Piden a candidatos recuperar la participación ciudadana

Foto El Nuevo Siglo

Incentivar la participación ciudadana en la gestión pública de Bogotá, recomendó a los candidatos a la Alcaldía la Fundación Foro Nacional por Colombia.

Esta fue una de las conclusiones que dejó una encuesta sobre participación aplicada por la fundación, en las que se presentaron algunos retos que deberían tener en cuenta los candidatos en la apuesta por incentivar la intervención de la ciudadanía en la gestión pública.

Una de ellas es la de superar la fragmentación social generada por los limitantes que se advierten en el alcance de los espacios participativos, especialmente los institucionales. Impulsar la creación de nuevos liderazgos para generar rotación de los mismos en las instancias de participación y limitar la polimembresía de quienes las conforman.

Por otra parte, se recomienda promover la intervención de distintos sectores ciudadanos en la construcción de lo público, partiendo de la premisa de que la participación ciudadana es un insumo fundamental de la gestión pública en los territorios.

Asimismo es necesario discutir y repensar el modelo descentralizado de Bogotá, ya que las localidades no tienen fuerza suficiente para tomar decisiones e influir en la Administración distrital.

Identidad

La consulta señala que la proporción de personas que se sienten identificadas con la democracia en Bogotá bajó del 65% al 48% entre 2007 y 2017.

Un dato que demuestra la gravedad del asunto es que el porcentaje de personas consultadas, a las que no les interesa saber si en la ciudad existe un régimen democrático o no, subió del 6% al 19%. Por lo tanto, el desencanto con la democracia en Bogotá está directamente relacionado con la pérdida de valoración de la participación en la vida de las personas.

Adicionalmente, esta encuesta también reflejó un descenso en el porcentaje de personas que se reconocen como activista involucrados en las dinámicas de participación. Solo el 6,6% de las personas consultadas en la capital, en 2018, se reconoce como tal, una cifra inferior a otras mediciones como la encuesta de cultura política del DANE que ubicaba este valor en 18,6% en 2007.

Por otra parte, existe la percepción, por parte de distintos sectores sociales, de un cierto agotamiento de las posibilidades de inclusión en los escenarios de participación formal, debido a que sienten que estos espacios tienen un carácter cada vez más cerrado. La sensación general de la ciudadanía es que se sigue convocando a la población para que defina y discuta diversos temas, pero no se advierten resultados en los planes o las políticas públicas, lo que termina por ser un desgaste para la gente e incide en aumentar el desinterés para involucrarse en lo público.

Los espacios ciudadanos

Contrario al sentir ciudadano, la oferta institucional en Bogotá se ha inclinado hacia la creación de espacios formales para la participación en la última década. La evidencia estadística muestra que su acogida por parte de la población ha sido baja. En efecto, en el 2009 el 80% de las personas manifestaron conocer algún escenario creado por norma para la incidencia ciudadana en lo público, mientras en el año 2018 este porcentaje disminuyó al 11%.

El desconocimiento de los espacios de participación no solo aumentó entre 2009 y 2018; en la misma encuesta de 2009, más del 20% de las personas los reconocían como espacios legítimos de participación, mientras que en el 2018 menos del 13% de los habitantes sabían la existencia de estos dispositivos.

Adicionalmente, en 2009 solamente un 11.8% de la población participó alguna vez en una de las instancias institucionales de la ciudad, en 2018 este porcentaje bajó a 2,1%. A diferencia de 2009 cuando el 65% de la población encuestada se manifestó a favor de hacer parte de algún espacio de participación, en 2018 cada vez menos personas valoran esta opción (49%).

Al respecto, la percepción de diferentes líderes y activistas de organizaciones sociales es que la principal razón para no involucrarse en estos espacios de participación sigue siendo la falta de tiempo o recursos.

Asimismo, de acuerdo con la encuesta, hay otros factores que desincentivan la participación a través de estos espacios como la rigidez de los esquemas participativos por medio de reglamentos, las dificultades que tiene la población con bajos ingresos para intervenir en ellas, el clientelismo de algunos liderazgos con la administración distrital y la falta de representatividad.

Soluciones de participación

Para atender algunas de estas dificultades, los últimos gobiernos distritales han acudido a la implementación de programas de formación a través del Instituto Distrital de la Participación y Acción Comunal, Idpac, para fortalecer la acción técnica y política de las organizaciones sociales, de sus líderes y de la ciudadanía, mediante talleres, jornadas, encuentros, procesos de capacitación, escuelas de formación política y otras modalidades educativas.

No obstante, y a pesar de estos esfuerzos, se observa que esta estrategia no ha sido del todo eficiente. Según los datos de las encuestas 2009 y 2018 de Foro Nacional por Colombia, el número de personas que considera que no cuentan con las habilidades de liderazgo para hacer parte de un espacio de participación ciudadana aumentó del 7,4% al 11,8%.

Es un hecho que en Bogotá se han venido presentando y consolidando diferentes formas de entender y poner en práctica la participación ciudadana. Una de esas formas que se ha consolidado, de manera importante, es la movilización social, a tal punto que Bogotá se ha convertido en el escenario más importante de acción colectiva en el país, protagonizando el 17% de las concentraciones sociales realizadas en el país durante el periodo 2002 a 2017 según los datos del Cinep.

La percepción sobre el aumento de la movilización en Bogotá se confirma en las encuestas de participación de Foro. En el 2009 el 12% de las personas consultadas manifestó que la movilización social era un medio efectivo para la solución de problemas en la ciudad y el 9% había hecho parte de al menos una movilización. Para el 2018, la tendencia aumentó al 21% y 19% respectivamente.