España: Sánchez cede terreno y se dispara extrema derecha

Foto AFP

Nuevamente se configura un Parlamento fragmentado lo que hace vislumbrar que el desbloqueo político será muy difícil, aunque líder socialista asegura que esta vez conseguirá un gobierno progresista

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COMO lo vaticinaban los sondeos, el socialismo dirigido por Pedro Sánchez volvió a ganar en las legislativas de ayer -como en abril- pero con tres escaños menos, lo que lo deja nuevamente debilitado para su investidura y la amenaza de persistencia del bloqueo político que vive España desde hace cuatro años.

En la cuarta jornada en las urnas en cuatro años, los españoles dieron un inusitado apoyo a la extrema derecha de Vox, que se convirtió en la tercera fuerza política al pasar de 24 curules a 52, mientras que los conservadores del Partido Popular tuvieron un repunte de 22 escaños frente a los que había logrado en los comicios de abril pasado, llegando a 88, conservando el segundo lugar en el respaldo ciudadano.

Según resultados casi definitivos, el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) de Sánchez fue el ganador, sin mayoría absoluta, con 120 escaños de los 350 de la cámara baja.

“Nuestro proyecto político es formar un gobierno estable”, aseguró el dirigente socialista ante sus simpatizantes en Madrid.

Los resultados representan no obstante tres asientos y unos 730.000 votos menos que en las legislativas del 28 de abril, cuando los socialistas se impusieron aunque también sin mayoría absoluta, registrándose el conocido bloqueo político que finalmente llevó al saliente jefe de gobierno, Pedro Sánchez a convocar a nuevas elecciones, las que se registraron ayer, convencido de que reforzaría su avance.

Llegado al poder en junio de 2018, Sánchez sigue lejos de la mayoría absoluta de 176 sillas (de 350 del Parlamento), por lo que tendrá que lograr la cuadratura del círculo para ser reconducido al poder.

La posibilidad de una abstención de los conservadores del Partido Popular (PP) en una votación de investidura para permitir un gobierno socialista en minoría se aleja, según analistas, toda vez que el PP temería las críticas de Vox si lo hace.

Entre tanto los conservadores liderados por el joven Pablo Casado, subieron con fuerza en la jornada electoral, pasando de 66 a 88 curules, gracias a que éste optó durante la campaña por un tono más moderado frente al líder socialista, contra quien no ahorró epítetos en la campaña precedente.

La subida más espectacular la protagonizó la centro derecha de Vox, que capitalizó la crisis con el separatismo en Cataluña y sumó 52 escaños, más del doble de los 24 obtenidos en abril.

Marginal hace apenas un año, este partido ultranacionalista y de tono muy duro contra la migración ilegal resucitó la extrema derecha en un país donde era una ideología residual desde el fin de la dictadura de Francisco Franco en 1975.

Tras irrumpir con fuerza en el Parlamento en abril con 24 diputados, contará ahora con 52 tras capitalizar la crisis en Cataluña, donde se registraron violentas protestas tras la condena a mediados de octubre a penas de cárcel a nueve dirigentes independentistas por la tentativa de secesión de 2017.

Una gesta "fulgurante", clamó su líder, Santiago Abascal, felicitado por sus correligionarios Matteo Salvini, líder de la ultraderechista Lega italiana, y la francesa Marine Le Pen, de la Agrupación Nacional.

Anunció, tras conocer el resultado electoral, que hará una oposición sin concesiones, prometiendo "recurrir todas las leyes liberticidas e inconstitucionales que los otros partidos habían dejado pasar".

Entre tanto, el partido de izquierda radical, Podemos, que contribuyó junto a Ciudadanos a poner fin al bipartidismo español en 2015, cedió terreno desde abril, cuando consiguió 42 diputados. Así logró solo 35 escaños. Fue minado por las divisiones internas, que llevaron a la creación de Más País, una formación liderada por el ex número dos de Podemos, Íñigo Errejón, que entra a la Cámara con tres diputados.

