Gente. Doña Ana, 53 años pedaleando por Bogotá y está regia | El Nuevo Siglo
Doña Ana Lucía recorriendo los miradores de Bogotá. / Cortesía personal
Jueves, 8 de Febrero de 2024
Redacción Bogotá

Hace 207 años, en 1817, en el Gran Ducado de Baden, Estado histórico en el suroeste de Alemania, el inventor Karl Drais puso a prueba su más reciente creación: la “máquina para correr”. Durante el siglo XIX, esa máquina evolucionó de diversas maneras y se transformó en lo que hoy conocemos como bicicleta. 

Este maravilloso medio de transporte tuvo como inventor a un alemán, pero los bogotanos pueden decir con orgullo que por sus calles tienen recorriéndolas cada día a la ‘Reina de la Bicicleta’. 

Se trata de doña Ana Lucía Acosta, una jovial señora de 73 años nacida en Guachetá, Cundinamarca, que llegó desde los 10 años a la imponente localidad de Fontibón y desde sus 25 años suma kilometraje en su bicicleta, siendo un motivo de orgullo para su familia y la ciudad. 

“Me encanta la bicicleta desde los 25 años, cuando aprendí a montar. Aprendí en la monareta de un sobrino. Yo no tenía ni idea de la bicicleta, pero un día íbamos al parque Versalles y aprendí. Desde entonces me ha gustado mucho. En esa época yo tenía un negocio y transportaba mis cosas en la monareta que compré”, cuenta con vehemencia.

Doña Ana reconoce con emoción los beneficios que la bicicleta ha traído a su vida cada día, principalmente en materia de comodidad y rapidez, dos componentes que enfatiza no encuentra con facilidad en los medios de transporte tradicionales como los buses. 

“Uno sale a coger un SITP y es una espera eterna mientras llega, sin contar el recorrido que hace. Además, antes yo conocía las rutas porque eran las busetas antiguas, pero en la actualidad no las conozco y ya me he perdido. Por todo eso la bicicleta es tan importante para mí, es  mi media vida, mi consentida y en ella he recorrido toda Bogotá”, resalta.

Una mujer sin temores

Cada 42 minutos roban una bicicleta en la capital, según datos del Sistema Estadístico de la Policía Nacional (Siedco), y el 2024 no parece tener un panorama muy alentador al respecto, pues en el primer mes del año hubo 551 hurtos de bicicletas en Bogotá. 

Sin embargo, doña Ana le sigue apostando a una movilidad sostenible tomando precauciones. “A pesar de que no hay suficientes ciclorrutas, ahora se puede andar más cómodo y seguro. Yo he corrido con una suerte muy hermosa, no he tenido ningún percance en la bicicleta. De pronto alguna caída, pero nada grave, solo raspones”, señaló. 

“La mejor sensación es poder salir en mi bicicleta, admirar el panorama, tomar fotos. Yo tengo muchas fotos en muchos recorridos que he hecho con otras personas, aunque como ahora los hacen por la noche, no he vuelto a salir y no por miedo, porque yo le tengo mucha confianza a la bici, pero uno llega muy tarde y tampoco me puedo exponer porque realmente sí hay mucha inseguridad. Voy por todos lados, por la 13, por la 26 y todo eso, pero procuro llegar temprano y tratar de no pasar por partes peligrosas”, agregó. 

Disfrutando del camino

Doña Ana no pierde oportunidad para recordar los largos trayectos que ha recorrido por la ciudad en su bicicleta, y no solo por ser motivo de orgullo para ella y los capitalinos, sino también como una prueba verídica de los beneficios que surgen de hacer uso frecuente de este medio de transporte.

“Por ejemplo, el miércoles estuve en el Centro, me fui por la 13, hice mis vueltas, le compré las dos ruedas a la bicicleta. Ese día no gasté en bus, no gasté tiempo, me fui por donde quise buscando un repuesto para la nevera y para la estufa. Almorcé rico al lado de la Cámara de Comercio y si no fuera por la bicicleta me gasto el día en transporte, pero lo gasté en hacer mis vueltas. Yo no voy compitiendo, a mí me gusta ir y dejar que pasen los carros, todos los que van de afán. Uno a veces está como estresado y aburrido, pero sale y se va por allá a dar vueltas o a hacer diligencias. Eso es chévere, porque se le pasa el tiempo y no se pone a pensar en preocupaciones”, sostuvo. 

“Otro día me fui desde La Giralda, uno de los barrios más tradicionales de la localidad de Fontibón, hasta el Centro A, en donde tenía una cita médica. Como la bicicleta se me había quedado encerrada en otra parte, me tocó irme a pie, fueron como veinte cuadras. Nunca me ha dolido nada por andar en bicicleta, pero con ese recorrido caminando ya no aguantaba el dolor de espalda”, relató.

Entre risas, doña Ana asegura que la EPS  ‘echa bueno' con ella, porque no se enferma ni pide medicamentos. “Yo voy al médico, pero no tomo medicamentos, no tomo nada, estoy  bien de la tensión, en buen estado de salud. Ojalá la juventud y los niños aprendieran a usar la bicicleta”, instó. 

Herencia y legado 

Con emoción, doña Ana cuenta que su hijo heredó su pasión por la bicicleta. “Mi hijo me sacó la herencia, él hace recorridos más largos con amigos, fuera de la ciudad. A él le gusta mucho la bicicleta”, señaló. 

Pero allí no acaba la misión de doña Ana, pues con determinación señala que anhela dejar un legado, ganar un récord Guinness o enseñar los beneficios de la bicicleta para que la conozcan más. 

“Yo tengo 73 años, pero todos dicen que aparento menos edad y es gracias a la energía que me da la bicicleta. Soy amante de la bicicleta, tengo mi monareta en la terraza, de tal manera que cuando ya no pueda en esta, entonces voy a utilizar la otra, ya cuando esté más cuchita. Hasta que Dios me lo permita, hasta que yo esté en este planeta Tierra”, concluyó. 

 

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Doña Ana Lucía recorriendo los miradores de Bogotá. / Cortesía 

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‘La Reina de la Bici’ visitando varios puntos de la ciudad. / Cortesía