A un año de las regionales

  • Reglas del juego electorales inciertas
  • Hasta en duda duración de los periodos

 

Arranca una nueva campaña electoral, esta vez para los comicios regionales y locales que deben realizarse en octubre de 2019. Quedan escasos días para que los funcionarios públicos que aspiran a competir por gobernaciones, alcaldías, asambleas departamentales, concejos municipales y hasta juntas administradoras locales renuncien a sus cargos para no inhabilitarse, al igual que quienes tienen contratos con entidades públicas. De igual manera, ya muchos congresistas que no buscaron su reelección en marzo pasado o que se quemaron en esa ocasión están asomando como posibles candidatos en sus respectivos departamentos y municipios.

Sin embargo, resulta evidente que las primeras movidas de la campaña se hacen en medio de un ambiente por demás incierto, en gran parte porque las reglas del juego pueden estar cambiando por cuenta de los proyectos relacionados con reforma política y electoral que se están tramitando en el Congreso. Se trata de iniciativas de alto calado. Por ejemplo, dentro de las modificaciones generales se está planteando la eliminación del voto preferente y el viraje total a las listas cerradas y bloqueadas; mecanismos obligatorios de democracia interna partidista para escoger candidatos a cargos uninominales y de cuerpos colegiados; posibilidad de segunda vuelta en las elecciones de alcalde en los municipios con más de 100 mil habitantes; y más requisitos para la conformación de movimientos significativos de ciudadanos que respalden a los llamados “candidatos por firmas”, entre otros planteamientos.

Ya en un tema más puntual, se discute una iniciativa que plantea la posibilidad de acompasar los periodos de gobernadores y alcaldes con los del Presidente de la República y el Congreso. Ese proyecto tiene cuatro alternativas para evitar que cuando un Jefe de Estado asume el poder los mandatarios regionales y locales ya prácticamente están de salida, pues apenas les quedan 17 meses de gestión. ¿Cómo acompasar los mandatos? Como se dijo, hay cuatro opciones sobre la mesa, cada una con ventajas y desventajas. Podría ampliarse por dos años el periodo de los actuales gobernadores y alcaldes. Otra posibilidad sería elegir en octubre de 2019 a mandatarios seccionales y locales para un periodo corto de transición de apenas dos años. También se los podría elegir en esa fecha para un periodo de seis años. O, incluso, se ha planteado que sólo sean periodos de cinco años por dos ocasiones únicas, de forma tal que en dos cuatrienios ya todo esté nivelado.

Como los proyectos de reforma política apenas si van por primer o segundo debates, de los ocho que deben surtir en dos tramos de legislatura, es claro que la campaña para las regionales comienza sin que se sepa a ciencia cierta cuáles serán las reglas del juego proselitista e incluso de duración de periodos. Sin duda alguna no es bueno para la democracia ese halo de incertidumbre y estará en el Gobierno y el Congreso trabajar rápidamente para definir lo más pronto posible las modificaciones políticas y electorales.

Por otro lado, ya en el Parlamento hay quienes sostienen que en vista del trancón de iniciativas en el Congreso relacionadas con las reformas política, judicial y anticorrupción, todas con mensaje de urgencia, y estando pendientes que se radiquen las referentes al ajuste tributario y el nuevo Plan Nacional de Desarrollo, el proyecto de acto legislativo que crea las 16 curules especiales en la Cámara para las víctimas del conflicto armado podría tener complicaciones para superar antes de mediados de diciembre sus primeros cuatro debates y quedar listo para igual número a partir de marzo de 2019. Pero incluso si la iniciativa llegara a ser aprobada antes de junio del próximo año, la elección de estos 16 parlamentarios en igual número de circunscripciones zonales en distintas partes del país podría llevarse a cabo junto a las regionales y locales de octubre. Esto con el fin de ahorrarle recursos al Estado.

Como se ve, a 12 meses de una nueva cita en las urnas es claro que el escenario normativo es muy inestable. Aunque los partidos, como lo indicara un informe dominical de este Diario, ya empiezan a realizar sus apuestas sobre cuántos gobernadores, alcaldes, diputados, concejales y ediles podrían conquistar, es evidente que todavía falta mucho camino por recorrer para vislumbrar si el mapa político y la correlación de fuerzas dejadas por los comicios parlamentarios y presidenciales se confirmará o habrá un nuevo revolcón.