EDMUNDO LÓPEZ GÓMEZ | El Nuevo Siglo
Viernes, 16 de Agosto de 2013

Elías Bechara Zainúm

 

Con la muerte del doctor Elías Bechara Zainúm, Córdoba ha perdido uno de sus más importantes dirigentes. Aunque el final de la vida sea inevitable, cuando fallece un ser que la puso al servicio de sus semejantes, en este caso, en el campo de la educación, un sentimiento profundo  de pesar se irradia en la comunidad que se benefició con  la más  noble misión social  que puede imponerse el  hombre: la de sembrar cultura.

“Alcanzó  la meta del tiempo otorgado”, dijo Virgilio, el gran peta latino, hace  más de dos mil años, en uno de sus versos de La Eneida; verso que  bien podría aplicarse al connotado cordobés                                                                                                                                                              desaparecido, quien,  ciertamente,  alcanzó la meta deseada con méritos de excelencia.

Si  se me encargara  hacer la lista de los más eminentes ciudadanos que  le han servido a Córdoba   desde su fundación, no vacilaría en colocar al doctor Elías Bechara Zainúm entre los diez  primeros.  Vale decir que, en nuestra opinión,  ya su nombre  se ganó un puesto de honor en la historia de esa sección de la República.

Fue el gran promotor de la creación de la Universidad Nacional de Córdoba y después, fundador  de la Universidad del Sinú: metas de su actividad creadora que, en el caso de este centro de educación superior cuenta con sedes en Montería, Cartagena y Bogotá, con facultades de Medicina, Derecho, Arquitectura, Administración de Empresas , entre otras, y en lo que refiere  a la Universidad Nacional de Córdoba, puso énfasis especial en que se orientara su pensum académico hacia la  Agronomía y la Veterinaria, como me lo recordara el profesor Alberto Anaya,   para identificar la universidad con la vocación agropecuaria del Departamento. Hoy, esa facultad es una de las más prestigiosas  del país.

Conservo, además, el mejor recuerdo sobre las gestiones del doctor Elías Bechara como senador de la República. Fue mi compañero en el Senado y puedo dar testimonio de su magnífico comportamiento como legislador.

No podría dejar de mencionar el auspicio generoso que recibí de la Universidad del Sinú en la publicación de mi libro, Para pactar la paz ¿hacia una ley final?, prologado por el exprocurador Edgardo Maya Villazón y  cuando era rector el destacado  intelectual cartagenero, doctor Carlos Villalba Bustillo. En ese libro hicimos planteamientos coincidentes hoy con los contenidos en el llamado Marco para la Paz, en cuanto a su  concepción política y jurídica.

Y, para hacer un reconocimiento justo, habrá que decir, finalmente, que los logros que el doctor Elías Bechara obtuvo durante su vida, se debieron, en muy buena parte, al acompañamiento  eficiente que le brindaran su esposa, Saray  Castilla, y sus hijos Rolando, Ilse, Mara y María Fátima.

Para la distinguidísima familia Bechara Castilla, nuestros sentimientos  de  condolencia. Podemos decir, abrazados, que  el doctor Elías nos hará mucha falta. ¡Paz en su tumba¡