¿En que está quedando el partido de La U?

Foto Diana Rubiano / El Nuevo Siglo

Como un “giro en U” calificó la exgobernadora vallecaucana Dilian Francisca Toro, directora única del Partido Social de Unidad Nacional (La U), el anuncio del senador Armando Benedetti sobre su inclinación hacia el movimiento Colombia Humana, que orienta el también senador Gustavo Petro.



“Le deseo toda la suerte del mundo, no se puede estar donde no se quiere. Del partido de La U unos se van, pero muchos más están llegando”, sostuvo Toro, en referencia al senador Roy Barreras, quien también salió de la colectividad para forjar lo que se ha dado en llamar Liberalismo Social Demócrata (el “partido alucinante”, como lo llamó él mismo, pues sus siglas son LSD), aunque todavía no se sabe si esa iniciativa llegará a ser una organización política como tal.

Por cierto que hasta ayer la narrativa de la salida de Barreras y Benedetti de La U, relatada por ellos, hablaba de renuncia; pero se vino a saber que ambos fueron expulsados, según resoluciones de la colectividad fechadas el 15 de octubre, en las que se dice que Barreras perdió “la calidad de militante” por incurrir en “faltas gravísimas de violación al régimen de bancadas por no actuar en bancada, de conformidad de la Ley”, además de “efectuar comentarios públicos que perjudiquen la imagen del partido o los miembros del partido”, y que a Benedetti “se le comprobó la violación al régimen de bancadas por el incumplimiento de diferentes deberes”, ya que “no solo no aceptó las decisiones de la bancada sino que emitió voto contrario a lo definido por la bancada de senadores”.

Que hayan sido despojados de su militancia no cambia en nada su situación en el Senado porque, como lo ha publicado EL NUEVO SIGLO, los antecedentes jurídicos sobre la permanencia en sus curules de congresistas sin partido están basadas en casos de legisladores expulsados de sus partidos, todos los cuales se han quedado en sus escaños el tiempo que han querido.

Giro

Sobre lo dicho por la exgobernadora Toro, Petro anotó que es “bastante difícil definir el giro cuando se ha defendido la paz y se pasa a defender la paz, a cuando se ha defendido la paz y se pasa a defender ‘hacer trizas la paz’. ¿Quién dio el giro?”.



A su vez, Benedetti precisó que “estoy diciendo que voy en camino por la Colombia Humana, todavía no he llegado”. Agregó que “lo que quiero decir es que estos meses y estos años me comunico más con lo que dice Petro que con lo que dicen otros candidatos”.

Benedetti reiteró que no sabe si va a volver al Congreso, “porque tengo que dirimir otras cosas en el Consejo de Estado. Quiero volver al Congreso y si esa es la vía, esa es la vía”.

En cuanto a Barreras, como ya se dijo, está trabajando en la construcción de un movimiento que represente ideas socialdemócratas y no se descarta que pueda presentar su nombre como posible precandidato presidencial.

Por lo pronto, como lo ha contado este Diario, el LSD se expresa como una bancada interpartidista de la que hacen parte, según ha dicho el propio Barreras, los senadores Rodrigo Lara (que hace poco renunció a Cambio Radical), Luis Fernando Velasco (del Partido Liberal), Temístocles Ortega (de Cambio Radical) y otros seis congresistas que buscan apartarse de los extremismos de la izquierda y la derecha.

Cuando Barreras planteó la escisión de una parte de La U se llegó a decir que con él estaban los senadores Ritter López, Germán Hoyos y Roosvelt Rodríguez, siendo tres de ellos (Barreras, López y Rodríguez) las mayores votaciones de la lista al Senado de La U en 2018, sumando entre los cuatro 373.098 votos, es decir el 20,13% de los 1.853.054 sufragios registrados en esos comicios.

Sin embargo, hasta el momento nada de esto se ha concretado, como tampoco si hay (y en tal caso cuántos) representantes cercanos a Barreras.

La U

Entre tanto, las riendas de La U ahora están en manos de la exgobernadora Toro, que está jugada con la línea mayoritaria del partido que decidió permanecer en la coalición gobiernista, a tal punto que suena como posible precandidata en una eventual consulta con el Centro Democrático, el Partido Conservador, MIRA y Colombia Justa Libres.



Esto no es ninguna sorpresa, porque de hecho el nombre de la organización política es acomodado para que quede partido de La U, es decir el partido de Uribe, porque la idea original es que fuera lo que hoy es el Centro Democrático.

En 2002 ocurrió un fenómeno inusitado. Es usual que los candidatos presidenciales busquen a los congresistas camino a reelección (es decir, con sufragios contados en anteriores comicios) para tener su apoyo (y sus votos); pero ese año eran los aspirantes al Legislativo los que querían una foto con Álvaro Uribe, de manera que una vez posesionados uno y otros, estos le debían parte de su curul a aquel.

Esto les parecía claro a muchos parlamentarios liberales que mucho antes de la cita con las urnas le habían dado la espalda a Horacio Serpa, el nominado de ese partido.

Por eso, aunque el Partido Liberal amenazó con sancionar a sus congresistas si se metían a la coalición de Gobierno, estos hicieron caso omiso y comenzaron a emigrar. ¿A dónde fueron a parar? En primer lugar a La U. La verdad es que quien empezó a organizar la nueva colectividad fue el entonces senador Óscar Iván Zuluaga. Sin embargo, en La U, como se lo manifestó el fin de semana pasado Toro a este Medio, consideran al expresidente Juan Manuel Santos “como su fundador”, porque “fue el que trabajó para organizarlo”.

Como sea, La U se constituyó formalmente el 31 de agosto de 2005, atendiendo el llamado de Uribe para que los congresistas que apoyaban su gestión se unieran en un solo movimiento político.

En 2004 Uribe había sorprendido a sus seguidores nombrando a Santos (que no era legislador ni había sido hasta entonces uribista) como líder de la bancada en el Congreso, lo que fue rechazado de Cambio Radical, liderado por el senador Germán Vargas Lleras, y Apertura Liberal, de la representante cordobesa Zulema Jattin.

El caso es que La U siguió siendo coordinada por Santos y Zuluaga, labor que transfirieron a Martha Lucía Ramírez y Luis Guillermo Vélez cuando fueron llamados a cargos en el Ejecutivo. En noviembre de 2006 el senador Carlos García fue elegido director del partido, ante lo cual las senadoras Ramírez y Gina Parody, entre un puñado de congresistas, armaron una disidencia que llevaron a la renuncia de ambas (al partido y al Congreso): Parody en enero de 2009 y Ramírez dos meses después.



De esa disidencia hizo parte Benedetti, a quien por cierto ayer le sacaron en cara su pasado uribista, incluso con una foto en la que aparece con Uribe en un balneario. De la gráfica el senador comentó que “la conservo entre mis mejores recuerdos. Tengo buenas relaciones con Uribe. Para esa época él no se molestó porque apoyara la dosis mínima, hundiera su penalización o votará la moción de censura contra Andrés Felipe Arias, etc. Ahora los pichones uribistas me critican”.

La U, siendo como era un partido uribista, apoyó con todo la elección “del que dijo Uribe” en 2010, es decir Santos (aunque ciertamente fue el ungido por descarte, porque quedó por fuera de la carrera presidencial el exministro Arias).

Cuando Uribe y Santos rompieron, La U siguió al presidente en ejercicio y el exmandatario debió fundar otro partido, el Centro Democrático. Tras toda esta historia no debe sorprender que La U vuelva a su origen.