Perspectiva. Marmato, una apuesta a la minería verde | El Nuevo Siglo
ADRIANA MARTÍNEZ Gómez lleva 27 años trabajando temas ambientales y hoy impulsa el cumplimiento de la Agenda Minero Ambiental.
/Corpocaldas
Domingo, 2 de Octubre de 2022
Redacción Medio Ambiente

Pueblo minero desde antes de la llegada de los españoles, considerado monumento nacional, hoy los habitantes de Marmato luchan por resarcir el daño causado al medio ambiente por la explotación de oro.

Localizado en el flanco oriental de la cordillera occidental y en la vertiente occidental del río Cauca, considerado patrimonio nacional, cuenta en su territorio con unas 800 minas, en las cuales trabajan unas dos mil personas.

Con el propósito de generar compromisos que permitan trabajar en una minería responsable con el medio ambiente, se estableció una Agenda Minero Ambiental, que involucra a diferentes actores y que tiene a Adriana Martínez Gómez, subdirectora de Evaluación y Seguimiento Ambiental, como una de sus impulsoras.

“Corpocaldas viene adelantando acciones que buscan generar compromisos de corresponsabilidad frente a actividades productivas. En ese sentido, hemos suscrito agendas, por ejemplo, con el sector ganadero, con los cafeteros, con los cultivadores de aguacate y los mineros. Es una estrategia de gestión ambiental compartida y colaborativa, es una alianza interinstitucional para Marmato”, explica Adriana, una geóloga que lleva 27 años trabajando por el medio ambiente.

Agrega que “se busca avanzar en el desarrollo sostenible en la producción minera del municipio y venimos trabajando en ella desde 2020. Nació de la necesidad de buscar soluciones conjuntas a la problemática ambiental generada a partir de una actividad minera intensiva de cientos de años, que se ha venido desarrollando desde antes de que existiera normatividad ambiental en Colombia. Mucha de esa minería es informal que, si bien es cierto no se cataloga como minería ilegal, sí es informal porque no tiene instrumentos mineros ni ambientales, y por ende las acciones de monitoreo y control no se desarrollan de la mejor manera”.

“Esta situación de una minería que no tiene un manejo ambiental adecuado y que ha venido dejando una cantidad de pasivos ambientales, genera una problemática a la cual es necesario que le busquemos soluciones y por eso se planteó la intención de firmar un Acuerdo de Voluntades que permitiera avanzar en esas estrategias para un desarrollo minero sostenible”, señala Adriana.

La construcción de la agenda inició con la suscripción de un Acuerdo de Voluntades, “que es una intención institucional de participar en el diagnóstico de las problemáticas que se presentan en las zonas de explotación minera en Marmato y aportar soluciones desde la interinstitucionalidad. Fue firmado por la Gobernación, Corpocaldas, la Alcaldía de Marmato, el SENA, la Universidad de Caldas, la Corporación para el Desarrollo de Caldas y Acopi regional”, indica.

El acuerdo

Este acuerdo se enmarcó en seis líneas estratégicas. “La primera tiene que ver con el establecimiento de la línea ambiental y se fundamenta en que todo proceso que realicemos tiene que partir del conocimiento del territorio, de lo que allí viene sucediendo, y a través de ella se han actualizado los sistemas de información georreferenciada con que cuenta la Corporación, identificando los mineros y las plantas de beneficio”, dice.

Añade que “se han venido trabajando los temas de ordenamiento territorial a partir de las condiciones mineras del municipio, de la mano con la administración municipal. También se ha revisado lo que tiene que ver con los determinantes ambientales y cómo se ven afectados o influyen en la actividad minera”.

La segunda línea estratégica tiene que ver con la definición de instrumentos y herramientas para mejorar la planificación e impulsar la sostenibilidad ambiental de la actividad minera. Allí se viene trabajando articuladamente a partir de varios procesos, entre ellos los que tienen que ver con análisis de oferta y demanda del agua, del ordenamiento de las corrientes de aguas claras, buscando conocer cómo es que se da esa demanda, qué oferta existe en el municipio y cómo a partir de la actividad minera se están generando grandes afectaciones sobre el recurso hídrico.

