Intereses: Emisor, entre la cautela y el arrojo | El Nuevo Siglo
Domingo, 13 de Noviembre de 2011

Técnicamente el Banco de la República debería optar por ajustes al alza en las tasas, pero las dificultades de Europa llaman a la cautela.

A pesar del reciente incremento de las medidas básicas de inflación, todavía su promedio se mantiene cerca del punto medio del rango meta fijado por el Emisor, por lo cual  en la medida en que aún no son evidentes presiones significativas sobre el costo de vida desde el lado de la demanda, el Banco de la República aún cuenta con espacio para mantener una política monetaria expansiva.
Sin embargo, esta decisión está  a la espera del desarrollo de los eventos en el mundo desarrollado; la pregunta es, si un mayor deterioro de la economía global no se produce, ¿en qué momento reanudará su clico alcista?
Para el director de investigaciones económicas de Correval, Daniel Velandia, esto dependerá, más allá de los eventos externos, de que las expectativas de inflación permanezcan ancladas en los próximos meses, a pesar de los riesgos presentes por cuenta de los choques de oferta vigentes.
Indica el experto en un detenido análisis que de cara al 2012 es previsible que haya una aceleración del costo de vida en los primeros meses del año, esencialmente por un nuevo choque externo sobre los alimentos y una economía que crece por arriba de su potencial (para el tercer trimestre de 2011 esperamos un crecimiento del PIB cercano al 6.5%), tendencia que debería retroalimentarse por una tasa de interés que se mantiene por debajo de su nivel neutral.
Ciclo alcista
“Teniendo en cuenta el panorama actual y las proyecciones futuras, nuestra posición con respecto a la política monetaria futura se mantiene intacta, Así, desde el punto de vista técnico, sigue siendo evidente que el Emisor debería reanudar su ciclo alcista de tasas de interés en el corto plazo”, sostiene Velandia.
El argumento del investigador se basa en que el PIB está creciendo hoy por arriba de su potencial (es posible que mantenga una tendencia de aceleración en los próximos trimestres, liderado en particular por la demanda interna y un crédito total que crece a ritmos cercanos al 25% anual)
Otro elemento es que es con cierta probabilidad la inflación 12 meses permanezca en niveles relativamente elevados cercanos al techo del rango meta en los próximos meses (incluso durante el primer trimestre del 2012) principalmente debido a las presiones sobre los precios de los alimentos, fenómeno que si bien es temporal, puede conllevar un deterioro en las expectativas como se observó a comienzos de este año (aunque tenemos la esperanza de que la lección haya sido aprendida y en este caso no suceda).
Además, se debe tener en cuenta un importante crecimiento de los agregados monetarios y en particular, del crédito.
Explica Velandia que dada la alta incertidumbre en los mercados externos, sigue siendo muy probable que el Banco de la República prefiera esperar mayor y mejor información para decidir sobre la continuación del ciclo alcista de tasas, más aun teniendo en cuenta que ahora los riesgos provienen de Italia (la tercera economía de Europa) y que a nivel regional, en buena parte de países las puertas están quedando abiertas para potenciales recortes de tasas, lo que implica que la probabilidad de que el Emisor mantenga su tasa de interés inalterada en su próxima reunión el 25 de noviembre sigue siendo alta.
Inflación al alza
Por otra parte, el informe de Velandia destaca que los riesgos sobre la inflación tanto para el cierre de 2011 como comienzos de 2012, vuelven a estar sesgados al alza ante las presiones originadas sobre los precios de los alimentos por cuenta de la segunda etapa de la ola invernal que comenzó a mitad de año y el comienzo de un nuevo Fenómeno de la Niña, cuyo período de maduración podría alcanzarse entre el presente mes y diciembre, con una prolongación de las lluvias hasta marzo del próximo año.
Por esta razón, es altamente probable que la inflación cierre en un rango entre 3.6% y 3.8% en 2011, que resulta amplio a la espera del desarrollo del Fenómeno de la Niña. Debe considerarse en todo caso, que para diciembre no se prevé un costo de vida tan alto como el registrado en el mismo mes de 2010 (0.65%) a pesar de los riesgos, lo que permitirá el cumplimiento de la meta del Banco de la República.
“Ahora bien, considerando que el comportamiento esperado en el corto plazo sobre la inflación de alimentos debe ser de carácter temporal, esperamos un proceso de desinflación gradual a partir del segundo trimestre del año, hasta alcanzar niveles cercanos al 3.5% al cierre de 2012. En particular, no es descartable un choque positivo en la oferta de alimentos en algún punto del próximo año. Por su parte, la inflación sin alimentos debe acelerarse desde el 3% hasta un nivel alrededor de 3.3% a diciembre de 2012”, dice Daniel Velandia.
El rumbo
Sin embargo, el experto considera que “desde el punto de vista de la política monetaria, insistimos, seguimos considerando que una cosa es lo que el Emisor debería hacer (técnicamente) y otra la que probablemente hará en las próximas reuniones”.
Así, tanto el comportamiento de los indicadores líderes de la economía como el desempeño reciente de la inflación que podría conllevar un deterioro de las expectativas en los próximos meses, sugieren que la tasa de interés de intervención debería ser incrementada. No obstante, la situación internacional sigue llamando a la prudencia, más aun considerando el riesgo creciente sobre Italia, la tercera economía de la región, lo que implica que seguramente la tasa  permanecerá en 4.50% por un tiempo más.
Argumenta Velandia que “en todo caso, como le hemos mencionado desde hace un tiempo, si la autoridad monetaria decide mantener la prudencia y dejar su tasa inalterada en 4.50%, no se descarta la discusión y potencial toma de medidas macro-prudenciales, como complemento a las que en materia de provisiones fueron adoptadas recientemente por la Superfinanciera”.
Así, con la información actual, los riesgos en materia de tasas de interés están sesgados al alza. En este sentido, cabe recordar que bajo nuestro escenario base tanto para el cierre de 2011 como para todo el 2012, la tasa de interés de referencia al cierre del próximo año debería ubicarse alrededor del 5.25%-5.50%, por lo que por ahora, nuestro principal cuestionamiento es el timing, más que la tendencia de la política monetaria futura.
Evidentemente, el escenario externo tiene el potencial de cambiar estas expectativas diametralmente si su condición tiende a deteriorarse más. Mientras se mantenga una alta incertidumbre a nivel global, los pronósticos seguirán siendo altamente variables y dependientes de la nueva información disponible.
Incertidumbre
De otro lado, dada precisamente la alta incertidumbre en los mercados externos, sigue siendo altamente probable que el Banco de la República prefiera esperar mayor y mejor información para decidir sobre la continuación del ciclo alcista de tasas, más aun teniendo en cuenta que ahora los riesgos provienen de Italia (la tercera economía de Europa) y que a nivel regional, en buena parte de países las puertas están quedando abiertas para potenciales recortes de tasas.
Así, tanto el comportamiento de los indicadores líderes de la economía como el desempeño reciente de la inflación que podría conllevar un deterioro de las expectativas en los próximos meses, sugieren que la tasa de interés de intervención debería ser incrementada. No obstante, la situación internacional sigue llamando a la prudencia, más aun considerando el riesgo creciente sobre Italia, la tercera economía de la región, lo que implica que seguramente la tasa repo permanecerá en 4.50% por un tiempo más.
En todo caso, como le hemos mencionado desde hace un tiempo, si la autoridad monetaria decide mantener la prudencia y dejar su tasa inalterada en 4.50%, no se descarta la discusión y potencial toma de medidas macro-prudenciales, como complemento a las que en materia de provisiones fueron adoptadas recientemente por la Superfinanciera.


