La narrativa del socialismo | El Nuevo Siglo
Martes, 18 de Agosto de 2020

En cierta manera, el senador y expresidente Álvaro Uribe, que no amilana su voz, en medio del calor, no sólo del tropical sino del político, que traspasa su esencia, sin dejar el lógico quebranto de una detención domiciliaria y de un Covid reciente, hace algo que a los conservadores nos cuesta y él bien sabe: despertar una narrativa dormida de la derecha (de ninguna manera de ultraderecha, que le es antagónica) y buscar la unidad de sectores afines, que lo acompañaron en otras lides, de cara a las elecciones del 2022, ante la amenaza de un enraizamiento del socialismo. El tema es del espacio para hacerlo, pues se requiere de una narrativa común que explique a los jóvenes y muchos otros grupos que se sienten mucho más sintonizados y atraídos por los postulados socialistas.

Nueve postulados cuestiona la Fundación Heritage de Estados Unidos sobre ese enamoramiento, que nace en colegios y universidades, por un socialismo, donde ser de derecha se vuelve bastante difícil de defender, aunque tengan una dicotomía frente a la manera de vivir y con el mismo pensar de sus padres, más es bastante sincronizado con el profesorado. Estudiantes que tal vez nunca hayan oído  de economía social de mercado, a menos que sea alemán.

Razón tiene la fundación en decir que el socialismo se promueve como amable y centrado no en el individuo sino en la comunidad, que como tal funciona para todos y no para unos pocos, sin entrar en la evidencia de los datos históricos o de la transición de muchos países hacia el libre mercado como Dinamarca o Suecia.

¡Claro!, dice su documento, es más fácil vender el socialismo, pues el vendedor puede ofrecer aquello que el comprador potencial quiere comprar (donde entra en juego el populismo), distinto a convencer al comprador de la necesidad del producto. De manera que apoyar la libre empresa se asimila con una actitud indiferente y egoísta ante el mundo.

Hoy, cuando la premura está en superar los efectos económicos de la pandemia del Covid-19, tal vez los sentimientos sean otros y haya un reconocimiento a la necesidad de unirse para sacar de nuevo adelante a las empresas y hay dolor y desempleo por los cierres y pérdidas. Es latente el reconocimiento de la empresa privada, el emprendimiento, el propio esfuerzo y trabajo como motor del modus vivendi en un entorno de libertades que no se pueden perder y que pueden  impulsar a su vez el desarrollo de otros. Pero, también, el endeudamiento y las necesidades de asistencia social ponen a los gobiernos en la presión por aumentar la dependencia de subsidios y de una burocracia que los sostenga.

La encrucijada para el Presidente Duque es tener el equilibrio, así como lo ha sido entre salud y economía, entre asistencia y estímulo a la empresa, donde al gobierno también le toca poner su apretón y realizar incluso dentro del mismo referendo propuesto toda una reingeniería a la estructura del Estado que pase tijera a la duplicidad de funciones y entidades.

*Presidente Corporación Pensamiento Siglo XXI

uribemariaelisa@gmail.com