VICENTE TORRIJOS R. | El Nuevo Siglo
Martes, 7 de Octubre de 2014

¿Segunda república?  (III)

 

En esta conversación con Laura Pedraza, el columnista se extiende sobe el proceso de negociación con las Farc en Cuba y reflexiona sobre su participación en la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas instalada en La Habana el pasado 21 de agosto.

En cuanto a la ciudadanía, ¿cómo lograr que los colombianos asimilen progresivamente lo que se acuerde con la guerrilla?

Cuando un gobierno negocia con organizaciones ilegales que están contenidas militarmente pero son muy fuertes en lo económico, en el uso del terror y en la expansión de redes sociales internas y externas, siembra fácilmente la ilusión de paz pero también se expone a que los ciudadanos sigan siendo víctimas de una violencia dosificada orientada a presionarlo y condicionarlo. Una violencia que, en todo caso, ya está bien justificada y casi que legitimada, así que seguirá aplicándose (por mano propia, o por encargo) durante lo que resta de la negociación y hasta después de que se haya firmado el primer acuerdo (en La Habana). En el fondo, el problema radica en que el Gobierno les otorgó a las Farc la condición de interlocutor político válido, un precioso obsequio al que toda organización terrorista aspira para cogobernar a un país.

¿Cuál es el papel que jugará la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas de la que usted hace parte?

No puedo hablar por los demás miembros de la Comisión, pero en lo que a mí concierne, ella hará una especie de radiografía del conflicto, un ejercicio de interpretación que debe señalar cuáles son los factores que explican su persistencia y cuáles son las responsabilidades de los terroristas y otros actores a lo largo de estos años. Si esas responsabilidades quedan claras y definidas en su justa medida, el ciudadano se sentirá cada vez más empoderado para exigirles a las Farc y al Eln que se disuelvan como bandas armadas y que renuncien a la violencia sometiéndose no solo a los parámetros universales de justicia sino a una verificación exhaustiva que garantice el cumplimiento de esa renuncia.

¿Quiénes hacen parte de esa comisión y por qué fueron escogidos?

Los doce miembros de la Comisión somos académicos de larga trayectoria. Seis fueron sugeridos por las Farc y seis por el Estado. En ese sentido, la radiografía del conflicto mostrará las diferentes formas de interpretación que caracterizan a una democracia.  

Continuará.