Marte es solo uno de los astros candidatos a la vida en el sistema solar

Foto Nasa

EN tan solo diez días los terrícolas hemos podido observar decenas de imágenes y videos del planeta rojo, Marte, ese que años atrás parecía inalcanzable y que ahora se ha convertido en el centro de la exploración espacial.

Esta nueva y rápida carrera por el universo ha tenido este mes varios logros con nuevos protagonistas: la  puesta en órbita de dos sondas, las de Emiratos Árabes Unidas y la de China, y el amartizaje del rover Perseverance sobre el cráter Jezero, el lugar sobre el que se posó tras previo análisis de la inteligencia artificial  que lleva a bordo.

Con evidencias de que el planeta rojo tuvo (o tiene) grandes cantidades de agua y otras condiciones que posibilitarían la vida, todas las misiones espaciales mencionadas tienen como fin escudriñar las entrañas marcianas para posibilitar nuevos proyectos y alimentar la bitácora científica sobre la búsqueda de vida en otros astros.

El pasado 9, Emiratos Árabes Unidos logró poner en la órbita de Marte su sonda "Esperanza", convirtiéndose en el primer país árabe en obtener este éxito, clave en sus ambiciones espaciales que son percibidas como una reminiscencia de la edad de oro de las grandes realizaciones culturales y científicas de Medio Oriente.

Hace exactamente una semana captó la imagen del mayor volcán del sistema solar, Olympus Mons, emergiendo a la luz del sol de primera hora de la mañana. La imagen fue tomada desde una altitud de 24.700 km sobre la superficie marciana.  Fue su primera toma. ‘Esperanza’ " permanecerá en la órbita del planeta rojo al menos durante un año marciano, o sea, 687 días terrestres, desplegando tres instrumentos científicos para analizar la atmósfera marciana.

Tan solo un día después, la china "Tianwen-1" (Preguntas al cielo-1) se insertó en órbita marciana, un logro inédito para el programa espacial de ese país y primer paso de una misión que en unos meses intentará hacer descender un pequeño robot. También envió su primera foto donde muestra, en blanco y negro, parte del relieve, cañones, un cráter y una planicie. Luego mandó un video.  La sonda está integrada por tres elementos: un orbitador, un módulo de descenso (que se posaría en Marte) y un robot teleguiado. Esta segunda fase se cumplirá entre mayo y junio.

Y, el jueves, el mundo registró, en vivo y en directo, del amartizaje del rover Perseverance de la Nasa, el  quinto vehículo de exploración que dicha agencia coloca en esa superficie. Gracias a su tecnología de vanguardia transmitió varias  imágenes en color donde muestra desde el acercamiento al suelo marciano hasta tomas de los alrededores del volcán donde se posó.

Perseverance, buscará signos de vida microbiana antigua, recolectará muestras de roca y regolito (roca rota y polvo) cuidadosamente seleccionadas para su regreso futuro a la Tierra, caracterizará la geología y el clima de Marte y allanará el camino para la exploración humana 'in situ'.

Su destino es una cuenca donde los científicos creen que un antiguo río desembocaba en un lago y depositaba sedimentos en forma de abanico conocido como delta. Los científicos creen que el medio ambiente aquí probablemente haya conservado signos de cualquier vida que se afianzara hace miles de millones de años.

Los logros científicos y tecnológicos de estos días en la exploración espacial son tan solo la antesala de otros ambiciosos proyectos que buscan establecer si otros astros, incluidas las lunas heladas, albergaron o pueden hacerlo, formas de vida.

Estos son los candidatos a expandir la investigación científica:

Los ingredientes de la vida

La clave de la búsqueda de lo viviente es la presencia de agua líquida. Se habla entonces de "zona de habitabilidad" alrededor de una estrella, es decir, la zona "donde teóricamente es posible, con una presión atmosférica suficiente, mantener agua líquida en la superficie", explica Athena Coustenis, astrofísica y directora de investigación CNRS (Centro Nacional de Investigación Científica francés) en el Observatorio de París PSL.

