‘Encanto de los Manglares del Bajo Baudó’, área protegida

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Más de 20 comunidades agrupadas en 10 consejos comunitarios participaron en el proceso de declaratoria de esta nueva área protegida en el Chocó y en la construcción del plan de manejo que protegerá recursos, servicios ambientales indispensables y ecosistemas clave para esta región, como los manglares.

Pizarro es la cabecera municipal de Bajo Baudó y está situado exactamente en la desembocadura del río Baudó hacia el Océano Pacífico; es reconocido por una tradición ancestral y una actividad económica que se sustenta en los manglares: ‘pianguar’. Se trata de extraer un molusco de conchas negras, similar a la almeja, que solo se encuentra en estos ecosistemas en Colombia, Ecuador, Panamá, Costa Rica, y parte norte de Perú y es conocido localmente como la piangua.

De ahora en adelante, tanto la extracción de este recurso, la pesca, la agricultura, entre otras actividades que sustentan la economía de cientos de habitantes de este municipio, cuentan con un plan de manejo que garantizará su uso sostenible y, a su vez, la conservación de ecosistemas estratégicos que los proveen: manglares, manguales, bosques de tierra firme, litorales rocosos y corales blandos.

Así lo anunció la Corporación Autónoma Regional para el Desarrollo Sostenible del Chocó, Codechocó, con la declaratoria oficial del Distrito Regional de Manejo Integrado (DRMI) “El encanto de los Manglares de Bajo Baudó’, uno de los más grandes del país. Esta área fue creada en 2017, pero apenas ahora se hizo su lanzamiento oficial.

Son 314.562 hectáreas que protegerán la gran biodiversidad y riqueza natural de la región que incluye peces, crustáceos, moluscos, mamíferos, reptiles, anfibios y aves. Además, hace parte de la ruta migratoria de la ballena jorobada, es zona de congregación de tiburones y allí ponen sus huevos tortugas como la tortuga Carey (Eretmochelys imbricata), la Verde (Chelonia mydas) y la Golfina (Lepidochelys olivacea).

En el proceso participaron diversas organizaciones como WCS Colombia, Naturaleza y Cultura Internacional – NCI, la Fundación MarViva, Corparien y el Instituto Alexander von Humboldt. WWF, como ejecutor del Proyecto GEF / PNUD de conservación en paisajes impactados por la minería en el Chocó biogeográfico, contribuyó a través de apoyo técnico y financiero al logro de esta declaratoria y a la construcción del plan de manejo, que duró un año.

Para Stella Gómez Giraldo, oficial Marino Costero de WWF-Colombia, uno de los aspectos a resaltar del proceso es la articulación y el buen trabajo en conjunto que se logró entre las comunidades, las organizaciones y las instituciones gubernamentales que participaron en esta declaratoria.

“El proceso de Bajo Baudó debe ser un ejemplo en la costa Pacífica y para otros distritos como Cabo Manglares, partiendo del buen liderazgo de la autoridad ambiental, en este caso Codechocó, que permitió una labor eficiente y participativa entre los distintos actores. Las comunidades estuvieron presentes en todo el proceso y fue construido con ellos”, aseguró.

Los habitantes que se benefician con esta área hicieron parte de la construcción conjunta, para el diagnóstico, la zonificación y la propuesta de ordenamiento de los recursos y ecosistemas del distrito, siendo conscientes del gran compromiso que conlleva el uso sostenible a través de las actividades que han practicado por tradición. Además, definieron el esquema de manejo conjunto, junto con las autoridades locales y aliados estratégicos y que fue liderado por la Fundación Marviva.

Este esquema de gobernanza permitirá el funcionamiento e interacción de actores de forma adecuada y efectiva para la toma de decisiones de esta área. Por parte de WWF, la mayor contribución se concentró en aportar los insumos técnicos y facilitar las discusiones para lograr acuerdos en la actividad pesquera que disminuirán los conflictos entre pescadores artesanales e industriales.

¿Por qué un DRMI?

Un Distrito de Manejo Integrado es la categoría más amplia para las áreas protegidas y de manejo especial que se encuentran reguladas en el país. Esta reconoce la necesidad de conservar la biodiversidad, sus servicios ecosistémicos, y al mismo tiempo, realizar un manejo sostenible de los recursos naturales existentes por parte de la población local.

El aprovechamiento en el DRMI, por ejemplo, de los recursos pesqueros, se hace a través de acuerdos con las comunidades y un adecuado acompañamiento y administración por parte de las autoridades, Codechocó, la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP), Armada Nacional, DIMAR y sus aliados técnicos y financieros, entre ellos WWF Colombia.

La figura permite el uso y manejo de los recursos naturales y reglamentará las actividades que generen impactos negativos en los ecosistemas. Una de las oportunidades que se abren para las comunidades en la zona es la generación de negocios de ecoturismo, teniendo en cuenta la presencia de atractivos turísticos ambientales emblemáticos de la región, como la migración de ballenas y tortugas, y la gran cobertura de manglar que se destaca en el país./WWF-Instituto Humboldt