Las negociaciones de su líder, Pablo Iglesias, tras las elecciones de abril para formar gobierno con Pedro Sánchez fracasaron, luego de que considerara el acuerdo como insuficiente. Y antes de estas elecciones, insistió en un gobierno de coalición con los socialistas pero bajo unos términos diferentes, lo que fue descartado de plano por éstos.

El gran perdedor de la jornada electoral de ayer en España fue el partido liberal y antinacionalista de Albert Rivera que sufrió un derrumbe que no esperaba, ya que de 57 diputados solo logró 10.

Analistas consideran que Rivera Pagó así sus incesantes cambios de posición: luego de llamar a "echar a Sánchez" del poder en abril, en esta campaña no descartó apoyarlo para reconducirlo al poder y permitir a España salir del bloqueo político.

Finalmente, los independentistas catalanes lograron 23 escaños, al sumar 13 con Republicana de Cataluña, 8 más con Juntos por Cataluña y dos de la debutante extrema izquierda, configurando así una curul más a las que habían obtenido en las pasadas legislativas.

Con esta fuerza, los separatistas catalanes podrían en teoría ser decisivos para facilitar un gobierno de izquierdas, pero los socialistas ya han dicho que no quieren este apoyo, en vista de la crisis en Cataluña.

Con el resultado electoral y la conformación, nuevamente, de un Parlamento fragmentado el desbloqueo político se vislumbra muy difícil porque no hay mayoría absoluta ni para el bloque de derechas (PP, Vox y Ciudadanos) ni para las izquierdas (PSOE, Podemos y Más País)

Sánchez "ahora lo tiene mucho más difícil para formar gobierno", advirtió el líder 'popular', Pablo Casado.

El panorama amenaza con prolongar el bloqueo crónico que atenaza la política española desde 2015, cuando la irrupción de Podemos y Ciudadanos puso fin al tradicional bipartidismo PSOE/PP. Desde entonces ha habido cuatro elecciones legislativas.

La de ayer fue una repetición electoral consecutiva al fracaso del PSOE y Podemos de acordar, durante el verano, un gobierno de coalición que habría sido el primero en estas cuatro décadas de democracia en España.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, volvió a ofrecer una coalición al PSOE, y Sánchez prometió, sin más detalles, que "(su) empeño es que esta vez sí o sí vamos a conseguir un gobierno progresista".

Antonio Barroso, analista del gabinete londinense Teneo, ve dos opciones para formar gobierno, las dos complicadas.

"Un acuerdo con partidos de izquierda, que requiere la abstención de otros partidos pequeños" en la investidura del presidente del ejecutivo, o una abstención del PP para dejar que Sánchez gobierne en minoría, explica.

Sin embargo, "la competencia entre el PP y Vox le crea un incentivo al primero de éstos para no facilitar la formación de un gobierno de izquierda", indica.

"No es fácil un desbloqueo, pero nadie ahora mismo, creo, en las próximas semanas, tiene en la cabeza repetir la elecciones por tercera vez", señala Oriol Bartomeus, profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Mucha Cataluña

Una de las dominantes de la campaña fue Cataluña, donde sigue vivo el pulso del separatismo contra el Estado.

La temperatura se disparó con la condena en octubre de nueve líderes independentistas a penas de prisión de entre 9 y 13 años de cárcel, por su papel en el fracasado intento de secesión de 2017.

La sentencia dio paso a una semana de disturbios en Cataluña, que llenó las televisiones de imágenes de barricadas ardiendo y cargas policiales, y dejó un saldo de unos 600 heridos.

El principal beneficiado de la crisis catalana fue Vox, un partido que propugna "soluciones drásticas": suspender la autonomía catalana, ilegalizar a los partidos soberanistas, y detener al presidente de la región, Quim Torra.

Y, el tema catalán, impidió o fue la excusa para que se hablara poco de la economía, pese a los recientes indicadores que apuntan a una ralentización en la cuarta potencia del euro.