Leticia Moreno, la maestra del violín regresa a Colombia | El Nuevo Siglo
La violinista “cautiva al público y a la crítica por su carisma natural, virtuosismo y profunda fuerza interpretativa”, según indica la crítica.
Foto Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia
Miércoles, 3 de Noviembre de 2021
Redacción Cultura

Un viaje desde la Italia barroca a la Buenos Aires contemporánea iniciará en las tablas del Teatro Colón con la presentación de la maestra del violín Leticia Moreno, quien cautiva al público y a la crítica por su carisma natural, virtuosismo y profunda fuerza interpretativa, y regresa al país para nuevamente compartir escenario con la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, aunque esta vez no solo en calidad de solista, sino también como directora invitada.

Bajo su batuta y su impactante destreza en el violín, serán interpretadas este viernes y sábado, a las 7:30 p.m., dos obras que comparten una idea en común y que fueron compuestas con más de 200 años de diferencia. Se trata de “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi y las “Cuatro estaciones porteñas” de Astor Piazzolla, piezas que se encontrarán en el escenario del Teatro Colón de Bogotá y que prometen cautivar al público asistente.

EL NUEVO SIGLO habló con la intérprete española, quien destacó las glorias que le ha dejado la música en su trayectoria y el poder de esta en los públicos.

EL NUEVO SIGLO: ¿Cómo llega el violín a su carrera musical?

LETICIA MORENO: Yo empecé más bien con una educación artística muy completa, donde el ballet era parte de mi vida, también tocaba el piano, me gustaba cantar, asistía a clases de pintura, yo quería ser escultora. Y el violín era una actividad más de educación lúdica que disfrutaba cuando era pequeña.

El violín era de alguna manera aquello a lo que más tiempo debía dedicarle, era lo más complejo y dicen que el roce hace el cariño, por lo que rápidamente se convirtió en el centro de mi vida. Yo sabía que quería ser violinista ya a los seis años.

Luego, empecé a tener conciertos en el extranjero y ya no tenía tiempo para todo lo demás. Pero nunca se decidió, fue más bien un proceso donde el violín era parte de mi vida desde una edad muy temprana.

ENS: ¿Cómo fue la experiencia de abrirse paso en la escena internacional de la música?

LM: Era muy jovencita en ese entonces. Tenía entre 11 y 12 años cuando este proceso comenzó. Y la verdad que fue algo muy natural, tenía muchos compañeros que estaban en la misma situación que yo. Estaba en un entorno artístico muy enriquecedor, entonces fue muy natural y ahora tengo un equipo fantástico que me apoya en cada decisión y en cada proyecto.

ENS: ¿Qué ha sido lo más gratificante que le ha dejado la música?

LM: La verdad que la música es una disciplina y una bendición para todo aquel que la puede ejercer o disfrutar, puesto que te lleva a comprender la vida de una manera tan profunda y te lleva a procesar los retos que te pone la vida de una manera muy profunda y natural.

Dicen que la música es el lenguaje más primitivo. Es el primer lenguaje que hubo probablemente. Por eso, en parte es el lenguaje más directo, el que va directamente al corazón y esto hace posible comprender la vida y disfrutarla de una manera mucho más plena. Creo que es el regalo más lindo que puede tener el ser humano.

En mi caso, por su puesto también me ha llevado a conocer mundos y personas maravillosas. El universo sonoro en sí es una galaxia paralela a la vida que llevamos y es maravilloso poder tenerlo dentro de mi vida, poder dedicarle tantas horas a estudiar música y que este sea mi trabajo. Es una absoluta bendición.

Obviamente también me ha llevado a conocer culturas diferentes de manera muy profunda, me ha llevado a conocer personajes y almas del pasado, que no sería posible de otra manera sin la música. Te lleva a conocer eras, es como una máquina del tiempo la música porque te lleva a conocer épocas de una manera tan espiritual y física, también porque el sonido no solamente nos llega a las orejas. Los sordomudos también llegan a sentir la música y es que la música nos penetra y a través de ella podemos llegar a comprender y a vivir experiencias de otras personas y de otras eras.


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ENS: ¿Cómo fueron sus primeros encuentros con la cultura musical colombiana? 

LM: Mis primeros encuentros fue a través de músicos fantásticos que ustedes tienen. Entre ellos Andrés Orozco Estrada, con quien he grabado dos discos, también las cuatro estaciones porteñas que interpretaré en Bogotá y con quien grabé mi próximo disco, que incluye un concierto inspirado en las auroras. También soy muy fan de Botero desde que era niña, entonces esos fueron los primeros contactos desde fuera, desde Europa.

He ido varias veces a tocar a Colombia y también he hecho giras con una orquesta joven junto a Andrés Orozco y la verdad que me he quedado siempre muy sorprendida con la naturalidad, con la musicalidad innata que tiene vuestra nación.

ENS: Esta semana se presentará en el Teatro Colón junto a la Sinfónica, ¿Qué representa para su carrera este regreso a Colombia?

LM: Estoy feliz de poder regresar a interpretar a Vivaldi y Piazzolla, además liderando la orquesta, aunque no dirigiendo y tocando solamente, es una actividad totalmente diferente, es quizá liderar.

Me alegra venir a hacer este proyecto que he interpretado en tantísimas ocasiones y aún más ahora después de esta pandemia, que le damos aún más valor a las ocasiones que tenemos de subirnos al escenario o de celebrar simplemente algo juntos.

ENS: ¿Cómo ve la acogida del género clásico musical en el público de hoy, en especial en los jóvenes? 

LM: Creo que la música es un arte que no necesita ser entendido y que hace vibrar a cualquier persona que se deja embelesar por ella. En una sala de conciertos en directo surgen emociones que nunca se podrán repetir. Es un arte efímero.

Traemos al presente obras del pasado, pero también trasportamos a todo el público. Es como una máquina de las emociones, porque cuando interpreto a Vivaldi o a Piazzolla mi meta es meterme dentro de la piel, de la psicología, del mundo de estos compositores y eso mismo uno pretende que le suceda al público. Creo y sé por muchos testimonios que a las nuevas generaciones esto les fascina. Es un proceso fascinante, el hecho de poder entrar en una sala de conciertos y revivir una galaxia completamente diferente a la que vivimos.

Algunas instituciones me piden mostrarle un poquito de mi trabajo a los colegios. Tengo un hijo de 14 años y he ido en ocasiones numerosas a su colegio para mostrarle a los chavales algo del repertorio que estoy tocando para que escuchen el violín, que lo vean en directo, para que vean lo que significa para mí y siempre están fascinados.

Contrario a lo que mucha gente piensa los jóvenes están sedientos y abiertos a este tipo de experiencias musicales. Solamente hay que encontrar el modo de atraerlos a las salas de conciertos.