Las minutas de la última reunión de política monetaria del Banco de la República realizada revelan que la actividad económica local va a buen ritmo, pero la preocupación para el Banco Central tiene dos focos, uno local y uno externo.
Del lado local, la primera preocupación se da porque los costos del crédito en términos reales son históricamente bajos y ello puede derivar en la toma de riesgos exagerados por parte de los agentes. Sin embargo, la inquietud debe moderarse porque las condiciones del mercado laboral, del ingreso y de la inflación han permitido que la calidad de la cartera no se deteriore y por el contrario avance positivamente. En este punto debe destacarse las medidas prudenciales que ha adoptados la Superfinanciera en materia de garantías del crédito y liquidez de los intermediarios financieros. En segundo lugar, la intranquilidad del Emisor en lo local radica en la posibilidad de que la confianza de los agentes se deteriore y ello se traduzca en un detrimento de la actividad real del país. Dicha mengua de la confianza podría darse ante la evolución de las economías avanzadas, con sus problemas fiscales en Europa y el bajo crecimiento que experimentaría la economía de EE.UU. lo cual llevaría por ejemplo a los agentes económicos locales a posponer decisiones de consumo e inversión.
Sin embargo, el Emisor ve con buenos ojos que los emergentes tienen mayor campo de acción con sus políticas monetarias y fiscales que los avanzados. Ante la preocupación sobre la evolución de las economías avanzadas y nuestra actividad real, el Emisor indicó, que en un escenario adverso, en el que el crecimiento del PIB entre el cuarto trimestre y el tercer trimestre sea nulo (0%), el aumento anual de la producción total del país sería 5.2% en todo 2011. Cifra levemente inferior a la esperada por el Grupo Bancolombia en un escenario normal (5.5%).