GABRIEL ORTIZ | El Nuevo Siglo
Viernes, 8 de Agosto de 2014

Qué buen amanecer

 

Afortunadamente los intentos de malograr los diálogos de La Habana, han fallado, pese a los esfuerzos, tanto de la guerrilla, como de las fuerzas de extrema derecha para evitar que los propósitos del presidente Santos se cumplan. Hay serios temores y reflexivos intereses, de aquí y de allá. Santos llegará hasta el final, a ese final al que no quieren que avance. Necesitan desacreditar y frustrar los 4 años que empezamos con pie derecho y que nos llevarán hacia la prosperidad, con una paz firme y decidida. No en vano, 8 millones de colombianos respaldaron el mandato que se inició ayer, con un equipo de lujo, decidido a montarnos sobre la cresta de este siglo XXI.

Serán muchos los obstáculos por sortear, especialmente en lo que tiene que ver con los diálogos con una guerrilla, que a veces deja asomar sus extremismos, muy semejantes a los que exhiben los neonazis Romano, Cabal y demás. Son las cartas en una negociación tan ardua, en la que se juega el final de medio siglo dedicado a una guerra en la cual hay víctimas y victimarios de parte y parte.

Qué puede ser más oprobioso que pasar días, meses, años, décadas, secuestrado, encadenado, sin haber cometido delito alguno, sin haber tenido derecho a un juicio. Es la violación absoluta de los derechos humanos. ¡Eso se llama secuestro! No puede tener otro nombre, así quienes han cometido esos crímenes de lesa humanidad quieran justificar su actuación. Y qué decir de quienes tuvieron que sacrificar su fortuna, su tranquilidad, sus vidas y pagar unos rescates que no surtieron efecto alguno. La ciudadanía y la subversión han soportado los “falsos positivos”, otros crímenes de lesa humanidad. Tenemos víctimas de parte y parte. Hay combatientes victimizados por la misma guerrilla que los reclutó, siendo aún niños. Los derechos se le han violado a toda una nación que vive en guerra desde hace más de 50 años. No hay razón alguna que justifique un crimen y, crímenes son los que tenemos a diestra y siniestra con una guerrilla, unos paramilitares, unas bacrim y demás formas de violencia con las que hemos convivido.

¡Esto hay que acabarlo! Y es ahora cuando empezamos con un Santos decidido y un país esperanzado en este gran amanecer.

Blanco. El duro golpe al “cartel de los pañales”.

Negro. La fuga de “la coneja Hurtado”, qué vergüenza.

gabrielortiz10@hotmail.com