LORENA RUBIANO FAJARDO | El Nuevo Siglo
Domingo, 8 de Junio de 2014

Carbón con sangre

 

Epígrafe

“La sangre sirve solo para lavar las manos de la ambición”.

Lord Byron 

 

El  próximo presidente de Colombia, Óscar Iván Zuluaga o Juan Manuel Santos, tendrá como tarea inmediata, poner en cintura a las multinacionales de la minería, antes de que acaben con nuestros compatriotas, trabajadores o la población vecina y con nuestro ecosistema.

Hay que investigar también a fondo quién está detrás de empresas camufladas como supuestas ONG ambientales,  creadas como mampara para facilitar mediante estudios espurios, licencias ambientales de explotación y obtener así beneficios económicos para sus directivos.

Hay que revisar lo que pasó en las hidroeléctricas del Quimbo e Hidrosogamoso, con el  río Ranchería, con la Colosa en Cajamarca y con el páramo de Santurbán,   las represas chinas en el rio Magdalena, entre otras explotaciones que han tenido visto buenos de estas fundaciones.

En esta columna nos hemos ocupado en varias ocasiones del caso de la empresa, Drummond especialmente por el  derrame de carbón en la bahía de Santa Marta, daños ambientales que nunca reportó y sólo admitió cuando los medios de comunicaciones denunciamos el hecho.

Esas actuaciones han debido llamar la atención del Estado colombiano, que se hace el de la vista gorda, ante estos depredadores ambientales y sobre todo el dañino efecto en los pulmones de las gentes que viven al lado y lado de la línea férrea, llamase Ciénaga, La Jagua y otros municipios, a quienes les deben responder por su salud, ya que muestran altos índices de sílice y carbonilla lo que les produce asma, especialmente a la población infantil.

Además, tienen que responder por los asesinatos de dirigentes sindicales, contratistas y trabajadores que laboran sin las debidas protecciones y seguridades industriales y hay que revisar las cifras de muertos, lesionados y  enfermos. De manera que hay que revisar ese contrato, que a mi parecer es leonino, inequitativo para con el país, porque ellos mismos dicen cuanto exportan y cuanto pagan y así ellos fijan las regalías y los impuestos y se calcula en billones lo que han dejado de pagar al fisco nacional.

Por todo eso se debe revertir el contrato y que sea una empresa nacional la que explote con todos los requerimientos ambientales ese recurso mineral. 
Recientemente trece organizaciones ambientales y sindicales protestaron en Holanda contra esta empresa que desconoce las normas ambientales y la normatividad laboral nacional e internacional.

lorenarubianof@gmail.com