Aumentaron 115% ataques a infraestructura petrolera: FIP

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Se incrementaron los combates de la Fuerza Pública y las acciones de los grupos armados, lo que reafirma la reactivación de la confrontación durante la fase de implementación del acuerdo de paz, según el análisis de la Fundación Ideas para la Paz (FIP) publicado ayer bajo el título Dinámicas de la confrontación armada y afectación humanitaria, balance enero – septiembre 2019.

El informe señaló que las capturas de la Fuerza Pública se han concentrado en el Clan del Golfo (Autodefensas Gaitanistas de Colombia) y las muertes en operaciones han afectado más a las disidencias de las Farc.

También destacó la FIP que el actor armado más activo continúa siendo el Eln, sobresaliendo el incremento de ataques a la infraestructura petrolera.

Los desplazamientos forzados cayeron, pero el confinamiento continúa subiendo.

Tomando en cuenta las zonas de disputa, los homicidios bajaron en Nariño, Bajo Cauca y sur de Córdoba, y se incrementaron en el Cauca. A nivel nacional los homicidios se redujeron 1%, con descensos en varias de las principales ciudades. En los municipios PDET, sin embargo, las muertes violentas no disminuyeron (con un alza del 1%).

Los homicidios de líderes sociales disminuyeron, pero las amenazas aumentaron en medio de la contienda electoral.

Cifras

Al detallar las anteriores conclusiones, la FIP indicó que 17% aumentaron las acciones de los grupos armados. El Eln es la organización más activa. Norte de Santander y Arauca los departamentos más impactados.

En 115% aumentaron los ataques a la infraestructura petrolera y 38% los enfrentamientos entre grupos armados.

Al tomar el 75% de las acciones bélicas, la FIP observó que el 24% fueron enfrentamientos, el 22% hostigamientos, el 14% emboscadas y el 14% ataques a la infraestructura petrolera.

Estos ataques han generado afectaciones ambientales sobre fuentes hídricas esenciales para ecosistemas y comunidades.

En las zonas de disputa, los homicidios permanecieron estables. Disminuyeron en Nariño, Bajo Cauca y sur de Córdoba, pero se incrementaron en Cauca y el Catatumbo. La reducción fue de 20% en Tumaco y de 6% en Bajo Cauca y sur de Córdoba, mientras el aumento fue de 16% en norte del Cauca y Jamundí (Valle del Cauca) y de 3% en el Catatumbo.

Al referirse a las dinámicas de la confrontación en zonas de disputa, mirando específicamente el comportamiento de los homicidios en el periodo enero-septiembre 2019 frente a enero-septiembre 2018, salta a la vista que en Bajo Cauca y sur de Córdoba, donde operan el Clan del Golfo, Los Caparrapos y disidencias de las Farc, que hay divisiones territoriales entre los grupos armados y que en algunos municipios aún hay disputas.

En el Catatumbo hay una reconfiguración de la disputa entre Eln y Los Pelusos (disidencia del Epl, guerrilla desmovilizada hace casi 30 años) e intensificación de la violencia en la frontera con otras estructuras armadas.

En Chocó, la FIP detectó disputa armada entre el Clan del Golfo y el Eln por procesos de expansión territorial.

Hay enfrentamientos del Frente Oliver Sinisterra (FOS) con una alianza entre el Eln y el Frente Estiven González, por el control del río Patía en zona rural de Telembí (que involucra también Barbacoas, Maguí, Payán y Roberto Payán, en el Litoral Pacífico).

El mismo FOS tiene un pacto de no agresión con las Guerrillas Unidas del Pacífico, pero persiste en disputarse la zona rural de Tumaco con el grupo ilegal de alias 'Contador’.

En el norte de Cauca y Jamundí se han incrementado los ataques de las disidencias de las Farc a la población indígena; en el centro y sur del Cauca (particularmente en Argelia y Balboa) hay disputas de grupos armados (principalmente el Frente Carlos Patiño y el Eln) por el control territorial y de economías ilegales.

También hay reconfiguración del conflicto armado en el último año y surgimiento de disputas en el Bajo Putumayo (Puerto Asís, Puerto Caicedo y Orito) donde operan disidentes de las Farc y el grupo La Mafia, entre otras estructuras.

Homicidios

Los homicidios a nivel nacional descendieron 1%, con bajas en las principales ciudades, Sin embargo, en los municipios PDET (con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial) la baja se detuvo: allí se incrementaron en 1% con 15 casos. Entre tanto, en los Espacios de Reincorporación (ETCR) registraron 71 casos menos (disminución del 12%), en las áreas de Sustitución de Cultivos Ilícitos (PNIS) 108 casos menos (disminución del 11%) y las Zonas Futuro 97 casos menos (disminución del 9%).

En 53% aumentaron los combates de la Fuerza Pública contra los grupos armados ilegales: en 106% se incrementaron los combates contra el Eln y en 24% contra las disidencias de las Farc; 29% de los combates ocurrieron en el Bajo Cauca y el norte de Antioquia. La FIP precisó que en este aspecto su base de datos se basa en información de prensa, por lo que refleja una porción de la totalidad de los combates. En esta medida, es útil para observar la tendencia, pero la cifra no se puede comparar con los registros oficiales.

En 26% aumentaron las capturas de miembros de grupos armados y 11% las muertes en operaciones. El grupo más afectado por las capturas es el Clan del Golfo y por las muertes las disidencias de las Farc.

La FIP registró que en 41,6% aumentaron los eventos de reclutamiento forzado de menores de edad, reportándose 94 alertas tempranas entre enero y agosto que advertían sobre la utilización y reclutamiento de niños, niñas y adolescentes en Bolívar, Córdoba, Antioquia, Chocó, Casanare, Cundinamarca, Tolima, Valle de Cauca, Nariño y Putumayo.

La FIP aclaró que no cuenta con cifras para dimensionar esta tragedia, pero las víctimas existen y es urgente que el Estado tome medidas para evitar que estos casos sigan sucediendo.

En 31% aumentaron las amenazas contra los líderes sociales, al tiempo que en 27% disminuyeron los homicidios. 40% de los homicidios de 2019 han sido en contra de líderes comunitarios, la mayoría miembros de Juntas de Acción Comunal (JAC). 78% de las víctimas de homicidios no contaban con algún esquema de protección. 63% de los homicidios de líderes se concentraron en seis departamentos: Antioquia (12 casos), Cauca (10), Nariño (9), Valle del Cauca (7), Norte de Santander (6) y Caquetá (6).