Lecciones del zorro: líder de la astucia | El Nuevo Siglo
Domingo, 9 de Septiembre de 2012

Por Por Jorge Eliécer Castellanos M.

 

Especial para EL NUEVO SIGLO

 

En la globalización imperante, quien sorprende es exitoso. Aquel que es sorprendido en sus movimientos y descifrado en sus metas operacionales, puede estar empezando a perder sus logros. Es preciso actuar, de manera sigilosa, prudente y astuta porque así lo obligan las circunstancias. Ciertamente, consolidar la victoria empresarial, impone desarrollar estrategias que sorprendan los mercados. Se tiene que llegar con persistencia y paciencia. Se logra este objetivo atacando la columna vertebral del mercado. Quien sorprende a todos logra ventajas competitivas y quien es sorprendido, queda desguarnecido, sin fácil alternativa y empieza así, por supuesto, a poner en peligro su existencia institucional.

 

Vino y triunfo

 

En esta hora de la historia, hay que ser "zorro" en los desplazamientos operacionales, dársela de "zorro" en el manejo corporativo en todos los órdenes, y, parecer serlo, en el diseño estratégico y en el rumbo corporativo que se ponga en ejecución. Solo el buen vino del triunfo y las uvas maduras de la victoria, están reservadas para quienes con audacia y astucia procuran sus logros cabalmente y para aquellos que son prácticos e inteligentes en todos sus movimientos operacionales.

El zorro se destaca en muchas fábulas, por su propósito de superar a otros. Es práctico. Apoya el crecimiento de los suyos manteniéndose en guardia, innovando siempre y evitando el peligro. Es el carnívoro más abundante del planeta, -(por ser común ignoramos sus virtudes)-.  Alcanza el metro de longitud, y en la cola 35 cms. Posee cabeza ancha, orejas grandes y puntiagudas como su hocico. Es curioso e inteligente. Su naturaleza sospechosa, les obliga a evitar los riesgos. Es solitario. Vive en pareja permanente o en grupos de un macho y dos o tres hembras, emparentadas entre sí y con una jerarquía preestablecida. Ataca por sorpresa con toda su capacidad instalada al núcleo de la columna vertebral de la competencia. Es un excelso corredor. Nada con soltura. Trepa a los árboles con facilidad. El olfato, el mejor de sus sentidos, lo agudiza en la noche. El oído está también muy desarrollado y con él puede localizar presas que emiten sonidos de baja frecuencia. La vista la adapta a la visión nocturna. Cuando corre puede alcanzar una velocidad de 55 Kms/hora. Emite una gama de sonidos que utiliza para comunicarse con otros congéneres. Este cánido no hiberna. En invierno se refugia en cuevas que agranda para su uso. En verano se encarama entre las matas. La máxima actividad la alcanza en la noche, pudiendo efectuar desplazamientos operacionales de caza de 40 kms. Es muy territorialista. Utiliza tanto la orina como marcaje, como sus glándulas anales, plantares y caudales. Tiene fama de astuto, silencioso y discreto, condiciones que le permiten sobrevivir a la persecución por los daños que infringe y por su costumbre de introducirse en los corrales, donde ocasiona estragos, aunque solo lleva un ejemplar de los que mata. Esta conducta organizacional obedece a su inclinación a cazar cuando se presenta favorable ocasión. Excepcionalmente alcanza 17 años en cautividad y 12 años en libertad. Su capacidad para incluir diversidad de alimentos le permiten adaptarse a gran diversidad de hábitats. Es omnívoro. Se alimenta de insectos, huevos de ave, pollos, crías de diversos mamíferos, liebres, aves de hasta el tamaño de un ganso, desechos de origen humano, aunque en poblaciones naturales sobretodo se alimenta de ratones y otros micromamíferos, conejos y  frutos, de los que las uvas son sus favoritos. Las huellas del zorro son más pequeñas, más largas y ovaladas que las del lobo. Las uñas delanteras están muy afiladas y próximas entre si y se marcan muy bien, aun cuando pueden presentarse desgastadas en el animal porque excavan en la tierra y no se marcan. Sus huellas demuestran la separación entre las almohadillas delanteras y las posteriores. Si trazamos una línea inmediatamente detrás de las delanteras, no tocará a las posteriores laterales. Su huella posee el factor X porque deja marcada esta letra en el espacio de contacto interdigital de los dedos y la almohadilla de su planta. En los desplazamientos, maneja con sabiduría tiempos y espacios, modelos para un gerente visionario y estratégico del siglo XXI, tanto que la forma de la huella permite conocer el tipo de marcha llevada por el zorro, ya sea al paso, al trote, en carrera lenta o en rápida carrera. En esta época de audacia empresarial, hay que sorprender y no dejarse sorprender; ser astuto; silencioso y discreto; se debe desarrollar el olfato empresarial hasta en la mayor oscuridad, se tiene que laborar en el día, en el crepúsculo y en la noche, de continuo; nadie se puede dormir. Se tienen que ocupar, la diversidad de hábitats de la globalización. Se exige actuar bajo riesgos controlados y actuar cuando el sol declina y la noche adormece.

 

El deber ser

 

Los líderes tiene que marcar huellas productivas para que perduren con el factor X. Tienen que marchar, en carreras lentas y rápidas o ir al paso o al trote de las corrientes del mercado, sin parar, conforme a las circunstancias. Urge establecer y respetar jerarquías y utilizar la ocasión favorable, para alcanzar la victoria, con toda la capacidad instalada,  sometiendo a la competencia por la columna vertebral. Conviene como lo magnifica el zorro, desarrollar todos los sentidos e innovar constantemente y atacar por sorpresa, para concluir la gestión institucional, la cual permite, en sus diferentes niveles, contextos y modalidades, disfrutar las uvas y los magnos vinos propios del consolidado triunfo.  jorgecast06@yahoo.com