JUAN CAMILO RESTREPO | El Nuevo Siglo
Domingo, 15 de Diciembre de 2013

El mensaje de Bali

 

Hace  20 años (1994) se cerró la que se conoce como la “Ronda Uruguay” dentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC). Fue la última ronda exitosa. Desde entonces, ninguna negociación multilateral tendiente a flexibilizar el comercio mundial  había logrado  fructificar.

Fueron dos décadas de fracasos sucesivos, pasando por las muy promocionadas reuniones ministeriales de Doha y Cancún, en las que los  intentos por facilitar el comercio internacional, reducir subsidios a la agricultura otorgados por los países desarrollados a su producción doméstica, y  estimular el intercambio mundial de servicios, fueron un verdadero fiasco.

Estas décadas de desencuentros se caracterizaron por una férrea oposición de países como India y Brasil a adquirir nuevos compromisos, pues consideraban que no eran equilibrados los esfuerzos que se solicitaban a los países  en desarrollo en relación con lo que ofrecían los industrializados. Sobre todo en lo relacionado con esa masa gigantesca que son los subsidios a la producción y exportaciones agrícolas de los países altamente desarrollados, que opera como una piedra de molino al cuello en el empeño de avanzar en la globalización del comercio

Un nuevo fracaso habría, seguramente, dado al traste definitivamente con la Organización Mundial de Comercio (OMC).

La semana pasada, sin embargo, en la isla indonesia de Bali, representantes de más de un centenar de países lograron hacer avances de significación que permiten ir más allá de lo que se había alcanzado con la ronda “Uruguay” de 1994. Hay  compromisos de desmonte de los subsidios a la agricultura, lo que es bien importante; y en general, en los otros capítulos que suelen contener estas rondas multilaterales. Los acuerdos de la “ronda Bali” tendrán que ser ratificados previamente por los países participantes antes de  entrar en vigencia. Es interesante anotar también que los acuerdos de Bali contaron con el apoyo de países recalcitrantes hasta ahora para continuar impulsando la liberación del comercio como Brasil, India y la misma Cuba.

Durante esta década perdida para el multilateralismo (ante el marasmo de la OMC  desde 1994), el bilateralismo comercial fue el mecanismo que tomó  auge en todas las latitudes. Existen en la actualidad cerca de 300 TLC en el mundo (tratados de libre comercio de corte bilateral), de los cuales, como es sabido, Colombia no ha sido una excepción.

Es justamente dentro de esta égida del bilateralismo que nuestro país celebra TLCs  durante  los últimos años con Estados Unidos, Canadá, Mercosur, Unión Europea,  Corea del Sur, entre otros .Y así seguiremos probablemente. La liberalización  del comercio internacional tuvo que apoyarse durante las últimas décadas en una activa diplomacia bilateral, ante la parálisis del multilateralismo representado por la OMC.

Los acuerdos de Bali de la semana pasada le hacen, pues, retomar el paso a los instrumentos multilaterales. Quizás los unos no van a desplazar a los otros. Pero el hecho de que el multilateralismo haya encontrado un reverdecer de último minuto en esa bella isla del archipiélago Indonesio significa, no solo la supervivencia de la Organización Mundial de Comercio, que estaba en situación cataléptica. Sino que el empeño de la liberación del comercio en nivel internacional (ya sea empujado por el bilateralismo de los TLC o por el nuevo multilateralismo), seguirá marcando la pauta en los años venideros.