JUAN ÁLVARO CASTELLANOS | El Nuevo Siglo
Jueves, 14 de Agosto de 2014

‘Locombia’

 

Pese a reiterados reclamos de televidentes sobre el desbordamiento informativo alrededor de hechos judiciales, pequeños, medianos y grandes, registrados por canales privados de TV, la respuesta que  se advierte, es el aumento de tiempo al sensacionalismo alrededor del delito.

Resolvieron extender el espectáculo en lugar de moderar esa extensa cadena judicial,  con informes que traten como prevención a la ciudadanía, la actuación de la delincuencia en sus distintas manifestaciones. Se muestran de manera separada, un atraco, una riña a puñal entre jóvenes, el crimen con arma blanca de un hombre a su esposa, el asesinato a un patrullero de Policía, seguimientos y detenciones de abusadores sexuales en transporte público y el secuestro y posterior asesinato de un ciudadano en un apartamento, todos con descripción detallada del crimen.

Estos acontecimientos se presentan con videos particulares, considerados válidos por los editores, sin precisar sus orígenes; videos de Policía, que son utilizados, sin confrontar  circunstancias de su filmación, en la escena del crimen, y en otros, imágenes de archivo o reconstruidas por el medio y leídas a grandes velocidades para ganar tiempo en la espectacularidad. El televidente no alcanza a entender un crimen, porque otro igual o peor, continúa la sangrienta serie informativa. Los protagonistas de la televisión son día de por medio, como mínimo, el general Palomino y los respectivos comandantes regionales de Policía.  Las  declaraciones son similares; varían en las sumas de recompensa ofrecidas para dar con los culpables, según retratos hablados que en ocasiones deforman o perfeccionan los rostros de los buscados.

El cronómetro de este columnista registró 38 minutos, 40 segundos de información roja, en reciente  emisión meridiana, de uno de los  canales privados.

No se trata de que cambien la realidad de la actividad judicial, ni se minimice la acción de la Policía, por demás, meritoria y de gran esfuerzo para enfrentar criminalidad. El periodismo televisivo mundial ha salido de lo violento y ha encontrado estrategias para informar sin ocultar, pero sin detallar secuencia  del  delito. Hubo reclamos similares a los hechos en Colombia.

Televidentes de hace 20 años, recuerdan  la  serie internacional -locos videos-saturada de acontecimientos violentos, extravagantes, jocosos y con sátira, que rechazaron por sus imágenes varios países. Productores gringos la suprimieron. Ahora el espectáculo de noticieros de TV privada, es la imitación para competir con escándalo, sin importar lo sucedido. Terminada la información con sangre caliente, siguen las narconovelas. Es diversión de manicomio, no  aconsejable para una eventual preparación para la paz.

¿Cómo será la TV en posconflicto?

Por algo, hace 40 años, el país fue denominado -´Locombia´- por el periodista Alfonso Castillo Gómez.