Acuerdo sobre lo Fundamental | El Nuevo Siglo
Sábado, 2 de Junio de 2018

 

Una mente sin descanso era la de Álvaro Gómez Hurtado como inspirador de los asuntos de Estado. El mismo hecho de ser un editorialista por excelencia, lo llevaba a estar siempre atento a las nuevas ideas para dar soluciones a una coyuntura tan dinámica como la de Colombia. Su amanecer se recreaba muy seguramente de nuevas alternativas. Nunca dejó de pensar en el bienestar del país.

Perder siempre fue ganar, pues lo más importante era dejar plasmadas las propuestas a la nación, después de estar absolutamente convencido de su beneficio. De ahí su desvelo por buscar diversas formas, para explicar e insistir, por encima de los obstáculos en la política, sus argumentos, como lo fue el Acuerdo sobre lo Fundamental.

Hace unos meses, en esta misma columna, a los veinte y dos años de su magnicidio, se hizo alusión a este propuesta como “patrimonio común” y “palanca del futuro”, basada en cinco inalienables asuntos: la ley, la moral, la justicia, el modelo económico y la ecología.  No se trata de un acuerdo, transitorio, para asegurar una gobernabilidad, como bien se afirmó en el reciente editorial de este diario. Se trata de trazar la línea a esos y sólo a esos asuntos cardinales.

En el libro Álvaro Gómez, Su Pensamiento Vive, se describe claramente el entorno de su planteamiento. “La más completa exposición sobre su propuesta de los cinco puntos a que se concretaba el Acuerdo Sobre lo Fundamental, que alimentaría después su Movimiento de Salvación Nacional, la realizó en el Hotel Tequendama el 13 de diciembre de 1989”…  “Y estando defendiendo esa propuesta nacional … llegó el tiempo de las campañas electorales para la Presidencia de la República en el lapso comprendido entre 1990 y 1994, habiendo acordado el liberalismo el nombre de César Gaviria Trujillo, la Convención Conservadora a Rodrigo Lloreda Caicedo y el Movimiento 19 de Abril, M-19, a Antonio Navarro Wolf. Y…el mismo día en que se cerraban las inscripciones… Álvaro Gómez se presentó a la Registraduría Nacional acompañado de 20 estudiantes universitarios e inscribió la suya. Según dijo, lo hacía “para cumplir un deber de conciencia” puesto que no debía dejar expósita su propuesta del Acuerdo sobre lo Fundamental”. Elecciones que pierde.

Un año más tarde, el 5 de julio de 1991, como copresidente de la Asamblea Constituyente, en la clausura, sostuvo como “primó siempre el ánimo de acuerdo. Ese acuerdo sobre lo fundamental que ha sido nuestra propia propuesta y nuestro desvelo”. Y cómo la nueva Constitución era un principio. “Aquí, hoy nace algo. Hemos creado conceptos básicos sobre el Estado, hemos fundado instituciones”.

Así, el respeto a la legalidad -el imperio de la ley como el primordial elemento generador de convivencia-; la recuperación de la moral y de la justicia (sin impunidad) que le dan majestad al Estado; la firme planificación del modelo económico (circunscrito a la libre economía de mercado) clave de la redención social y la preservación del medio ambiente, son la camisa de fuerza del verdadero Acuerdo sobre lo Fundamental.

*Presidente Corporación Pensamiento Siglo XXI

uribemariaelisa@gmail.com