JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR | El Nuevo Siglo
Jueves, 19 de Junio de 2014

Funcionó la democracia

 

El resultado del proceso democrático es contundente. El triunfo del Presidente candidato lo conceden más del 50 por ciento de los votos de las personas que concurrieron a las urnas el pasado domingo. La ventaja sobre el candidato del Centro Democrático de un cinco por ciento es de más de novecientos mil votos. No hay por tanto discusión en dicho resultado, cualquier intento de poner en duda la legitimidad de las elecciones es contrario a la realidad. Cuando se gana por esta diferencia, queda realmente imposible atribuir la derrota al fraude electoral. Aunque éste se presente siempre en toda elección popular, no da para tanto.

Otra cosa muy distinta es que hemos observado y comprobado los colombianos la inconveniencia de la reelección. Las bondades son muy pocas o mejor, ninguna, frente a los inconvenientes que presenta en una sociedad como la nuestra. Ese cuento con el que se ha vendido, de que es que todavía hay mucho por hacer, pues siempre va a existir en un Estado lleno de necesidades y de iniquidades como el nuestro. Si ese fuera el argumento habría que poner a un monarca. Las desventajas de la reelección son muchas; por lo pronto, se desaparece en campaña la línea divisoria entre actos de gobierno y actos de campaña; tan cierto es ello, que es el mismo Presidente reelecto quien en el pasado ha manifestado su repudio a la figura, otra cosa es que se la encontró ya en curso y la utilizó, y es ahora quien propone reformar la Constitución para eliminarla. Totalmente de acuerdo, mejor un período más largo, sin reelección

El candidato del Centro Democrático, quien ganó en la primera vuelta, obtuvo una importante votación de casi siete millones de colombianos que no se pueden despreciar por el nuevo Gobierno que se conforme.  Los errores de las dos últimas semanas de campaña condujeron al traste su expectativa, luego de una persistente brega para asegurarse como opción de poder, que de haberse consolidado hubiese sido el hecho político de los últimos tiempos.

En cambio, el Presidente-candidato maniobró muy bien su recta final, consolidó la izquierda en Bogotá a su favor, despertó a la Costa Atlántica y atrajo los Santanderes. Lo mejor que pudo pasarle fue perder en la primera vuelta, pues despertó su campaña que venía acomodada en una victoria esperada y no luchada. Grandes retos para conciliar un país dividido, ya no solo con la guerrilla, sino con el otro lado, el de los colombianos heridos por la confrontación política.

Para adelantar el proceso de paz, la reforma a la justicia, la inclusión social que requiere el país y la infraestructura que nos conduzca al progreso, etc.; necesariamente va a requerir el Presidente de la colaboración de todos los colombianos. Es necesario superar las heridas dejadas por la confrontación electoral y colaborar unidos para hacer de nuestra Colombia un espacio mejor para nuestros hijos.