GUILLERMO LEÓN ESCOBAR | El Nuevo Siglo
Lunes, 8 de Septiembre de 2014

La paz se mueve

 

Hay que partir del hecho que la paz se mueve. Hay que apoyar al Presidente y confiar.

Llama sobremanera la atención cómo se han desatado “los analistas” y “los comentaristas” que presumen saber qué se está diciendo en Cuba cuando si el asunto es serio de ello no puede haber plena y fehaciente información. Cada grupo de opinión recibe la porción de información que pueda manejar -responsablemente (?)-. Ingenuidad es pensar que estamos realmente informados.

Hay que tener fe en el Gobierno y en las Fuerzas Armadas. Es la única manera de encontrar la salida.

Son muy pocos los que en la guerrilla saben de las conversaciones como también son muy pocos los que en la comunidad colombiana saben de las negociaciones. Poquísimos a lado y lado saben la verdad argumental, las dificultades, las dudas, lo convenido. Poquísimos saben si solamente en Cuba se está hablando; lo más seguro es que haya en otra parte una Mesa Secreta (la de Enrique). Se constata además que hay sectores de colombianos en desacuerdo y las Farc están también divididas.

Santos se sabe mover y a eso obedecen las múltiples comisiones  de  “cronistas” -¿historiadores?- que han de apaciguar el ámbito académico; la de las “víctimas” que cubren la angustia social; la de los militares que si bien deben obedecer  recaban el apoyo de la ciudadanía que cree en ellos sin necesidad de argumentos adicionales; la de la Iglesia que no veía la hora de estar ahí bien fuera por canales internacionales o por aquellos nacionales de la Conferencia Episcopal. Y se seguirán creando otras porque bien sabe quien maneja la inteligencia del Estado que una de las mejores formas de proteger la verdad es multiplicar los curiosos.

Santos, Pinzón y dos o tres más saben para donde vamos; dos o tres más de la guerrilla también lo saben y de repente como ha sucedido en todas partes dos o tres eminencias grises.

Hay que confiar en el Presidente y en su Ministro de Defensa. Al final se firmará un acta y Cuba será un éxito. Se acabará la guerrilla política y la “patente Farc –EP” quedará en el pasado dejando como “delincuentes comunes” sin apoyo internacional a quienes insistan continuar narcotraficando.

El perdón será generoso y amplio. No puede ser de otra manera. Para quien no ha sido plenamente vencido no puede haber castigo. Los dirigentes del país están acostumbrados a ofenderse, disculparse y perdonarse. Ya veremos a los medios formando opinión y a gentes que sin ser víctimas aparecerán perdonando.

Controlar la opinión del público siempre lo ha sabido hacer Santos que es en ello un maestro. Las nuevas generaciones urbanas se acostumbrarán ya que ellos no fueron tocados por la guerra. Habrá que saber si los campesinos, los migrantes, los desplazados, los que todo lo perdieron y los pobres podrán perdonar renunciando a cobrar las “deudas de sangre”. A estas víctimas hasta hoy silenciosas -no viajeras- habrá de prestarse atención.

guilloescobar@yahoo.com