Bogotá tendría 2.300.000 árboles en 2024

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Solo en el cuatrienio de la Administración se sembrará 1 millón de plantaciones, en un trabajo que debe ser coordinado con la comunidad

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El aporte de Bogotá al plan de reforestación que está adelantando el Gobierno nacional llevará a que la capital tenga 2.300.000 árboles en 2024.

Así está consignado en el Plan Distrital de Desarrollo 2020-2024: un nuevo contrato social, que el Gobierno distrital ya puso a disposición del Consejo Territorial de Planeación Distrital, CTPD.

De esta manera, la Administración distrital se comprometió a aportarle un millón de árboles a la meta del Gobierno de sembrar 180 millones a través de todo el territorio nacional para el 2022. No obstante, ¿qué tan viable es que la ciudad de Bogotá cumpla con esta meta?

Si bien es cierto que la misma alcaldesa Claudia López había dicho, poco después del aguacero torrencial que generó desbordamientos y derribamientos de arboles, que lo que esta ciudad necesita no es talar más árboles sino por el contrario reforestar precisamente para hacer que Bogotá asuma mejor la adaptación del cambio climático, de acuerdo con la nueva directora del Jardín Botánico, Martha Perdomo, la siembra es un proceso delicado que requiere de tiempo, planeación y sobre cualquier otra cosa un trabajo con la comunidad de corresponsabilidad para que el árbol perdure en el tiempo.

 

El censo

 

Aclarando que la ciudad capital cuenta con un censo de los árboles que se encentran en la zona urbana de la misma, pero que sobre las zonas rurales de la ciudad no hay un censo sobre el arbolado, “en estos momentos Bogotá tiene alrededor de 1.300.000 árboles de espacio urbano. El censo a diciembre 31 de diciembre de 2019 registró 1.295.466, pero faltaba una información entonces hoy debemos estar rondando 1.300.000”, le dijo a EL NUEVO SIGLO la directora Perdomo.

Adicionalmente, Perdomo le confirmó a este medio que efectivamente la meta con la que se comprometió la Administración distrital es de un millón de arboles, de los cuales están previstos, para el espacio urbano, la siembra de 100.000: 50.000 nuevos; 30.000 por reposición (de árboles muertos o talados) y 20.000 que se irían a espacio privado.

“Los 900.000 restantes, que es una meta compartida con la Secretaría de Medio Ambiente, el Acueducto y nosotros, el Jardín Botánico, tendrán criterios de restauración ecológica que se irán a las zonas rurales de Bogotá (RVDH, Cerro seco, Cerros orientales y humedales), e incluso de Bogotá-Región para consolidar sectores de la estructura ecológica principal con criterios de conectividad y de restauración ecológica”, precisó.

Este proceso lo hará la Alcaldía Mayor, utilizando los sistemas de información disponibles sobre arbolado urbano, para poder identificar cuales son las áreas que tiene potencial de plantación, y cuánto se puede sembrar en cada una de las mismas.

“Eso fue lo que nos permitió determinar qué realmente en lo que tiene que ver con espacio público para nuevo arbolado, el espacio que tendríamos es de 50.000 árboles. La Administración anterior había calculado alrededor de 30.000, pero nosotros identificamos en total un espacio de 50.000 árboles de entre 1.5 y 2 metros para espacio urbano”, precisó Perdomo.  

Adicionalmente, esta siembra se buscará hacer en aquellas localidades que tienen mayor inequidad en la distribución de los servicios ambientales, que es en donde se presenta la mayor cantidad de espacio en algunas zonas.

“Aquí nos toca combinar diferentes estrategias para que efectivamente estos árboles lleguen a las localidades en donde se presenta una menor relación en el índice de árboles y de personas. En ese orden de ideas, hay localidades como Ciudad Bolívar, en donde no se superan los 6.500. O está el caso de Bosa, que no supera los 4.469. Allá nos tocará llegar con diferentes estrategias que nos permitan recuperar espacios para poder generar zonas verdes. Pero sí se van a priorizar las localidades en donde se requiere mayor reverdecimiento de la ciudad”, precisó Perdomo.

 

Corresponsabilidad

 

Punto aparte, todo este ejercicio de siembra tiene que ir acompañado de un trabajo comunitario muy grande, puntualizó la Administración distrital, para promover la corresponsabilidad social, de tal manera que se garantice que lo que se siembra pueda tener sostenibilidad en el tiempo y que sobreviva, pues un árbol recién sembrado es vulnerable.

“El problema no es sembrar el árbol: el problema es garantizar su mantenimiento hasta que sea viable por si solo. Hay una serie de factores tensionantes que hay que controlar y eso lo hacen las comunidades. Por eso este ejercicio tiene que estar acompañado de una estrategia de corresponsabilidad social que hace parte de las propuestas que hemos hecho en el Plan de Desarrollo en el marco de Bogotá reverdece, y en la propuesta de Árboles y más árboles”, precisó a este Diario la directora Perdomo.

 

Las especies foráneas

 

Aunque el 53% de los árboles son de especies foráneas y el 47% son de especies nativos, la directora del Jardín Botánico aclaró que esto no es necesariamente malo, en la medida en la que son árboles que tienen unas características muy interesantes en temas de paisajismo y de los servicios que le prestan a la ciudad como la captura de carbono que hacen.

No obstante, sí aclaro que hay algunas especies cuyas características que hacen que se facilite el volcamiento de las mismas. Y ese es el problema realmente. Especies como las acacias, el eucalipto y el ciprés pueden volcarse fácilmente y eso genera unos niveles de riesgo más altos.

Por último, frente a la tala de árboles señaló que es a la autoridad ambiental a quien le corresponde hacer la evaluación y el seguimiento técnico para decidir si un árbol está en riesgo o no, y que serán ellos quienes evaluarán el número de árboles que deberán ser removidos durante este cuatrienio.

“Eso le corresponde a la secretaría Distrital de Ambiente, la que revisa las características del árbol y decide si las condiciones del mismo obligan a talarlo, o si se puede mitigar ese riesgo con podas de compensación”, precisó la directora del Jardín Botánico.