Revocan libertad a Bacrim en Barranquilla | El Nuevo Siglo
Viernes, 9 de Agosto de 2013

El juzgado 30 Penal de Bogotá en segunda instancia ordenó la recaptura de ocho miembros de una red vinculada con el narcotráfico que operaba desde el aeropuerto Ernesto Cortissoz de Barranquilla.

 

En marzo pasado el Juez 26 de control de garantías por vencimiento de términos dejó en libertad a los presuntos miembros de la red de narcotraficantes argumentando que la Fiscalía no pudo argumentar por qué después de pasados más de 500 días desde la captura, aún no se había iniciado el juicio en contra de los indiciados.

 

El Juzgado 30 Penal del Circuito de Bogotá en segunda instancia le dio la razón a la Fiscalía en el sentido de que el Juez 26 “escogió equivocadamente la norma”, para contabilizar los días transcurridos para iniciar el juicio, desvirtuando una posible lentitud de la Fiscalía, frente al trámite del proceso.

Por esta razón el Juez 30 ordenó a través del centro de servicios judiciales de Paloquemao que se expidan las órdenes de captura correspondientes para que los ciudadanos acusados por concierto para delinquir con fines de narcotráfico y concierto con tráfico de estupefacientes agravado, vuelvan a sus centros de reclusión.

 

La decisión afecta a Jorge Iván Chica Castrillón, comerciante; Gerardo Fabio Navarro López, técnico de aviación; David Yesid Awad Virviescas, Jefe de Seguridad Aeroportuaria; Hugo Javier Castillo Guerrero, conductor; Rodolfo de Jesús Pardey Navarro, comerciante; Julio Enrique Gómez Fuentes, comerciante; Alex José Pallares Pacheco, comerciante y Tulio Eduardo González, comerciante, quienes hacían parte de una red que operaba en el aeropuerto de Barranquilla, vinculada con Marcos Alemán Saldaña, quien fue extraditado a Estados Unidos, por cargos de narcotráfico.

 

Según la investigación, de la Unidad Nacional Antinarcóticos e Interdicción Marítima, Unaim, apoyada por la DEA, algunos funcionarios de la Aeronáutica Civil en el aeropuerto de Barranquilla facilitaban la salida de los aviones hacia Centroamérica cargados con cocaína que era suministrada por otras organizaciones del interior del país, en este caso ubicadas en Medellín y Bogotá, que la enviaban por tierra.