Izquierda latinoamericana tilda de 'golpe de Estado' salida de Morales

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Los gobiernos de Cuba y Venezuela o el expresidente brasileño Lula calificaron de "golpe de Estado" la renuncia este domingo de su aliado Evo Morales en Bolivia, mientras al otro lado del arco ideológico dominó la reserva.

"Condenamos categóricamente el golpe de Estado consumado contra el hermano presidente @evoespueblo", escribió en Twitter el presidente venezolano Nicolás Maduro.

"Los movimientos sociales y políticos del mundo nos declaramos en movilización para exigir la preservación de la vida de los pueblos originarios bolivianos víctimas del racismo", añadió Maduro.

Morales era uno de los últimos representantes de la "ola bolivariana" que, a la estela del desaparecido líder venezolano Hugo Chávez, conquistó el poder a mediados de la pasada década.

De hecho, este político procedente del mundo sindical, era el presidente en ejercicio con más años en el poder en la región: 14.

Cuba, por su parte, acusó a la derecha de haber perpetrado un "violento golpe de Estado".

"La derecha con violento y cobarde golpe de Estado atenta contra la democracia en Bolivia", tuiteó el mandatario cubano Miguel Díaz-Canel, que reclamó además una "movilización mundial por la vida y la libertad de Evo".

- Lula culpa a "élite económica" -

El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, que el viernes salió de la cárcel gracias a un fallo de la Corte Suprema de justicia, se unió a estas voces.

"Acabo de saber que hubo un golpe de estado en Bolivia y que el compañero @evoespueblo fue obligado a renunciar", tuiteó Lula (2003-2010).

"Es lamentable que América Latina tenga una élite económica que no sabe convivir con la democracia y la inclusión social de los más pobres", agregó Lula que pagaba una condena de más de ocho años de prisión por corrupción.

El gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador también expresó su disconformidad con lo ocurrido.

"En Bolivia hay una operación militar en curso, la rechazamos, es similar a aquellos trágicos hechos que ensangrentaron nuestra América Latina el siglo pasado (...) Golpe no", escribió en las redes sociales el ministro de Exteriores mexicano, Marcelo Ebrard.

El presidente electo de Argentina, el peronista Alberto Fernández, habló también de "golpe de Estado", en este caso "producto del accionar conjunto de civiles violentos, el personal policial autoacuartelado y la pasividad del ejército", escribió en Twitter.

Fernández asumirá el poder el 10 de diciembre.

- Bolsonaro alude a "denuncias de fraudes" -

En el otro extremo del abanico político, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, citó las denuncias de fraude en las elecciones de Bolivia como el detonante de la renuncia de Morales.

"Las denuncias de fraudes en las elecciones culminaron en la renuncia del presidente Evo Morales. La lección que queda para nosotros es la necesidad, en nombre de la democracia y la transparencia, del conteo de votos que puedan ser auditados", escribió en Twitter el mandatario brasileño.

Para Bolsonaro, un excapitán del Ejército de 64 años, "el voto impreso es señal de claridad para Brasil".

En Colombia, el gobierno de Iván Duque pidió una "reunión urgente" del consejo permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) y que "los ciudadanos bolivianos se puedan expresar libremente en las urnas y elegir a un nuevo gobierno con plenas garantías para su participación".

Colombia "solicita a la Secretaría General la convocatoria de una sesión del Consejo Permanente, de manera urgente, a fin de buscar soluciones a la compleja situación institucional que se presenta en el Estado Plurinacional de Bolivia", indicó el ministerio de Exteriores en un comunicado.

Precisamente, el organismo panamericano fue blanco de acusaciones de Morales, después de que un informe de su misión electoral en Bolivia solicitara este domingo la anulación por irregularidades de los comicios del 20 de octubre, en los que el hasta ahora mandatario reivindicó la victoria.

Morales tildó de "decisión política", y no técnica, la resolución de la comisión de la auditoria de la OEA que este domingo precipitó los hechos.