CIENTÍFICO EXPLICÓ A EL NUEVO SIGLO SU INVESTIGACIÓN
El proyecto Galileo, extraterrestre y Oumuamua

foto Universidad de Harvard

Abraham "Avi" Loeb nació en el moshav Beit Hanan, criándose en medio de un mundo agrícola. Cuando cumplió sus 24 años de edad se doctoró en Física en la Universidad Hebrea de Jerusalén y, desde entonces, ha dedicado su vida a la academia y la investigación científica.

Actual profesor de ciencias de la cátedra Frank B. Baird Jr., de la universidad de Harvard, Loeb quien es el presidente más antiguo del Departamento de Astronomía de la misma alma máter, consagra gran parte de su tiempo al llamado Proyecto Galilei, que tiene como fin la búsqueda sistemática de vida inteligente en el espacio.

Convencido de que “sería arrogante creer que somos únicos en el universo”, este doctor judío que mantiene la tradición fue seleccionado el año pasado como uno de los israelíes más inspiradores de la última década.

EL NUEVO SIGLO dialogó con este astrofísico y cosmólogo, quien ha generado gran controversia en el mundo académico por sus convicciones de que hay vida y tecnología alienígena.

EL NUEVO SIGLO. ¿Cómo llegó a la física y la astronomía?

AVI LOEB. Nací en una granja (moshav) Beit Hanan en Israel e iba al colegio cada tarde. Desde muy pequeño me apasionó la filosofía y leía libros sobre el tema en el tractor, camino a la granja. A los 18 años entré al ejército de Israel (Tzáhal) y tuve dos opciones: entrar al área de defensa, haciendo un trabajo intelectual desde la física o ser un soldado regular. Opté por la primera, que estaba más cercana a la filosofía. Allí fui distinguido con un programa (Talpiot) de entrenamiento de élite de las Fuerzas de Defensa para reclutas que demostraban excelencia en ciencias y potencial de liderazgo.

Me gradué del programa de Física de Plasma en la Universidad Hebrea de Jerusalén y estando en el ejército ayudé con el desarrollo del proyecto Programa “Star Wars” o Iniciativa de Defensa Estratégica promovido por el gobierno de Ronald Reagan que tenía  como fin  construir un sistema defensivo con armas espaciales capaces de prevenir un ataque nuclear a territorio norteamericano, es decir contra misiles balísticos intercontinentales.

Así que, comencé a visitar muy a menudo Estados Unidos, en especial Washington, y en una de las visitas, la universidad de Princeton me ofreció una beca de cinco años, con la condición de enseñar astrofísica, convirtiéndome en miembro del Instituto de Estudios Avanzados de Princeton. Y lo mejor de la astrofísica es que tiene preguntas filosóficas, pero que se resuelven bajo método científico, y una de ellas es: ¿Somos los más inteligentes del lugar?

ENS. ¿Cómo fue su infancia en el Moshav Beit Hanan y cómo influyó en su vida?

AL. Estuve muy conectado con la naturaleza y crecí en medio de ella. Además, desarrolle una mayor apreciación de la naturaleza que la mayoría de la gente, e incluso la comprendía más. En ultimas, yo era un chico de granja, no tenía acceso a ningún medio de comunicación. Además, nunca tuve cuenta en redes sociales y es que prefería estar centrado en mi mundo, no en el de los demás. Una de las cosas por las que el espacio es fascinante, es que está tan lejos de nosotros. Por ejemplo, la luna y marte, en donde no hay presencia humana, es la naturaleza más pura, más virgen la que se puede ver.

Antes de la pandemia yo solía ir a trotar en compañía de toda clase de animales, y me enriquecía mucho ese contacto con la naturaleza. A la final, no haber crecido en la ciudad, me hizo más independiente. De hecho, en mi libro “Extraterrestre” revivo la historia del primer día que fui a clase y vi a los niños saltando de un lado a otro en sus mesas, y no entendí ni le encontré significado. Y, esto es un reflejo de mi vida y mi carrera, intentar buscar sentido o entender las cosas que hacen los demás que para mí no tienen sentido.

ENS. ¿Qué importancia tuvo en su vida el haber estado en las Fuerza Aérea israelí?

