más carguen baterías las dos campañas a favor del proceso de paz, su continuidad tal cual o sus condiciones, el pueblo que vota o no, estará más confundido, aburrido y desorientado. Presa del embrujo electoral entre la paz o la guerra. Y no hay que llamarse a engaños. El voto en blanco sí es determinante en elecciones del 15, pues mide fuerza de nuestro sistema democrático. Es opinión política que refleja que la gente sí sufraga, pero no tiene gusto por ningún aspirante presidencial. Tampoco puede ser que debemos uniformarnos e ir en la misma dirección. El mejor de los mundos es salir a votar libremente. El peor voto es el que no se da. La abstención es dejar que otros decidan nuestro porvenir. Pero igual, esto no implica que haya campaña del susto, del chantaje o de descalificaciones porque alguien piensa o actúa diferente.

Votar por JMS o por OIZ es lo ideal desde el punto de vista de democracia sólida y pluralista. Abstenerse de votar no es lo que aconsejan sistemas como el nuestro, pero igual es inherente a cada ciudadano. Votar en blanco también es una opción.

Lo indiscutible es que hay amplia franja de personas que no gusta, no entiende ni quiere saber nada de tanta bulla con proceso de paz en La Habana. Es una porción grande de eventuales votantes que identifican su paz diaria con seguridad comunitaria y empleo. Son quienes no esperan mucho de hacerse o no la paz con las Farc, prefieren hacerla en sus casas, mejorando condiciones de vida, accediendo a lo que hasta hoy no han tenido: equidad e inclusión social.

Los dos aspirantes a la Presidencia tienen los días contados para recomponer acciones de cara a ciudadanos. La gente no va a salir a votar contra la paz, simplemente escogerá a su candidato preferido asumiendo de hecho que quien gane buscará la reconciliación como mandato legal.

Con firma de la paz o no, la Nación requiere un rumbo a la prosperidad. Denle optimismo, claridad y motivos al ciudadano para votar. Saquémoslo del embrujo electoral de la guerra o la paz. Las elecciones del 15 no determinarán nuestro paraíso, tampoco el infierno. El país sobrevivirá.