Superjueves, prueba de fuego para independentismo escocés

Foto AFP

MILLONES de británicos cumplieron con su voto y están a la expectativa del resultado. Se cumplió el que fue apodado "superjueves" porque por primera vez en su historia se acumularon varias elecciones el mismo día: legislativas regionales en Escocia y Gales, municipales en Londres y otras grandes ciudades, así como la de un diputado de Westminster.

Las jornadas electorales celebradas ayer tenían dos componentes simbólicos: fueron las primeras tras el Brexit y el inicio de la pandemia. Mientras, en el ámbito político han sido consideradas como una prueba de fuego para los independentistas escoceses, que llegaron divididos a las urnas y un test (aunque parcial) para el primer ministro británico, Boris Johnson, quien mantiene un alto respaldo no sólo porque cumplió con la promesa de sacar al país de la Unión Europea, sino por el éxito de la campaña de vacunación masiva contra el covid-19. 

La pandemia fue la que gestó este “superjueves”, dado que muchas de las elecciones reseñadas estaban programadas para el año pasado, pero ante el embate del coronavirus, con las restrictivas medidas a la movilidad, debieron aplazarse y se determinó que fueran todas el mismo día.

Desde las 7 de la mañana, en Escocia, Gales, Londres y otras ciudades británicas se verificaron las elecciones, hasta las 4 de la tarde (hora local). Pero por la complejidad tanto de los convocados (48 millones) como por los cargos a surtir (5.000 concejales de 143 asambleas regionales en Inglaterra, al alcalde de Londres y los diputados de los dos primeros países) los resultados comenzarán a conocerse desde hoy. Inclusive en algunas elecciones locales, solo se sabrán los ganadores el fin de semana.

"Este es un gran día", afirmó el primer ministro Boris Johnson en un video publicado ayer muy temprano en Twitter, en el que pedía a los electores -residentes europeos incluidos en los comicios municipales- acudir a las urnas y votar por su Partido Conservador.

Horas más tarde, cuando acudió junto a su compañera Carrie Symonds a votar a un cetro metodista cercano al Parlamento de Westminster, en Londres, hizo un nuevo llamado a la ciudadanía y pidió el voto para el actual alcalde de la región de West Midlands, Andy Street. "Ha hecho un trabajo extraordinario a lo largo de estos años. Ha sido absolutamente brillante consiguiendo inversiones West Midlands. Él tiene una idea para esta parte del país como uno de los grandes motores de toda la economía de Reino Unido", subrayó.

Termómetro independentista

De todas las convocatorias a las urnas la que genera mayor expectativa es la del parlamento escocés, donde si bien se vaticina un mayor respaldo por los independentistas, éstos a diferencia de la pasada elección, están divididos en tres corrientes: el Partido Nacionalista Escocés (SNP) liderado por la primera ministra Nicola Sturgeon; una escisión de éste, Alba, liderado por su antecesor y mentor Alex Salmond y los Verdes.


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En esta región de 5,4 millones de habitantes, Sturgeon gobierna en minoría e hizo de la posibilidad de un segundo referendo de autodeterminación su bandera de campaña, lo que de antemano sabe no es viable pero considera que si logra un contundente mandato en las urnas podrá ‘presionar’ a Johnson para realizarlo.

En el referendo de 2014, los votantes decidieron por un 55% permanecer en el Reino Unido. Entonces el gran argumento contra la separación fue que esta dejaría a Escocia fuera de la Unión Europea, pero dos años después el referendo sobre el Brexit cambió las cosas y los escoceses acabaron saliendo del bloque con el resto del país en 2020, pese a haberlo rechazado por un 62% en una consulta popular sobre el tema.

Y ese cambio de situación es lo que esgrime Sturgeon, quien está segura de que la popularidad que ha ganado por gestión de la pandemia se traducirá en un alto respaldo ciudadano y, con ello, reforzará su posición para negociar con Londres.

Sin embargo tiene en su contra la fuerte disputa con Salmond, que con el partido Alba le pudo restar votos, tal cual lo vaticinaban las encuestas. También independentista ha prometido una negociación sería con el gobierno británico para considerar un nuevo referendo, pero a largo plazo.