Pero para la vida en sí se necesitan más ingredientes. "El planeta debe contener moléculas orgánicas, los 'CHNOPS' (carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno, fósforo y azufre)", principales componentes de la vida, añade Michel Viso, exobiólogo del CNES, la agencia espacial francesa.

Luego, para que las reacciones puedan desembocar en un metabolismo, y por lo tanto en el comienzo de la vida, se necesita una fuente de energía. En la superficie, puede provenir del Sol y, en profundidad, de las reacciones químicas o de los efectos de la marea.

Cuando el agua, las moléculas y la energía se fusionan en un entorno estable, la vida tiene todas las posibilidades de emerger.

Marte

El planeta rojo, considerado como el hermano gemelo de la Tierra, podría haber cumplido esos criterios hace entre 3.500 y 4.000 millones de años.

La Tierra se encuentra en medio de la zona habitable de nuestro sistema solar, que ha podido cambiar con el tiempo. "Como el Sol no siempre ha tenido la misma masa, la misma energía, Marte también pudo encontrarse en esta zona habitable desde el principio de su existencia", explica Coustenis.

Una serie de indicios indican que la vida pudo haber dado en Marte, antes de apagarse después de que el planeta perdiera su atmósfera y sus océanos, afirman algunos científicos. 

El agua líquida ha fluido en abundancia a su superficie, esto hoy es una certeza. Además, los grandes depósitos de lodo indican intercambios entre la superficie y la profundidad, lo que demuestra que el planeta está activo.

A causa de su atmósfera muy poco densa, "no puede haber líquido en la superficie actualmente, por eso hay que perforar el suelo", indica Michel Viso.

Europa

Europa es una de las cuatro lunas de Júpiter, el planeta más grande del sistema solar. "Es el primer satélite natural sobre el que se han visto rastros en la superficie que permiten suponer un océano de agua líquida debajo", cuenta Coustenis.

Estos rastros, los geofísicos los interpretan "como movimientos de grandes trozos de hielo en la superficie".

Existen también, procedentes de fallas en superficie, géiseres, signo de una actividad criovolcánica (volcanes de hielo) y por lo tanto fuente de energía.

Se puede suponer que elementos orgánicos en la atmósfera (aportados por impactos de cometas) podrían penetrar en el océano líquido, cumpliendo así los criterios de habitabilidad. 

La sonda Europa Clipper de la NASA, dedicada a este satélite, se encuentra en fase de desarrollo. La sonda europea JUICE también realizará observaciones a partir de 2030.

Encélado

Sexto satélite más grande de Saturno, Encélado concentra todos los elementos adecuados (agua líquida, moléculas orgánicas, energía y medioambiente estable). 

La sonda estadounidense Cassini, que orbitó el planeta entre 2004 y 2017, descubrió la existencia de géiseres de vapor de agua en Encélado.

Como en Europa, "se ha detectado sal en los penachos, elementos orgánicos, metano y CO2 que sugieren un contacto entre las bolsas de agua líquida y el núcleo" de este satélite, "como en la Tierra", sugiere la astrofísica.

Por el momento no se ha programado ninguna misión para estudiar Encélado, ya que el ritmo de aparición de los géiseres es demasiado irregular.

Titán

"Si vamos a Titán, sería como volver a la Tierra en sus comienzos", según Michel Viso. Este otro satélite de Saturno es de hecho el único otro lugar del sistema solar donde la atmósfera está compuesta de nitrógeno y de química orgánica, como en la Tierra. 

Pero si bien hay agua líquida en Titán, parece estar atrapada entre dos capas de hielo, a diferencia de Europa y Encélado. Por lo tanto, el agua no podría entrar en contacto con la roca del núcleo, fuente de energía. 

Una misión espacial de la NASA está dedicada a él, Dragonfly, y una sonda debe aterrizar alrededor de 2034. /