PLANETARIO
La quintaesencia
“Uso y expectativas del grafeno son irrefrenables”
Puede mejorar por completo la situación de cualquier superficie en la que se aplique. Es sumamente duro, livianísimo, altamente flexible y enormemente resistente.
Muy versátil, puede moldearse según las necesidades y logra conducir de manera inmejorable el calor, o la electricidad, manteniéndose estable aunque se vea sometido a las más fuertes presiones.
También puede generar electricidad mediante energía solar, así que no contamina ni agrede ; antes bien, les confiere a las baterías unas enormes capacidades de almacenamiento y logra conexiones ultrarrápidas, de tal modo que muchos de los materiales contaminantes que hoy se están usando quedarían prontamente fuera de servicio.
Para hacerse a una idea de su resistencia, basta con imaginar una lámina de acero del mismo calibre: semejante lámina sería 200 veces más débil.
Como si fuera poco, es sumamente elástico, transparente y autorregula su temperatura, o se auto repara, porque si en algún momento llega a padecer un agujero, atrae átomos circundantes para subsanar el problema.
Por lo visto, supera al diamante en cuanto a la dureza, con lo cual, puede soportar fuerzas muy elevadas sin llegar a deformarse.
Cuando se descubrió, por allá, en los años 30, era un incomprendido y cayó en el olvido porque parecía demasiado inestable. Pero hace poco, en el 2010, Novosiólov y Gueim ganaron el premio Nobel por haberlo redescubierto con su amplia gama de posibilidades.
Aunque es ciertamente difícil obtenerlo y lograr la calidad esperada, su utilización es cada vez mayor y las expectativas son irrefrenables.
De hecho, es ideal como componente de circuitos integrados y puede revolucionar el mundo de las redes incrementando al máximo la velocidad en la transmisión de datos. Incluso, hace pocos días, una empresa española dio a conocer una batería para carros eléctricos con autonomía de 800 kms y recargable en tan solo cinco minutos.
Para no ir más lejos, toda una revolución científica y política, en términos de desarrollo. Si en la Edad Media se hablaba de la 'quinta essentia', ese material hipotético que completaría el orden natural junto al agua, la tierra, el aire y el fuego, ahora, sencillamente, hablamos del grafeno.