JOSÉ LUJÁN ZAPATA | El Nuevo Siglo
Lunes, 5 de Mayo de 2014

Cosas que pasan

 

La totalidad de los enemigos y algunos de mis pocos amigos, por motivos diferentes, están felices con el que considero casi ridículo resultado electoral obtenido el pasado nueve de marzo. Antes no fue así; llegué a obtener hasta cuatro mil votos. Ahora, sólo mil de ellos; en otras palabras, caminé de para atrás. ¿Cuántos me escamotearon o fueron anulados estúpidamente? Sólo Dios y tres o cuatro tipos lo saben. No he tenido ni tendré la voluntad, el dinero y el tiempo necesarios para ocuparme en el asunto y denunciarlo. Lo hago así en columna de opinión y seguramente lo haré también en un cuento de pura literatura.

El hecho es que ahora, enemigos y amigos se dividen: los primeros piensan, algunos lo dicen, que siquiera se quemó definitivamente ese pendejo, para que no siga toda la vida predicando tonterías como la de la Cámara Única; ignoran que el Congreso Unicameral es hoy día el tema político más importante en Italia; o la necesidad colombiana de suprimir entidades territoriales intermedias,  como lo ha hecho Chile y muchos otros  países del orbe para evitar una crisis económica; o la conveniencia de modificar nuestra injusta pirámide salarial que, según datos de Naciones Unidas, es una de las más inequitativas del mundo. Por el contrario, los amigos, entre los cuales cuento con más de doscientos profesionales, universitarios, honestos, antiparacos y antiñoños, me felicitan porque soy capaz de hacer micropolítica. Ellos están de acuerdo conmigo en el hecho de que se necesita cierta dosis de quijotismo, valor civil y además, estar bien hormonado y testículado, como lo dijera el expresidente Turbay,  para enfrentarse, en condiciones adversas a los herederos naturales de tantas fortunas políticas bien o mal  habidas, a barones electorales de muchos años y a los nuevos y viejos ñoños y gorgonios. Denomino gorgonios  aquellos candidatos a corporaciones públicas que no pueden demostrar ninguna calidad moral ni intelectual.        

Muchos hechos indican que el próximo debate electoral será definido en un voto finish de segunda vuelta, y ganado por un candidato que apenas tendrá una ventaja de mil o dos mil votos. Si así resultan las cosas, los mil amigos de mi micropolítica, adquieren suma importancia democrática. Por lo anterior, desde ahora y aquí, les anticipo mi nuevo reconocimiento a ellos.

lujanza@hotmail.com