Plan para Libia: alto el fuego y fuerza militar internacional

EuropaPress

Canciller alemana, Angela Merkel, dialogó por separado con los dos jefes protagonistas de la crisis, quienes estuvieron en Berlín

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CON el objetivo de construir un proceso de paz y evitar que la guerra civil transforme a ese país norteafricano en una "segunda Siria", los líderes de los principales países involucrados en el conflicto que desangra a Libia realizaron ayer en Berlín, una conferencia internacional.

La cumbre bajo los auspicios de la ONU debatió durante toda la tarde y concluyó hacia la medianoche, en un intento de los participantes de poner fin a las múltiples interferencias extranjeras en el país y abrir una vía a la paz.

La interminable violencia en Libia se alimenta de apetitos en torno a sus grandes reservas de petróleo, rivalidades políticas regionales y juegos de influencia.

Los dos protagonistas principales de la crisis en Libia, Fayez al Sarraj -jefe del Gobierno de Unidad Nacional (GNA), reconocido por la ONU- y Jalifa Haftar -el cabecilla militar del Este del país- estuvieron en Berlín, pero no se sentaron en la misma mesa.

El primero es apoyado por Turquía, mientras que el segundo es apoyado por Rusia.

Se acordó un compromiso de respetar el embargo a la entrega de armas, decretado en 2011 pero que en gran medida constituye letra muerta, de acuerdo con el borrador del acuerdo final al que AFP tuvo acceso. También debe exigir un cese "total" y duradero de las hostilidades.

"Consideramos a la cumbre de Berlín como una etapa importante para consolidar el alto el fuego y avanzar hacia una solución política" en Libia, afirmó el presidente turco Recep Tayyip Erdogan ante la prensa en el aeropuerto de Estambul antes de partir hacia Berlín.

"Para llegar a una solución política (...) debe cesar la actitud hostil de Haftar", declaró Erdogan, ya en Berlín, durante una entrevista junto al presidente ruso Vladimir Putin.

"La conferencia puede ser el primer paso hacia la paz en Libia", dijo de su lado el ministro de Relaciones Exteriores alemán, Heiko Maas, anfitrión de la cumbre, en una entrevista publicada el domingo en el diario Bild.

El enviado de la ONU para Libia, Ghassan Salamé, indicó que Libia "necesita" que la interferencia extranjera que alimenta el conflicto se "detenga".

Entre la reciente llegada de soldados turcos a territorio libio, la presunta presencia de mercenarios rusos y la afluencia continua de armas entregadas por varios estados, la comunidad internacional teme que el conflicto se intensifique.

"Este es un conflicto regional creciente, que se parece cada vez más a Siria", dijo en Washington un alto funcionario del Departamento de Estado bajo condición de anonimato.

"Esta es la razón por la cual toda la comunidad internacional se está movilizando", apuntó.

Europa también teme un nuevo flujo de migrantes, un temor que Turquía utiliza para justificar su intervención. "La violencia en Trípoli provocaría nuevas oleadas de refugiados", señaló la presidencia turca el sábado por la noche.

"Dejar a Libia a merced de un señor de la guerra sería un error histórico", dijo el sábado Erdogan, al hablar del mariscal Haftar.

Francia también está bajo sospecha de apoyar a Haftar en lugar del GNA. Es necesario "ver las cosas como son, ver el equilibrio del poder tal como es" con Haftar, quien controla con sus aliados "aproximadamente el 80% del territorio", argumenta una fuente diplomática francesa.

Por su parte, la ONU abogó por la consolidación y respeto del alto el fuego obtenido por Rusia y Turquía y que entró en vigor desde el 12 de enero.

Hasta ahora, la tregua ha sido más o menos respetada por las fuerzas del mariscal Haftar y las del GNA a las puertas de la capital.

Su rival, el jefe de la GNA, pidió, en una entrevista que se publicó ayer en el diario alemán Welt, el envío a Libia de una "fuerza militar internacional" bajo los auspicios de la ONU, en caso mariscal Haftar mantenga los combates./AFP