“Desde esta línea estratégica también se está pensando qué se podría hacer con los materiales estériles que evidentemente generan una afectación importante en Marmato. Cabe resaltar que uno de los actores del acuerdo de voluntades, que es el SENA, se encuentra adelantando un proyecto de investigación para buscar alternativas de disposición y aprovechamiento”, manifiesta.

Además, desde la Corporación se vienen haciendo propuestas para generar estrategias de conservación y “mirar cómo podemos cuidar lo que aún nos queda de recursos naturales”.

La línea estratégica tres tiene que ver con la estructuración de proyectos para promover la implementación de mejores prácticas en la actividad minera. “Allí estamos trabajando el tema de los molinos para el beneficio de oro en Marmato. Tuvimos un contrato a través del cual se hizo un diagnóstico de la actividad de beneficio minero y cómo está generando grandes presiones sobre el recurso hídrico a través de los vertimientos, y se está estructurado un plan piloto para una producción más limpia en uno de los molinos del municipio, buscando que se convierta en un referente para los demás”, expresa Adriana.



Las otras

La cuarta línea estratégica tiene que ver con la promoción de acciones de educación ambiental y participación comunitaria. “Este es uno de los componentes de la agenda que se está trabajando más constante y en donde hemos tenido una mayor participación de entidades como el SENA o el Praes, a través de los proyectos ambientales escolares y buscando la formulación de iniciativas ciudadanas. También se ha venido fortaleciendo el Consejo de Desarrollo Sostenible que opera en Marmato y el Comité de Educación Ambiental, para dar mayor trascendencia a estas instancias de participación. Hemos tenido unos ejercicios bastante interesantes con mineros, líderes comunitarios, docentes y estudiantes, haciendo algunas jornadas de reflexión acerca de lo que es el trabajo de la minería y los impactos ambientales que se generan”, explica Adriana.

La línea estratégica cinco es el fortalecimiento de la gobernanza de la actividad minera, “entendiendo esa gobernanza como aquel involucramiento de las comunidades de los mineros, de los pequeños mineros, que también se sientan parte de la solución y no solo del problema. Se busca que ellos tengan una participación activa. Allí se están trabajando algunos proyectos, con una estación de clasificación de residuos sólidos y se han realizado talleres con pequeños y medianos mineros en temas de normatividad, permisos y producción minera más limpia”, dice.

En la línea estratégica seis, que es la generación de un compromiso comunitario para garantizar el mejoramiento de condiciones ambientales del municipio y la calidad de vida de la población, “estamos consolidando la alianza interinstitucional y hemos creado un grupo motor que es el que va a impulsar toda esta agenda ambiental. El grupo motor viene operando desde marzo y esperamos que con él se pueda dar sostenibilidad a la agenda. Hemos realizado reuniones periódicas y los firmantes del acuerdo están bastante comprometidos con el plan de acción formulado”, señala.

Explica que “lo que queremos es obtener una mejor calidad de vida para los habitantes del municipio de Marmato, una actividad minera con mayor responsabilidad, unos impactos ambientales que se manejen y se minimicen a través de pequeñas acciones de mejoramiento y una comunidad empoderada de su territorio, en donde haya un relacionamiento continuo entre las comunidades, las instituciones, para que estos grupos de ciudadanos puedan generar un plan de sostenibilidad que tenga indicadores y que nos permita verificar a futuro cómo ha sido el mejoramiento ambiental del municipio”.

ADRIANA MARTÍNEZ Gómez lleva 27 años trabajando temas ambientales y hoy impulsa el cumplimiento de la Agenda Minero Ambiental./Fotos Corpocaldas

EN MARMATO, Caldas, hay unas 800 minas y en ellas trabajan unas dos mil personas.