Perspectivas. Lorena, una artesana de la KY que no se rinde | El Nuevo Siglo
Lorena Vargas, artista empírica.
Cortesía Lorena Vargas
Sábado, 9 de Julio de 2022
Redacción Cultura

La creatividad y pasión por el arte fueron los ingredientes principales para que la bogotana Lorena Vargas tomara la iniciativa de emprender como artesana hace diez años, cuando la necesidad, el hambre y falta de oportunidades en el mercado laboral la llevaron a desarrollar el don que Dios le dio; crear esculturas con diferentes metales, diseños y tamaños.

Es una artesana colombiana de bajo perfil, pero seguramente su historia es similar a las de miles de madres cabeza de familia pujantes que día a día tejen su futuro con esfuerzo, dedicación y mucha valentía.

Lorena integra la lista de 79 mujeres que hacen parte del programa Arte a la KY, del Instituto Distrital de las Artes (Idartes), el cual desarrolla actividades relacionadas con el teatro, el circo, la danza, la música, el canto, el dibujo, la pintura, la escultura y la poesía. En su mayoría son bogotanas, otras son venezolanas y algunas oriundas de ciudades como Pereira, Ibagué, Montería, Santa Marta, Neiva y Valledupar, así como de pequeños municipios ubicados en los departamentos del Valle, Cauca, Nariño, Caldas, Magdalena y Boyacá.

Son mujeres talentosas entre los 19 y los 89 años, quienes hacen posible el arte en el espacio público de Bogotá de una forma organizada, estética y genuina.

Arte a la KY nació en el año 2020 como una respuesta del Idartes para atender al sector artístico de la ciudad en medio de la contingencia y fortalecer las acciones orientadas a los artistas de espacio público.

Además, 350 artistas pueden desarrollar sus prácticas de manera activa en estos lugares y en los demás espacios permitidos por la Regulación, como la Carrera Séptima, Parque Santander, Parque de los Periodistas y Plazoleta del Chorro de Quevedo, lo cual constituye una oportunidad para que estos actores vitales de la calles bogotanas puedan ejercer su práctica creativa.

“Hemos recibido mucho apoyo del instituto distrital. Ellos siempre están pendiente de los artistas de la calle, brindan capacitaciones y nos ayudan a crecer”, sostiene la artista, quien añade que en el oficio diario ha tenido días buenos, otros no tanto; hay días lluviosos y otros muy soleados; momentos duros como los vividos durante la cuarentena, pero sin importar la situación, Lorena vuelve cada día al espacio público donde la gente la ha estado apoyando durante los últimos 10 años.

Lo que más me gusta del oficio es ver que a la gente le gusta mi trabajo”, expresa esta emprendedora, muy orgullosa de su talento y con mucha razón, puesto que gracias al arte que hace con sus manos ha podido pagar los estudios universitarios de su hijo Daniel, de 22 años, quien cursa el último semestres de Arte Audiovisual.

Apasionada por el arte

A sus 36 años está dedicada al oficio de la orfebrería, bisutería y creación de piezas con las técnicas del cobre, bronce, acero, aluminio mostacilla y macramé. Pulso a pulso aprendió las técnicas artísticas, motivada por el trabajo que requiere y las diferentes formas con las que logra sus diseños. Aprendió el oficio empíricamente, ensayando con diferentes materiales y combinación de procesos.

Se define como una mujer apasionada por el arte y la fabricación de esculturas. Con tan solo 26 años, no dudó en tomar las calles de la ciudad como una vitrina para exhibir sus creaciones; una ventana que le permitió, según indica, mostrar su trabajo, manejar su tiempo y generar un espacio donde la gente observa, valora y adquiere sus creaciones.

“Soy escultora desde hace 10 años.  Vivo con mis dos hijos: Samuel de 8 años y Daniel. Me gusta crear ideas y materializarlas con mis manos, eso lo hago de una forma natural, lo que sé lo he aprendido empíricamente”, refiere Lorena.

Vive en el barrio 20 de Julio (San Cristóbal) y desde allí sale cada mañana con sus creaciones a encontrarse con su público; ciudadanos, turistas, adultos, jóvenes niños, quienes recorren su espacio de trabajo el centro de la ciudad: “Esta labor es muy bonita porque me ha permitido conocer mucha gente, viajar, crear ideas y lo más importante para mí; ser feliz y hacer feliz a los demás”, cuenta.

Aunque su habilidad artística la inició de forma experimental, nunca ha dejado de adquirir conocimientos; es por eso que, en el ir y venir por las calles bogotanas, se dedicó también a intercambiar ideas con otros artistas del espacio público.

“En el caminar conocí a gente que tenía unas técnicas diferentes a las mías, entonces hacíamos como un trueque. Ya con los años logré certificar mis saberes porque soy consciente de que entre más me capacite en lo que hago, mejor será la calidad de mi trabajo”, señala.

Ser parte del programa Arte a la KY le ha permitido visibilizar y dignificar su labor como  artista, participar en festivales, estar en diversas actividades y gozar ampliamente del espacio público de la ciudad.

“Todo lo que hago lo hago con amor, me gusta exhibir mi arte. Gracias a esta labor he podido sacar a mis dos hijos adelante, he logrado viajar a Ecuador, Perú y Bolivia. En Colombia conozco la gran parte del territorio y todo gracias a mi función como artesana”, cuenta.

Inspiración

La naturaleza es la mayor inspiración de Lorena a la hora de hacer una escultura. Aunque diseña accesorios para damas y caballeros, su fuerte son las estructuras con forma de árboles.

“La mayoría de mis obras tienen que ver con la naturaleza, los árboles, las flores, son elementos que traen mucha abundancia, amor y sabiduría. Las puedo hacer en distintas figuras, de diferentes formas y metales. Me gusta trabajar también con las piedras naturales, son energéticas, atraen buenas vibras para el hogar. Utilizo, además, las gemas para hacer accesorios”, refiere la artesana.

Lorena también diseña sus piezas al gusto de la gente, por ejemplo, le ha tocado inventar piezas al gusto, color y tamaño de algún turista.

“He tenido que hacer mi trabajo delante del cliente y a veces me pongo nerviosa porque soy muy tímida, pero lo bueno de esto es que a la gente le gusta ver cómo trabajan mis manos y cómo de un momento a otro hago una buena creación artística, eso llama mucho la atención”, apunta.

Realizado con metal y piedras.

A pesar que la vida ha sido difícil para Lorena y su familia, el optimismo y la fe los ha acompañado en su lucha. Es normal verla sobre la Avenida Séptima, entre calles 11 y 12, apostándole a su talento junto a sus dos retoños, con quien tuvo que salir adelante sin la figura paterna y quienes también aprenden del oficio expuestos a los cambios climáticos y al humor de la gente.

“Le enseño a mis hijos que uno tiene que luchar por sus sueños. Por ejemplo, yo me veo en un futuro con un lindo taller en el campo, un lugar lleno de paz y tranquilidad, porque para mí la ciudad es conflictiva y costosa. Nuestro esfuerzo de hoy será la victoria del mañana”, manifiesta esta guerrera de la vida.

Mientras Lorena diseña, crea y expone sus obras, también teje su vida y la de sus hijos con sus manos. Para ella no hay obstáculos y tiene claro que “lograr los objetivos de la vida hay que tener visión, disciplina, dedicación y, sobretodo, mucho amor por lo que se hace. Que no es fácil, pero uno mismo tiene que ser fuerte y darse un empujoncito para seguir creciendo”.