Pero ambos discursos se han ido decantando entre los ciudadanos, según lo reveló la encuesta de hace una semana realizada por Savante ComRes según la cual el 49% de los escoceses votarían no en un referendo próximo frente al 42% que optaría por el sí.

De allí que el “superjueves” es una ‘prueba ácida’ para determinar si el sueño de secesión tiene alguna fuerza para convertirse en realidad o si por el contrario quedará como un recuerdo en la historia regional.

"Las elecciones de hoy son tal vez las más importantes que cualquiera de nosotros pueda recordar (...). Estoy pidiendo a todos que emitan sus dos votos para el SNP para asegurarnos de que tendremos un liderazgo fuerte frente a la crisis de la COVID-19 y entonces construir un mejor futuro para Escocia", dijo Sturgeon tras depositar su voto y antes de protagonizar un hecho que se volvió viral.


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La premier escocesa tildó de "fascista" y "racista" a una mujer que le reprochaba estar "llenando de inmigrantes" el país, cuando salía de un colegio electoral en Glasgow.

En un video publicado en la cuenta de Twitter del periodista inglés Owen Jones se observa como una mujer increpa a la líder del Partido Nacional Escocés (SNP), calificándola de "desgracia" y de estar "inundando" el país "con gente de otros lados". "Eres una fascista, una racista y el sur de Glasgow os rechazará", respondió Sturgeon mientras se marchaba, en referencia al escaño al que espira en las elecciones al Parlamento escocés.

El sistema electoral escocés es de carácter mixto, por lo que los electores cuentan con dos votos, uno para el representante único de su circunscripción, en los hay 73 escaños en juego, y otro para el partido político, con 56 plazas en disputa, y de esta forma compensar a las formaciones que cuentan con un voto regional fuerte, pero no así en los distritos electorales.

Londres no tendría cambio

Los alcaldes son elegidos en Inglaterra por el voto preferencial, con el que los electores eligen una primera y segunda opción. El elegido es aquel que logra más del 50 por ciento de los apoyos en primera instancia, pero si ninguno logra ese porcentaje, los dos más votados disputan una segunda vuelta automática en las que se contabilizan las segundas preferencias.

En el caso de Londres, se prevé que el laborista Sadiq Khan gane su segundo y último mandato y continúe siendo el alcalde de Londres durante tres años más, con las encuestas dándole un 48 por ciento, muy por delante del conservador Shaun Bailey, con el 29 por ciento de los votos de primera preferencia.

Khan aseguraría la victoria con el 63 por ciento de los primeros y segundos votos acumulados después de una segunda vuelta, en contraste con el 37 por ciento que obtendría Bailey, según el último sondeo de Opinium para el diario 'Evening Standard'.

Así, cinco años después de convertirse en el primer alcalde musulmán de una capital occidental, se da por descontado otro mandato para el laborista.

Pero estas elecciones locales también se pueden considerar un termómetro para los tories y su líder, Boris Johnson, tras la plena entrada en vigor del Brexit, con la salida del país del mercado único europeo y la unión aduanera el pasado 1 de enero.

Al igual es una prueba de fuego para el líder de la oposición laborista, Keir Starmer, cuyo partido se enfrenta a las urnas por primera vez desde que asumió el liderazgo en abril de 2020, tras la histórica derrota de su predecesor Jeremy Corbyn en 2019.

"Hemos luchado por cada voto", dijo el hombre que prometió volver a poner en pie a la izquierda británica, pero al que parece costarle. "Sea cual sea el resultado, asumiré la responsabilidad", aseguró.

La expectativa también se centra sobre el resultado en Hartlepool, bastión laborista del noreste de Inglaterra, que debía elegir un diputado, tras la dimisión del anterior por acusaciones de acoso sexual. Mantener el control en esta localidad, que el propio Johnson visitó el lunes, es esencial para Starmer tras la aplastante victoria conservadora en las legislativas de 2019 en el denominado "muro rojo" laborista.