AL. Me dio autoconfianza. Entrenar tantas horas por semana me enseñó a ser fuerte y hoy cuando veo en Twitter ataques contra “Extraterrestre” sé que no es algo personal, es por un fin más grande. Y ahora que recién se lanzó el proyecto Galileo, que busca enviar telescopios para identificar los fenómenos que hay fuera de nuestro sistema, como “Oumuamua” y todos los objetos interestelares que podamos lograr captar desde la tierra.

Trato de crear una nueva forma de entender este tema dentro de la comunidad científica, y todo me remonta a mi niñez, cuando era un chico curioso, cualidad que mantengo y es un privilegio.

ENS. ¿La inteligencia artificial, los ordenadores cuánticos y otras tecnologías están acercando a la humanidad a otras civilizaciones inteligentes?

AL. Bueno, la inteligencia artificial ya está conduciendo autos y puede hacer intervenciones quirúrgicas, y el próximo paso es enviar sondas al espacio. El espacio tiene una gran particularidad y es que las distancias entre los asteroides son de años luz; es decir, decenas de miles de años para llegar a ellas, por lo que la inteligencia artificial es la solución a esto. Y buscamos evidencia de los objetos que están allí, muy lejos, e incluso de civilizaciones que desaparecieron, que estuvieron antes, y que hicieron parte de la historia intergaláctica. Así que, esa es la meta del proyecto Galileo.

Otra situación es que necesitamos computadores más inteligentes que nosotros para que por medio de esa inteligencia artificial nos lleven a entender el cosmos y a las posibles civilizaciones que estuvieron antes o que están ahora.

La humanidad todavía no comprende la importancia del espacio. Pero el cambio climático, alguna catástrofe geológica o inclusive la pandemia, que pudo venir de un laboratorio, y si tuviéramos otro lugar o lugares, sería menos catastrófico para la humanidad. Por ejemplo, la imprenta creada por Johannes Gutenberg en el siglo XIV le permitió obtener varias copias de la biblia, así que era genial, pues si le pasaba algo a una, podría reemplazarla con otra.

Entonces, el espacio se convierte en una esperanza para el futuro de la humanidad. Asimismo, Jeff Bezos, Elon Musk, Richard Branson, etc., están llegando a Marte, pero es más que eso. Tenemos que pensar en construir una plataforma que nos permita habitar allí para largo plazo. Pensar en edificios en ciudades espaciales en 100 años, así como pasamos de las junglas a Sudáfrica en algún momento. Pues bien, el futuro de la humanidad está en el espacio.

Como el arca de Noah o Noé en el Antiguo Testamento, debemos hacer esto a futuro y con miras al espacio interestelar. Y no es que enviemos animales al espacio, sino más bien ADN e inteligencia artificial que se pueda reproducir fuera de la tierra.

ENS. ¿Qué es Oumuamua y por qué sería un artefacto de tecnología extraterrestre?

AL. Oumuamua es el primer objeto descubierto cerca de la tierra, que viene de fuera del Sistema Solar, y que fue detectado en octubre de 2017 por un telescopio en Hawai, recibiendo ese nombre que significa explorador o mensajero. Oumuamua es un objeto simple, pero puede también incluirse asteroides o cometas también. Y Oumuamua es un objeto extraño, artificial, lo que nos lleva a pensar en tecnología de fuera de la tierra. Asimismo, la pregunta es ¿Quién produjo a Oumuamua?

ENS. ¿Cuáles son las expectativas del proyecto Galileo?

AL. Busca encontrar objetos como Oumuamua, y en mi libro “Extraterrestre” se puede ver más. Asimismo, hemos recibido información de otros objetos de los departamentos encargados de seguridad de los Estados Unidos, pues cada cosa que vuele sobre este país es un asunto de seguridad nacional.

También hemos recibido donaciones para este proyecto. Por ejemplo, en una semana recibimos 1.8 millones de dólares y contamos con un equipo de astrónomos muy importante. También necesitamos telescopios muy agudos y especializados. E incluso, establecer un observatorio en Chile, para poder captar objetos como Oumuamua y otros elementos interespaciales.  Nuestra meta es tener un telescopio que logré enviarnos imágenes de gran calidad, con altos megapíxeles.

ENS. ¿Cuándo podría la humanidad iniciar un viaje interestelar?

AL. No lo sé. Creo que es más posible enviar tecnología o por medio de la inteligencia artificial comunicarse con el sistema externo, más que realizar un viaje a las estrellas. La idea es enviar elementos que nos permitan ver más allá de lo que hasta ahora conocemos.

@rosenthaaldavid