JOSÉ MANUEL RESTREPO ABONDANO | El Nuevo Siglo
Jueves, 3 de Mayo de 2012

Posmodernidad vs. Prehistoria

 

Muy atinada la oportunidad que tuvimos recientemente en Colombia de oír algunos de los planteamientos sobre educación superior en cabeza de Jamil Salmi, experto del Banco Mundial en educación.

En sus propuestas nos devuelve la mirada a concebir una educación superior pertinente a lo largo de toda la vida, lo que significa que muchos de los conocimientos que recibimos hace algunos años corremos el riesgo de perderlos por su anquilosamiento, pero de la misma manera la invitación a actualizar la formación más allá de los posgrados.

Insistió también en la incorporación de tecnologías de información y comunicación al proceso educativo y en la modernización de la infraestructura física y bibliográfica de las universidades. Rompe así con el mito de bibliotecas llenas de libros en papel o de clases presenciales ajenas al uso de teléfonos móviles. La virtualidad es una realidad y el aprendizaje se alimenta especialmente de la tecnología y de generaciones de jóvenes que viven en medio de ella desde que nacieron.

Finalmente nos hace reclamos puntuales sobre situaciones a las que nos acostumbramos: no podemos seguir dando clases como hacían nuestros maestros hace 10 ó 20 años, las redes sociales son para usarlas y no para tenerles temor, la creatividad y cierta dosis de anarquía y heterodoxia es siempre conveniente en el proceso educativo, una universidad que no cambia se queda en el pasado y un sistema universitario que no se pone a tono con las nuevas necesidades del mundo simplemente se estanca. Todo esto en el marco de lo que ya sabíamos: más investigación, más equidad, más calidad y más transparencia de la información.

Estas lecciones, que debiesen hacernos pensar en el futuro de la Reforma al Sistema de Educación Superior, contrastan con quienes se autodenominan los representantes de la sociedad civil para “recomendar los asuntos centrales de la Reforma” y quienes ingenuamente y folclóricamente dicen ser los representantes de los estudiantes. Me refiero a la MANE (o Mesa Amplia Nacional Estudiantil. Que ni es amplia, ni es mesa, ni es nacional, ni es sólo estudiantil).

Esa “Mesa” nunca vio desmanes contra Transmilenio en Bogota, sólo vio los “desmanes” de la policía controlando a los revoltosos; la “Mesa”, al referirse al terrorismo de la guerrilla o a sus actividades de narcotráfico, prefieren hablar de la insurgencia con fines políticos; la misma “Mesa” que fue actor clave en la denominada Marcha Patriótica de dudosa procedencia.

Esa Mesa, a diferencia de la visión moderna de Jamil Salmi para la educación, prefiere hablar de gratuidad y no de equidad, ve en el modelo argentino de educación superior el “faro” a seguir (uno de los sistemas de peor futuro hoy en América Latina), los mismos que no quieren un trabajo armónico entre la academia y el sector productivo (porque a su juicio ello privatiza), los que aún se oponen a todos los TLC que ha firmado o firmará Colombia (mejor ser más local que internacional), bla, bla, bla…

Usted decide: ¿la Posmodernidad o la Prehistoria?

Jrestrep@gmail.com