Juan Álvaro Castellanos | El Nuevo Siglo
Jueves, 27 de Noviembre de 2014

Sin disculpas

 

El ciudadano habla bien o mal de la economía, según le vaya a cada quien, en ingresos y capacidad de consumo para sobrevivir, mediante salario, pensión, negocios, inversión, venta de servicios, y en algunos casos, ahorro.

Al cierre de año, hay que ver realidades en escenarios del desarrollo económico, en todas sus escalas, con más hechos que cifras, para que todo así como revierte en ganancias, también se vea en salarios. Por encima de los indicadores están los protagonistas, que son ni más ni menos, los trabajadores asalariados, los independientes en profesiones y oficios, los empresarios y los inversionistas, en igual importancia con la fuerza laboral del Estado. Todos merecen justo reconocimiento en sus respectivas proporciones.       

El Gobierno mostrará que fue un año como nunca y tiene argumentos. El crecimiento en 2014 sobrepasará  el 4.9 por ciento, con exportación, inversión foránea y formación de consorcios colombo-extranjeros, en industria, comercio, turismo, obras y servicios. El descenso por factores externos fue en petróleo y minería en los últimos 3 meses.

Sin embargo, asoma bien el repunte agroindustrial, con venta de alimentos al exterior, que han ubicado a Colombia dentro de los 4 exportadores más importantes de Latinoamérica a la Unión Europea. Los acuerdos denominados de Dignidad Agraria, deben mantenerse. El sector privado asegura que se ha contratado mano de obra con  normatividad laboral, pero al mismo tiempo reitera temores frente a la drástica Reforma Tributaria.

Lo mejor será que la DIAN, al aplicar el detector de evasores, lo haga con freno y equilibrio, para evitar choques y demandas. Debe corroborar antes, responsabilidad de presuntos implicados ante la Ley. La legislación tributaria, con sanción penal, no puede ser para lucir  autoridad, sino para obtener beneficios en favor del erario.

Pese a la buena temperatura económica prevalecen sombras laborales. No es nuevo en la rama judicial, que haya protestas y paros. Es habitual que jueces y funcionarios quedan de lado en portafolio salarial del Estado. La justicia debería ser uno de los mejor atendidos en salarios.    

Tampoco están lejos los educadores con huelgas y marchas. Se prometió reconocimiento a su profesionalismo, como constructores del esperado -país más educado- según el presidente Santos.                                           

Aun así, la concertación salarial encuentra clima favorable para el  reajuste. Sin disculpas y sin proyecciones a ojímetro, Gobierno y empresa privada tienen elementos para decidir un ajuste salarial decoroso, superior al 4.5 por ciento; ojalá con reajuste de pensiones, en porcentaje igual al salario básico.

juanalcas@yahoo.com