Trump-Duque, una nueva sintonía antidroga | El Nuevo Siglo
Foto archivo AFP
Viernes, 9 de Agosto de 2019
Redacción Política
La Casa Blanca y el Departamento de Estado norteamericano cambiaron su discurso frente al papel de la Casa de Nariño en el combate a los narcocultivos y la exportación de drogas ilícitas

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La certificación de Colombia como un país comprometido con la lucha antidroga fue notificada ayer por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mediante un memorando dirigido al secretario de Estado, Mike Pompeo.

Mi Administración trabajará con nuestros socios colombianos para alcanzar nuestra meta conjunta de cinco años para reducir el cultivo de coca y la producción de cocaína a la mitad para fines de 2023”, indicó Trump.

El anuncio tranquiliza a la Casa de Nariño y relaja la tensión ocasionada por los reclamos de la Casa Blanca por el aumento de los cultivos ilícitos.

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En el memorando, Trump le dijo a Pompeo que “el presidente Iván Duque ha obtenido avances tempranos para frenar los niveles récord en cultivos y producción de coca heredados de su antecesor y para liderar esfuerzos para que se retome la fumigación aérea en Colombia”.

Así mismo, el presidente Trump se comprometió a que su Administración “trabajará con nuestros socios colombianos para alcanzar nuestra meta conjunta de que en cinco años se reduzca el cultivo de coca y la producción de cocaína a la mitad para fines de 2023”.

Este anuncio le baja el tono de lo que había dicho el mismo Trump sobre el Mandatario colombiano el 29 de marzo en Florida: “El nuevo Presidente de Colombia, muy buen tipo, me he reunido con él, lo he recibido en la Casa Blanca, y me dijo que iba a frenar las drogas, pero hay más drogas que salen de Colombia que antes que él fuese Presidente. Así que no ha hecho nada por nosotros”.

Ayer, Duque aplaudió la decisión anunciada por Trump: “Hoy es un día donde hay un gran pronunciamiento de la comunidad internacional. Cuando empezó nuestro gobierno dije que había una herencia de haber encontrado un país que había visto un crecimiento exponencial de los cultivos ilícitos, que habíamos visto el país pasar de menos de 60.000 hectáreas a más de 200.000. Cuando comenzó nuestro gobierno por primera vez en siete años se quebró esa tendencia”.

Y agregó que “hoy la comunidad internacional está reconociendo el esfuerzo que está haciendo Colombia en el combate al narcotráfico. Seguiremos trabajando en ese desarrollo sostenible para quitarle a los violentos las comunidades”.

A esta declaración se sumó el canciller Carlos Holmes Trujillo, quien resaltó el reconocimiento del Gobierno de Estados Unidos a los “esfuerzos y el compromiso del Gobierno del presidente Iván Duque en la lucha contra el problema mundial de la droga, así como los avances en la reducción de los niveles récord del cultivo de coca y producción de cocaína heredados de su predecesor”.

Como parte de estos esfuerzos contra las drogas, Trujillo resaltó que el actual gobierno pasó de 23 grupos de erradicación manual al inicio del gobierno a 100 en la actualidad y que la meta es llegar a 150.

“También se busca una estrategia integral en las regiones del país más afectadas por este flagelo y por la violencia, por lo que el presidente Iván Duque lanzó” el jueves “las Zonas Futuro, que tienen como objetivo intervenir con una respuesta articulada por parte del Estado en estos territorios”, indicó.

Igualmente, reiteró la importancia del uso de todas las herramientas posibles en la lucha contra el problema mundial de las drogas, entre ellas la aspersión aérea.

Vale la pena recordar que en lo que va del Gobierno 11 personas han muerto y 86 han resultado heridas durante las labores de erradicación, muchas de ellas a causa de la activación de artefactos explosivos que instalan los delincuentes alrededor de los cultivos ilícitos. Por eso para el Gobierno es muy significativo que la Corte Constitucional haya abierto la puerta para el uso de la aspersión con glifosato, por supuesto cumpliendo los protocolos necesarios que garanticen el cuidado del medio ambiente y la salud humana, tema en el que ya se está trabajando”, dijo el funcionario.

Por su parte el ministro de Defensa, Guillermo Botero, aseguró que este es el reconocimiento “a quienes, con toda valentía, a diario trabajan para acabar con los cultivos ilícitos. Es un gran logro y nos anima para continuar con este compromiso de futuro”.

A través de sus redes sociales, Botero explicó que “frenar el crecimiento de los cultivos ilícitos, gracias a nuestra Fuerza Pública y bajo el liderazgo del presidente Iván Duque, nos permite vislumbrar un horizonte optimista para la meta de cinco años. El apoyo de la comunidad internacional es fundamental para mantener esta lucha”.

El embajador de Colombia en Estados Unidos, Francisco Santos, sostuvo que “desde el principio hemos dicho que la aspersión aérea con glifosato es una herramienta que debemos recuperar. Es un instrumento fundamental y perderlo fue una de las peores herencias del gobierno anterior”.

Reducción de cultivos

Este reconocimiento se da luego que la misma Casa Blanca publicara el 26 de julio un informe en el que indicaba que la producción de coca en Colombia se había estancado. Según el estudio, Colombia pasó de 209.000 hectáreas sembradas en 2017, a 208.000 en 2018. Así mismo, se redujo la producción de cocaína de 900 a 887 toneladas.

Hace ocho días la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) publicó un nuevo estudio que confirmó lo dicho por la Casa Blanca.

Según el representante de la Unodc, Pierre Lapaque, “el área sembrada de coca a corte del año pasado tuvo una ligera reducción al pasar de 171.000 hectáreas a 169.000, celebro esta tendencia. La situación de estabilidad se debe a un efecto de compensación, la coca se redujo en nueve departamentos pero los incrementos en Norte de Santander, Bolívar y Cauca compensaron esta reducción”.

El mismo informe anotó que la producción potencial de cocaína creció un 5,9% en 2018 en Colombia, impulsada por un mayor rendimiento de las plantas de hoja de coca e industrialización en su cultivo.

La capacidad de producir cocaína el año pasado fue de 1.120 toneladas frente a las 1.058 toneladas de 2017, aunque el ritmo de crecimiento fue menor al de años anteriores.