El recrudecimiento de la ofensiva de las Farc en Colombia, con emboscadas y atentados contra infraestructuras eléctricas y petroleras, llevó a que 47,5% de los encuestados por un sondeo divulgado opinara que el gobierno debe suspender las conversaciones de paz con esa guerrilla.
Según la encuesta de la consultora Datexco, realizada el jueves en medio de ataques rebeldes que dejaron tres policías muertos y más de 470.000 personas sin luz en el suroeste del país, 47,5% de los encuestados opinó que ante las "crecientes acciones terroristas de las FARC" el gobierno debe "suspender las negociaciones con la guerrilla".
Mientras que 17,8% de los consultados expresó que el gobierno debe "seguir negociando en medio del conflicto" con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC, comunistas), tal como lo viene haciendo en Cuba desde noviembre de 2012 sin que se haya decretado una tregua en el terreno.
Las otras opciones más apoyadas por los ciudadanos en el sondeo, realizado para la emisora W Radio y el diario El Tiempo, fueron que el gobierno debe "ofrecer el cese bilateral al fuego" que pide la guerrilla, con 9,4% de apoyo, o "promover movilizaciones sociales en contra de las FARC" (6,8%).
Según el estudio, con un nivel de confianza de 95% y realizado vía telefónica a 700 personas en las principales ciudades del país, 81,6% de los consultados respondió además que no cree que las FARC tengan "una verdadera voluntad para llegar a un acuerdo de paz", frente a 11,8% que considera que sí la tienen.
Desde la semana pasada, y luego de suspender el 22 de mayo la tregua unilateral que mantenían desde diciembre para favorecer los diálogos en La Habana, ataques atribuidos a las FARC han dejado al menos tres zonas del suroeste del país sin luz por varios días y ocasionado derrames de crudo que han contaminado zonas rurales y ríos.
El presidente Juan Manuel Santos, promotor de las negociaciones con la guerrilla, ha insistido por su parte en estos días en pedir a las FARC que recapaciten pues con esos "actos irracionales" solo logran que merme el apoyo de la población a los diálogos de paz.
Más allá de la opinión ciudadana, incluso políticos como el presidente del Congreso, José Name, han pedido al gobierno levantarse de la mesa de diálogos si las FARC siguen cometiendo atentados.
Con las negociaciones en Cuba, las partes buscan poner fin a un conflicto armado de más de medio siglo, que ha dejado oficialmente al menos 220.000 muertos y más de seis millones de desplazados.