Osteosarcoma: niños y jóvenes son sus blancos | El Nuevo Siglo
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Miércoles, 14 de Febrero de 2018

El osteosarcoma es el tipo más común de tumor óseo en niños y adolescentes y representa aproximadamente un 3% de los cánceres que ocurren en la infancia, panorama que preocupa a los especialistas médicos, porque la salud de los menores se ve comprometida y su vida puede estar en peligro. 

Aunque existen otros tipos de cáncer que se acaban extendiendo a diferentes partes del cuerpo, particularmente, el osteosarcoma se empieza a desarrollar en el sistema óseo y se puede propagar, generalmente, a los pulmones u otros huesos.

Según Carlos Alvarado, director médico de Takeda, “la manifestación de esta patología en niños y jóvenes es evidente en áreas donde el hueso está creciendo rápidamente, como por ejemplo los extremos anchos de los huesos largos”. La mayoría de los tumores se desarrollan alrededor de la rodilla, sin embargo, puede aparecer en cualquier hueso, incluyendo los de la pelvis (cadera), el hombro y la mandíbula.

El dolor intenso que produce esta enfermedad en el perímetro del tumor puede empeorar al hacer actividades físicas o durante la noche, y se puede formar un bulto en el área afectada hasta varias semanas después de que empiece el dolor. Por esta razón es muy importante prestar atención al dolor que despierta al niño repetidamente por la noche o incluso si se encuentra en reposo, ya que son síntomas especialmente preocupantes.

En el osteosarcoma que afecta a la pierna, el niño puede empezar a cojear de forma inexplicable. En algunos casos, el primer signo de la enfermedad es una fractura en el brazo o en la pierna, que ocurre porque el cáncer ha debilitado el hueso y lo ha hecho más vulnerable a la rotura.

Diagnóstico

Para diagnosticar un osteosarcoma, el médico deberá realizar un examen a profundidad para el cual necesita tener al alcance los antecedentes médicos del niño. Solicitará radiografías para detectar cualquier tipo de cambio en su estructura ósea y si esto ocurre, es probable que se deban hacer otras pruebas como lo son:

•Análisis de sangre.

•Prueba de imagen, tal como una resonancia magnética o tomografía computarizada, del área.

•Gammagrafía ósea de cuerpo entero o una exploración PET u otra prueba de imagen para comprobar si hay cáncer óseo en otras partes de su cuerpo.

•Biopsia.

 Tratamiento

 El tratamiento multimodal (quimioterapia – cirugía – quimioterapia) es el principal medio para tratar el osteosarcoma, puesto que el uso de medicamentos es necesario para destruir las células cancerosas y reducir el cáncer, así como la cirugía es indispensable para extirpar dichas células o los tumores formados.

 La radioterapia, por su parte, es otro de los métodos para tratar esta enfermedad. De acuerdo con el doctor Alvarado, “este método se puede aplicar a aquellas personas que no pueden someterse a cirugía o que fueron intervenidas, pero no se tiene certeza de haber eliminado el cáncer en su totalidad”.

 Supervivencia

 Al finalizar el tratamiento, se requiere un cuidadoso seguimiento para detectar posibles signos de reincidencia, metástasis o complicaciones relacionadas con el mismo tratamiento. Esto incluye un cuidadoso examen físico, radiografías del lugar primario de origen, estudios de imagen periódicos del tórax, escáner óseo y pruebas de laboratorio. 

 Si la enfermedad está localizada y no se ha propagado a otras áreas del cuerpo, el índice de supervivencia a largo plazo es de entre 70 y 75%. Por el contrario, si el osteosarcoma ya se propagó a los pulmones o a otros huesos en el momento del diagnóstico, el índice de supervivencia a largo plazo es de alrededor del 30%.