Las elecciones regionales y un sancocho | El Nuevo Siglo
Sábado, 28 de Octubre de 2023

Desde la perspectiva política se dice que estas elecciones regionales serán una calificación del primer año largo de gobierno del presidente Petro y enviarán el mensaje de favorabilidad o desfavorabilidad a su administración. Más allá de estas circunstancias también será un termómetro a un nuevo esquema electoral, no del todo percibido por los colombianos. La pugna ahora no es sólo entre partidos tradicionales, sino que se volvió a abrir el abanico a una cantidad, casi irreconocible, de más de 35 partidos en juego.

Por un lado, hay mayor fragmentación por la permisividad de las nuevas normas a la escisión de partidos y, por otro lado, porque el Consejo Nacional Electoral revivió las personerías jurídicas de movimientos como El Nuevo Liberalismo, el Movimiento de Salvación Nacional, Verde Oxígeno, Nueva Fuerza Democrática, entre otros, porque sus líderes fueron víctimas de situaciones fácticas, jurídicas y hechos de violencia que afectaron su permanencia en las contiendas electorales a partir de 1990.

Además, como se verá en tarjetones largos con muchos logos, cogió impulso presentarse no solo con el aval de un partido sino en coalición con otro u otros más e incluso con los grupos significativos de ciudadanos que resultaron de procesos de recolección de firmas, aunque su argumento principal sea la independencia.

En el ámbito de las ideas, entonces, podría concluirse a manera de premisas que ellas también están fragmentadas. Fácil será ver candidatos o listas, que es aún más asombroso, en coalición con partidos afines o no tan afines. Muchos deciden entonces la opción de unirse más por ganar un umbral más allá de la coherencia ideológica y programática -aunque tiende a darse-, que termina por confundir al elector o luego cuando se pidan cuentas o cuando se empiecen a ver las medidas o proyectos a bordo y no haya coherencia con las razones del voto de confianza depositado.

La jornada electoral de hoy reúne a cerca de veinte mil cargos y pone en disputa a más de ¡ciento treinta y dos mil candidatos! y tiene la virtud de despertar el fervor por tratarse de la escogencia de quienes tratarán los asuntos más cercanos a la parte rutinaria de la vida, que la facilita o complica, tal como lo dicen las encuestas: seguridad, movilidad, transporte y empleo. En cierta manera se siente que el alcalde, el gobernador, el concejal y el edil son las personas más cercanas a los problemas que afectan la cotidianidad. De ahí su importancia.

De las seis mil cien candidaturas a alcaldes y gobernadores, un 67% están avaladas por partidos, cediendo un 30% a la modalidad de coalición, quedándose un 3% en candidaturas por firmas. Es decir, cerca de la tercera parte ya no está circunscrita a un Partido. Una gráfica del Grupo de Estudios de la Democracia muestra en barras cómo en la mayoría de los partidos las coaliciones les resultó un gran atractivo (Entrevista Yann Basset, La Silla Vacía). 

Estas circunstancias hacen que la responsabilidad del elector sea aún mayor pues debe dilucidar, con más detenimiento, por quién y por qué vota y qué propósitos se traslucen, aunque en el caso de listas el voto preferente termine por circunscribirlo en un nombre, en quien terminan puestos todos los ojos. Otras serán las coaliciones en caso de segunda vuelta para la elección de alcalde, que se vuelven determinantes para reafirmar en el rumbo de la ciudad y su gobernabilidad.

Como quien dice que: en medio del sancocho, que entre el elector y escoja. O también: nada más peligroso que una aguja en un sancocho. En nosotros recae la responsabilidad.

*Presidente Corporación Pensamiento Siglo XXI

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