LA BARCA DE CALDERÓN | El Nuevo Siglo
Jueves, 10 de Enero de 2013

Por William Calderón

La mamá de todas las ferias. A dos calendarios de cumplir sus primeros sesenta años, la Feria de Manizales se consolida como la primera y más importante en su género en el vecindario suramericano. Asistía toda la razón al irrepetible narrador taurino Ramón Ospina, ¡alma bendita!, cuando pregonaba por la radio taurina que “la de Manizales fue (y sigue siendo) la Feria que hizo las ferias en América”. La altiva capital caldense saca a relucir sus mejores galas en los primeros días del año nuevo para recibir las enormes legiones de turistas que acuden a la ciudad del Ruiz a ver buenas corridas de toros y a divertirse sanamente en otros campos del entretenimiento. La madre de todas las ferias colombianas nació en 1954 por iniciativa del inolvidable líder cívico Óscar Hoyos Botero, tío del exministro Fernando Londoño Hoyos.

Una plaza con duende. De la Monumental Plaza de Toros de Manizales dicen toreros, mozos de espada, apoderados, ganaderos, cronistas y aficionados de hueso colorado que tiene “magia propia”. Es como si un duendecillo aquerenciado para siempre en el patio de chiqueros, muy cerca de la capilla del coso, iluminara para el lucimiento a los coletudos (los diestros) y a los bureles (los toros). Una soleada tarde de toros (como las de esta semana) oíamos antes del paseíllo a dos grandes figuras (Paco Camino y Dámaso González) reconociendo a la plaza manizaleña como la más postinera de Colombia, por encima de La Santamaría, de Bogotá; La Macarena, de Medellín, y Cañaveralejo, de Cali. El trofeo oficial con el que se premia anualmente la mejor faena de cada temporada, consistente en una bella réplica de la Catedral gótica de Manizales, reposa en las vitrinas de las más grandes figuras de la torería mundial.

 

Otros frentes. La Feria no es solo el toro que embiste y el torero que se luce en la arena. Además del Reinado Internacional del Café (que cumple  42 años) con las candidatas de 25 países, los organizadores del certamen les ofrecen a propios y extraños (que se sienten como en casa) un variado menú que incluye múltiples actividades musicales, culturales, folclóricas, ecuestres, deportivas y llamativas exposiciones. 

 

Sitios de atracción. La ciudad distingue anualmente con “El cordón de la Feria” a los más notables promotores de su evento anual que es tan emblemático como el Nevado del Ruiz, su imponente Catedral Basílica con su embrujador Corredor Polaco; su Palacio Amarillo (sede de la Gobernación de Caldas), su incomparable pasodoble Feria de Manizales, llamado con justicia el himno taurino de Colombia; sus hermosos atardeceres vistos desde el Mirador de Chipre; su Palacio de Bellas Artes, sus famosos licores que llevan el aroma de la tierra del buen sabor; el monumento al Bolívar-Cóndor que propuso dinamitar el despistado exvicepresidente Pacho Santos; la riqueza vegetal del Parque de Los Yarumos y que no falte el Once Caldas, su equipo del alma, cuatro veces campeón nacional y una vez de la Copa Libertadores de América.