Reelección del español Sánchez, ¿no futuro?

Foto archivo AFP
Jefe de gobierno español no cede al gobierno de coalición que exige Podemos para darle su voto de respaldo este 23. Crece riesgo de una cuarta elección en tan solo cuatro años 

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INAMOVIBLES en sus posiciones políticas porque sus visiones en temas tan puntuales como el derecho a la autodeterminación que exigen los catalanes y los “presos políticos” se mantienen el líder socialista y actual jefe de gobierno, Pedro Sánchez y el de unidas Podemos, Pablo Iglesias, lo que ha llevado un punto muerto para la reelección del mandatario español.

A tan solo 11 meses de llegar al poder tras promover y ganar una moción de censura contra el gobierno conservador de Mariano Rajoy, Sánchez y su partido, el Psoe, triunfaron en las legislativas del pasado abril pero quedaron lejos de la mayoría absoluta pues solo alcanzaron 123 diputados sobre 350, lo que le forzó a iniciar negociaciones con otras formaciones políticas y especialmente con la que considera su “socio preferente” Unidas Podemos.

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Sin embargo acaba de concluir la tercera semana de infructuosas negociaciones y a tan solo nueve días para el voto de su investidura en el Congreso, Pedro Sánchez no logra un acuerdo político, elevando el riesgo de que los españoles retornen a las urnas, en lo que serían los cuartos comicios en cuatro años, ya que la Constitución española prevé la disolución de las Cortes si no se ha escogido jefe de gobierno dos meses después del primer voto de investidura.

Tras una infructuosa conversación telefónica el jueves en la mañana entre Sánchez e Iglesias en la que se constató que ninguno de los dos estaba dispuesto a ceder en sus posiciones, ya que el primero mantiene su rechazo al gobierno de coalición, el que es una exigencia del segundo, ambos lanzaron inesperadas propuestas para superar ese bloqueo.

De esta forma, Sánchez planteó “volver al punto de partida” de la negociación sobre la investidura y "hablar de contenidos", mientras que Unidas Podemos activó el viernes una consulta a las bases que cerrará el jueves, para que decidan si deben apoyar la investidura de Pedro Sánchez, previo pacto para un Gobierno de coalición, lo que implica un acuerdo programático y de equipos, o si facilitan con el sí o la abstención un Ejecutivo monocolor del Psoe.

En concreto, la pregunta que se plantea es: "¿Cómo deben votar las diputadas y diputados de Podemos en las sesiones de investidura de la XIII legislatura?, y se les da dos opciones para que elijan.

La primera condiciona su 'sí' a la consecución de un acuerdo para la formación del gobierno de coalición que el partido ha puesto sobre la mesa desde el principio. Literalmente reza así: "Para hacer presidente a Pedro Sánchez, es necesario llegar a un acuerdo integral de Gobierno de coalición (programático y equipos), sin vetos, donde las fuerzas de la coalición tengan una representación razonablemente proporcional a sus votos".

En la segunda posible respuesta, Podemos ha condensado la idea de que han venido defendiendo los socialistas de un gobierno de cooperación pero sin miembros del partido morado en el Consejo de Ministros.

"Para hacer presidente a Pedro Sánchez (ya sea mediante el voto a favor o la abstención), basta con la propuesta del PSOE: un Gobierno diseñado únicamente por el PSOE, colaboración en niveles administrativos subordinados al Gobierno y acuerdo programático", reza, textualmente esta segunda opción.

 

Argumentos del mandatario

En una entrevista en TVE, Sánchez expuso sus razones para negarse a formar un Gobierno de coalición en el que estuviera Iglesias y subrayó que el desafío independentista en Cataluña requiere de un gobierno en España que tenga una absoluta coherencia interna.

Y esta coherencia no está garantizada si en el Consejo de Ministros se sientan dirigentes de Podemos que defienden el derecho de autodeterminación, hablan de presos políticos y se oponen a la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña, razonó el presidente.

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No obstante, en la misma entrevista Sánchez se abrió a incorporar en su gabinete a personas vinculadas a Podemos pero cuyo perfil respondiera más al de independientes de prestigio que al de políticos ligados a Pablo Iglesias.

Preguntado en concreto si militantes de Podemos o diputados de las confluencias como Equo o las Mareas podrían entrar en la categoría de independientes que Sánchez está dispuesto a incorporar en el Gobierno, el líder socialista contestó que "a priori" no tiene "ningún prejuicio ni con militantes ni con compañeros de Unidas Podemos" o "sus confluencias".

Recordó también que tras ganar la moción de censura formó un Gobierno con "más de un tercio" de "independientes de reconocido prestigio". Un gabinete que cree que fue "premiado" por la ciudadanía por responder al planteamiento de un Ejecutivo "abierto a la sociedad y no cerrado a las lógicas partidistas, que de alguna forma es lo que puede plantearse a través de un gobierno de coalición". "Si Podemos tiene un planteamiento semejante a éste, estaría dispuesto a abrirlo", añadió.

“Responsabilidad es solo suya”

En medio de todos estos ires y venires entre el jefe del Ejecutivo español y su “socio preferente”, los conservadores liderados por Pablo Casado han cargado duramente el primero por considerar que “no hacen ningún esfuerzo” por desbloquear su investidura.

"La responsabilidad es solo suya" ha recalcado Casado al tiempo que arguyó que no puede culpar al Partido Popular, PP por no abstenerse, máxime cuando tras las autonómicas y municipales "ha elegido" a sus socios, Podemos y los independentistas.

Casado ha dicho que Pedro Sánchez va a tener "difícil" explicar cómo pretende gobernar en solitario con un resultado "tan limitado" de 123 escaños "sin dar cabida a otras formaciones políticas en su gobierno". "Esto no quiere decir que me guste que haya un Gobierno con Podemos, todo lo contrario".

Así las cosas se le acaba el tiempo a Sánchez y aunque dice que valora todos los escenarios posibles, a hoy, su investidura parece no tener futuro.