Juan Álvaro Castellanos | El Nuevo Siglo
Jueves, 29 de Enero de 2015

Río revuelto

 

UNA  cosa es el panorama económico cubierto de nubarrones como consecuencia de caída del precio del petróleo, alza en la cotización del dólar y baja en exportaciones y producción industrial, y otra, que la crisis esté presuntamente en las puertas del país, tratando de entrar a capitales, inversiones, producción y comercio, para sumar además, duro temblor en empleo.

Al tomar la temperatura en círculos financieros, industriales y comerciales, sus operadores confirman que hay en la gente, cautela  en esos mercados, pero sin vacilación, afirman que no ven para el primer trimestre el aguacero alcista, ni mucho menos estallido.

Se indaga sobre el tema y se encuentran 3 fenómenos que nunca faltan cuando en la ciudadanía se propagan inquietudes  voz a voz. El primero es la expresión común: “Cuidado, que la vaina económica no está bien”. Eso es pánico suave, pero es pánico.

El segundo no se puede ocultar. El propio sector financiero, en su actividad diaria, necesita por lógica mover negocios y el camino al hablar con el cliente, es venderle ahora alternativas de crédito o inversión pequeña o mediana, como prevención a situaciones difíciles más adelante. Equivale a decirle,  “guarde unos centavitos, mire cómo están las cosas, uno nunca sabe qué puede pasar”.  

El tercero es el más antiguo en el país y en el mundo. Sus protagonistas son los oportunistas, que penetran los mercados lanzando premoniciones de crisis, para acelerar compra o venta de finca raíz, automotores y bienes esenciales en industria y comercio.      

Este cambio climático en finanzas se originó por  efectos negativos que abrió desde el comienzo, la reforma tributaria y su trajinada discusión, en el Congreso. En barrios y poblaciones se cree que habrá catarata de impuestos y en ciudades, los niveles medios y altos temen escalada alcista. Sin desconocer que ese golpe a presupuestos del común se puede dar, los oportunistas en comercio de baratija riegan la bola de las alzas. Las inflan, así no sean tan altas. Algunas se han registrado en productos de consumo familiar.

Son suficientes elementos para ir al grano. Se requieren medidas directas para contener especulación y  aumento de precios. Corresponde ese control a   superintendencias, Financiera, de Industria y Comercio y de Sociedades, en la misión de proteger el bolsillo ciudadano. Es alentador el anuncio empresarial, en industria y comercio, tendiente a mantener quietas las nóminas de trabajadores, como lo estableció Fedesarrollo. La expectativa económica es alta en todos los niveles sociales,  al margen de los -pescadores en río revuelto- dispuestos a especular o vender a la brava.

juanalcas@yahoo.com