Carlos Holmes Trujillo G. | El Nuevo Siglo
Domingo, 12 de Julio de 2015

 

“Un sabio consejo para coyuntura actual”

VARIAS PREGUNTAS

Verificación fuerte y experimentada y concentración

 

EN  medio de la más grave crisis del proceso de conversaciones en La Habana, las Farc anunciaron la disposición de ordenar un cese unilateral de fuego a partir del 20 de julio.

Según lo que manifestó el vocero de esa organización, el objetivo sería el de generar condiciones favorables para avanzar en la concreción del cese el fuego bilateral y definitivo.

De igual manera, solicitaron los buenos oficios del Frente Amplio por la Paz, las iglesias y del movimiento constituyente por la paz para hacer la veeduría de esa decisión.

En una primera instancia surgen varias preguntas:

¿Por qué solamente durante un mes?

¿Cuál razón los lleva a estimar que en ese corto período de tiempo se podría crear un clima propicio para dar el paso hacia un cese el fuego bilateral y definitivo?

¿Este último lo consideran como el punto de llegada o siguen insistiendo en que se requiere para seguir conversando?

¿Por qué, en la práctica, definen unilateralmente lo que sería el mecanismo para vigilar que se cumpla lo anunciado?

¿Cómo consideran que es posible hacer una verificación sin concentración?

En fin, ya que es un hecho que la incredulidad y desconfianza predominan, me resulta inevitable recordar lo que tantas veces le escuché a mi abuela: la gente no habla con lo que dice sino con lo que hace, mijo, decía siempre en tono amoroso.

Traer a colación ese sabio consejo para darle una ojeada a la coyuntura actual obliga a formular el siguiente interrogante: ¿las Farc tienen, de verdad, la voluntad de ordenar un cese de fuego unilateral real, creíble y eficaz, para lo cual estarían dispuestas a discutir la integración de un mecanismo de verificación sólido, capaz, experimentado, imparcial y con músculo político y económico, y aceptarían acordar unos puntos de concentración?

Si la respuesta es positiva se estaría en un escenario esperanzador.

Pero, también es necesario hacer una segunda pregunta: ¿las Farc buscan, solamente, dar un paso hacia el cese bilateral antes de que termine el proceso y se concluyan los hipotéticos acuerdos, manteniendo las armas, sin concentración ni verificación?

En el evento de que la contestación sea afirmativa la salud de los diálogos en Cuba sería de pronóstico reservado.

Hechos, hechos de paz, es lo que reclaman los colombianos.

No hay ninguna razón para creer, ni esperar, que la gente se resuelva a rodear con esperanza las negociaciones mientras, al mismo tiempo, las Farc hacen terrorismo o cuando ponen condiciones que lo único que buscan es conseguir más ventajas militares y políticas.

Ese es el caso del cese bilateral ya, sin concentración ni verificación, que pretenden las Farc.

En la práctica, dicha pretensión implicaría la parálisis de las Fuerzas Armadas mientras el terrorismo continuaría moviéndose y actuando a sus anchas.

Es evidente que para continuar avanzando en las conversaciones se requiere un clima distinto.

Ahora que se plantea nuevamente el cese unilateral de fuegos, por parte de las Farc, es necesario que un mecanismo capaz y experimentado permita verificarlo.

Y que nadie lo dude, conseguir que se haga una vigilancia efectiva y confiable del cumplimiento de esa cesación, al igual que de las hostilidades, exige, como requisito  necesario, acordar puntos en donde se concentren los integrantes del grupo que lidera Timochenko.

De lo contrario, el anuncio que se ha hecho sería apenas un paso más hacia otra frustración.